El Barrio de Fátima es una barriada de Córdoba surgida en la segunda mitad del siglo XX, cuyo origen se encuentra en antiguas huertas y el desaparecido Cortijo de Miraflores. Pese a su carácter moderno y reciente, en pocas décadas desarrolló una marcada identidad vecinal y un fuerte espíritu comunitario.
Orígenes rurales
El actual Barrio de Fátima se asienta sobre los terrenos que ocuparon históricamente dos huertas y un cortijo: la Huerta de la Palma, la Huerta del Pilero y el Cortijo de Miraflores. Este espacio formaba parte del segundo y tercer ruedo de la ciudad, fuera del antiguo recinto amurallado de Córdoba.
El Cortijo de Miraflores y las huertas eran anteriores a la llegada del ferrocarril de Manzanares, construido por la sociedad Madrid–Zaragoza–Alicante, que más tarde se unió a la línea Córdoba–Sevilla. La implantación ferroviaria terminó fijando el límite norte del área, junto a la carretera conocida en Córdoba como de Cerro Muriano, Belmez o Peñarroya, oficialmente la carretera nacional 432 entre Badajoz y Granada.
Límites históricos
El límite norte tradicional del Cortijo de Miraflores lo marcaba la Cañada Real Soriana, cuyo trazado coincide en gran parte con la actual avenida de Blas Infante. El límite oriental venía definido por el curso del arroyo de Pedroches, que cruzaba la carretera de Almadén y discurría junto al borde del actual barrio.
Por el oeste, antes de la apertura de la avenida de Carlos III, el límite natural lo establecía el arroyo de la Hormiguita, que confluía con otros cursos de agua hasta desembocar en el Guadalquivir. El límite sur quedaba definido por los caminos y descansaderos vinculados al arroyo de Pedroches y a la cerca de Lagartijo.
El Cortijo de Miraflores
El Cortijo de Miraflores aparece documentado en el siglo XIX como finca agrícola con huerta y jardín, llegando a contar con elementos ajardinados, un torreón y un cenador modernista. En los registros del siglo XIX figuraba como la finca número 2737 de las de Córdoba.
A mediados del siglo XIX pertenecía a María de los Ángeles de Hoces y Córdoba, quien la legó a su hermana María de los Dolores de Hoces y Fernández de Córdoba. Posteriormente pasó por diversas herencias familiares hasta quedar inscrita en 21 de agosto de 1867. La finca estaba compuesta por varias parcelas o «azas», con una extensión principal cercana a las 24 hectáreas, dedicada al cultivo de olivos y otros aprovechamientos agrícolas.
Durante el cambio de siglo y primeras décadas del XX, el cortijo sufrió segregaciones y cambios de titularidad, hasta quedar a nombre de la familia Navas Barbudo en 11 de septiembre de 1933.
Transformación urbana
Hasta mediados del siglo XX, los terrenos del primer y segundo ruedo permanecían unidos a la ciudad sin interrupción, articulados por caminos rurales y arroyos. La transformación comenzó a finales de los años cincuenta.
El 10 de abril de 1957, ante notario, se formalizó la expropiación de parte del Cortijo de Miraflores para la apertura de la futura avenida de Carlos III, actuación aprobada previamente por el Ayuntamiento de Córdoba en sesión plenaria del 24 de septiembre de 1954. Esta intervención partió el cortijo en dos y marcó el inicio de su desaparición como unidad agrícola.
En los años siguientes se produjeron nuevas segregaciones con destino industrial y urbanístico, destacando las parcelas destinadas a la Compañía Española Productora de Algodón Nacional (CEPANSA).
Nacimiento del barrio
El nacimiento formal del Barrio de Fátima se sitúa en la aprobación de la ordenación parcial del Polígono de Levante el 31 de marzo de 1962, que reguló la construcción de la primera línea de fachadas del barrio. Posteriormente, el 11 de julio de 1963, se aprobó un plan parcial de ampliación que afectó directamente al núcleo de Fátima, unificado definitivamente en la ordenación de 1973.
En el momento inicial del planeamiento, el área contaba únicamente con la algodonera, algunas viviendas aisladas, la prisión, las casas militares del Patronato de San Rafael y las instalaciones fabriles. El nuevo barrio se diseñó sobre dos mesetas con un desnivel aproximado de quince metros entre la avenida de Carlos III y la zona más elevada.
Desarrollo residencial
Desde finales de los años sesenta y durante la década de los setenta, diversas cooperativas y promotoras adquirieron parcelas del antiguo cortijo para la construcción de viviendas. Entre ellas destacó la cooperativa Santa Fe, que compró su primera parcela el 12 de septiembre de 1968.
La actividad urbanizadora alcanzó su punto álgido en 1974, año de mayor promoción residencial. En 20 de mayo de 1980, las últimas parcelas del antiguo Cortijo de Miraflores fueron vendidas, quedando apenas restos de la finca original en manos familiares.
Paralelamente, se urbanizaron los terrenos de la Huerta de la Palma, que había pertenecido a la familia Costi y posteriormente a otros propietarios, integrándose definitivamente en la trama urbana del barrio.
Identidad barrial
En apenas veinticinco años desde su creación, el Barrio de Fátima consolidó un fuerte sentimiento de pertenencia vecinal, convirtiéndose en una barriada plenamente integrada en la ciudad de Córdoba, con una identidad propia forjada a partir de su singular proceso histórico y urbanístico.
Fuente audiovisual
Referencias
- ↑ Sebastián de la Cueva, "Historia del Barrio de Fátima", YouTube, s. f., https://www.youtube.com/watch?v=32EX7FrQISY . Consultado el 2 de enero de 2026.
