El Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta, conocido también como Patronato de la Fuensanta, fue una institución benéfica y educativa promovida en Córdoba durante el episcopado de Fray Albino, obispo de Córdoba entre 1946 y 1958. Su finalidad principal fue la acogida, educación y formación de niños y jóvenes procedentes de familias con escasos recursos o carentes de un entorno familiar capaz de sostener su formación.
El Patronato formó parte del amplio conjunto de instituciones asistenciales, educativas y laborales impulsadas por Fray Albino en la Córdoba de la posguerra. Junto con la Asociación Benéfica de la Sagrada Familia, el Patronato de San Alberto Magno, el Patronato de San Eulogio y otras iniciativas diocesanas, constituyó uno de los instrumentos mediante los cuales el Obispado de Córdoba trató de responder a los graves problemas de vivienda, escolarización, pobreza y formación profesional existentes en la ciudad durante las décadas de 1940 y 1950.
Uno de sus principales establecimientos fue el Colegio del Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta, bendecido e inaugurado el 26 de julio de 1950. Con el desarrollo de la institución, su actividad trascendió la simple asistencia benéfica para orientarse hacia un modelo de promoción social basado en la educación, el aprendizaje de oficios y la incorporación de los jóvenes al mundo laboral.
Contexto histórico
La creación del Patronato debe entenderse dentro de la situación social que encontró Fray Albino al hacerse cargo de la Diócesis de Córdoba en 1946.
La ciudad presentaba importantes bolsas de pobreza, déficit de viviendas, insuficiencia de plazas escolares y dificultades para que numerosos niños y jóvenes de familias humildes accedieran a una educación y, posteriormente, a un oficio.
Las inundaciones del Guadalquivir de 1947 hicieron especialmente visible la precariedad en la que vivía una parte de la población cordobesa. A partir de esos años, el Obispado impulsó diferentes instituciones especializadas, de manera que cada una atendiera determinados aspectos del problema social.
La Asociación Benéfica de la Sagrada Familia se orientó fundamentalmente hacia la construcción de viviendas; el Patronato de San Alberto Magno, hacia la extensión de la enseñanza primaria; el Patronato de San Eulogio, hacia diferentes actividades educativas, culturales y sociales; mientras que el Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta centró una parte fundamental de su actividad en la protección, educación y promoción de niños y jóvenes necesitados.
Este conjunto de organizaciones convirtió la actuación social desarrollada durante el episcopado de Fray Albino en una intervención que trataba simultáneamente la vivienda, la educación, la formación profesional, la asistencia social y la integración laboral.
Fundación y primeros años
El Patronato fue promovido durante los primeros años del episcopado de Fray Albino.
La institución adoptó la advocación de Nuestra Señora de la Fuensanta, patrona de Córdoba, vinculando de esta manera su actividad asistencial y educativa con una de las principales devociones de la ciudad.
El 26 de julio de 1950 tuvo lugar la bendición e inauguración del Colegio del Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta, lo que constituye uno de los primeros hitos documentados de la institución.
Desde sus comienzos, la finalidad del Patronato no se limitaba al alojamiento o manutención de los menores. Su planteamiento aspiraba a proporcionarles un itinerario de promoción que comprendiera la acogida, la educación elemental, la formación humana y religiosa, el aprendizaje de un oficio y, cuando fuera posible, la incorporación al mercado laboral.
Finalidad social
El Patronato estaba destinado especialmente a menores y jóvenes que carecían de recursos económicos suficientes o se encontraban en situaciones familiares difíciles.
La institución aparece descrita en diferentes testimonios sobre la obra social de Fray Albino como un organismo dedicado a la atención de niños desvalidos o abandonados. Su actividad combinaba, por tanto, elementos propios de la beneficencia tradicional con otros característicos de las nuevas políticas de promoción social desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XX.
La filosofía de la institución partía de que la asistencia económica por sí sola no solucionaba la situación de pobreza. La educación y, especialmente, la adquisición de conocimientos profesionales debían permitir que el joven alcanzara posteriormente una autonomía económica.
En este sentido, el Patronato puede considerarse una de las iniciativas cordobesas de la época que vincularon directamente asistencia social, educación y capacitación profesional.
Educación y formación profesional
Una parte especialmente significativa de la actividad del Patronato estuvo relacionada con la formación.
Además de la enseñanza básica, se desarrollaron actividades vinculadas al aprendizaje de distintos oficios y trabajos artesanales. Dentro del conjunto de las obras sociales promovidas durante el episcopado de Fray Albino aparecen enseñanzas relacionadas con la artesanía, la radio, la encuadernación y la platería, actividades que respondían a la intención de proporcionar a los jóvenes conocimientos directamente aprovechables para encontrar trabajo.
El modelo pretendía superar el carácter puramente asistencial de los antiguos establecimientos benéficos. La acogida del menor debía ir acompañada de una preparación que le permitiera incorporarse posteriormente a la sociedad mediante el trabajo.
La formación profesional adquiría así una dimensión social: no se trataba únicamente de enseñar un oficio, sino de proporcionar al joven los medios necesarios para alcanzar una mayor independencia personal y económica.
El Colegio del Niño Jesús
Entre las instituciones relacionadas posteriormente con el Patronato destacó el Colegio del Niño Jesús.
Durante la década de 1960, el Patronato mantenía instalaciones destinadas a internado y enseñanza. En 1965 existían dos internados vinculados a su actividad: uno situado en la calle Ambrosio de Morales y otro en la zona de Sansueña, conocido como Colegio del Niño Jesús.
El complejo de Sansueña llegó a disponer de varios edificios destinados a internado, enseñanza, capilla, comedor, cocina, enfermería y dependencias de la comunidad religiosa.
La atención cotidiana de los internos estuvo encomendada a las Hijas del Patrocinio de María, junto con un director y el correspondiente profesorado.
El crecimiento de estas instalaciones demuestra la evolución experimentada por el Patronato desde sus primeros establecimientos de la década de 1950 hasta una estructura educativa y residencial considerablemente más compleja durante las décadas siguientes.
El complejo de Sansueña
El Patronato construyó tres edificios en la zona de Sansueña.
Uno de ellos, situado hacia la actual calle Antonio Gómez Aguilar, funcionó como escuela-hogar. En la planta superior se encontraban los dormitorios del internado, mientras que en la inferior se distribuían la capilla, comedor, cocina, enfermería y las dependencias de las religiosas.
Otro edificio, situado en calle Sansueña, número 1, acogió el colegio de Educación General Básica destinado tanto a los alumnos internos como a niños residentes en la zona.
Un tercer inmueble, situado en Sansueña, número 3, terminaría dedicado a actividades educativas y de formación profesional.
Este conjunto constituyó durante años uno de los principales centros materiales de la actividad educativa desarrollada a partir de la obra del Patronato.
Relación con las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia
A finales de la década de 1960 comenzó una nueva etapa.
En 1969, las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (SAFA) asumieron la gestión de la institución educativa y del internado. La relación quedó formalizada mediante un acuerdo con el Patronato de la Fuensanta que comenzó a aplicarse en torno a 1970.
A partir de entonces el establecimiento pasó a denominarse Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia.
La incorporación de SAFA reforzó particularmente la vertiente de formación profesional de la institución.
En 1972, el obispo José María Cirarda Lachiondo bendijo uno de los nuevos edificios levantados en Sansueña. Al año siguiente comenzó a desarrollarse en sus plantas superiores un centro de Formación Profesional relacionado, entre otras especialidades, con la electrónica.
De esta manera se prolongaba, bajo nuevas fórmulas educativas, una de las ideas fundamentales que habían inspirado al Patronato desde la época de Fray Albino: utilizar la educación y la capacitación profesional como instrumentos de promoción personal y social.
Final de la etapa de SAFA
Durante el curso 1977-1978 terminó el acuerdo entre las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia y el Patronato de la Fuensanta.
Como consecuencia de la reorganización posterior, el colegio de enseñanza primaria y EGB pasó a ocupar otro de los edificios del complejo.
El internado terminó cerrándose y las instalaciones fueron experimentando nuevos usos.
Con el paso del tiempo los edificios quedaron vinculados al Obispado de Córdoba, y parte del antiguo complejo educativo acabaría incorporándose a las instalaciones destinadas al Seminario Menor de Córdoba.
De esta manera, aunque desapareció progresivamente la estructura original del Patronato, una parte importante de su patrimonio educativo continuó vinculada a instituciones docentes de la Iglesia cordobesa.
Fray Albino y la red de patronatos sociales
El Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta no fue una iniciativa aislada.
Durante su episcopado, Fray Albino impulsó una extensa red de instituciones con funciones complementarias.
Entre ellas se encontraban:
- la Asociación Benéfica de la Sagrada Familia, dedicada fundamentalmente a la construcción de viviendas;
- el Patronato de San Alberto Magno, relacionado con la extensión de la enseñanza;
- el Patronato de San Eulogio, dedicado a diferentes iniciativas sociales, educativas, culturales y deportivas;
- el Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta, orientado especialmente hacia la acogida, educación y capacitación de menores y jóvenes;
- el Patronato Social Obrero, relacionado con iniciativas dirigidas al mundo del trabajo;
- y otras instituciones educativas, asistenciales y parroquiales.
Esta distribución permitía abordar diferentes dimensiones de la pobreza urbana. La vivienda, la escuela y el aprendizaje profesional eran concebidos como elementos relacionados entre sí.
Juan Manuel Font del Riego
Una de las personas estrechamente relacionadas con el desarrollo de las obras sociales impulsadas por Fray Albino fue el sacerdote Juan Manuel Font del Riego.
Font del Riego, ingeniero industrial antes de su ordenación sacerdotal, participó activamente en numerosas iniciativas sociales de la diócesis y desempeñó un papel especialmente relevante en la ejecución de los proyectos promovidos por el obispo.
Su actividad estuvo relacionada con la Asociación Benéfica de la Sagrada Familia, el Patronato de San Alberto Magno, el Patronato de San Eulogio y el propio Patronato de la Fuensanta, además de otras iniciativas de carácter educativo y social.
Su doble formación técnica y sacerdotal resultó especialmente adecuada para unas instituciones que necesitaban combinar la acción asistencial con la construcción de edificios, organización de centros educativos y puesta en marcha de talleres y actividades profesionales.
Importancia histórica
La importancia del Patronato de Nuestra Señora de la Fuensanta debe valorarse dentro de la transformación social y urbana experimentada por Córdoba durante las décadas centrales del siglo XX.
Frente a una concepción exclusivamente benéfica de la asistencia a menores, el Patronato desarrolló progresivamente un sistema en el que la acogida estaba acompañada por educación y preparación profesional.
Este planteamiento buscaba proporcionar a los jóvenes instrumentos para incorporarse al mercado laboral y alcanzar una vida autónoma.
Su evolución posterior, especialmente a través del Colegio del Niño Jesús y del complejo educativo de Sansueña, permitió que aquella iniciativa nacida durante el episcopado de Fray Albino tuviera continuidad durante varias décadas.
El Patronato constituye además una pieza para comprender en conjunto la obra social de Fray Albino, que no estuvo limitada a la construcción de las barriadas del Campo de la Verdad y Cañero, sino que comprendió una extensa red de instituciones dedicadas a la vivienda, educación, formación profesional y asistencia social.
Cronología
1946 · Comienzo del episcopado de Fray Albino
1947 · Impulso de la obra social diocesana
26 de julio de 1950 · Inauguración del Colegio del Patronato
1958 · Final del episcopado de Fray Albino
1965 · Internados del Patronato
1969 · Incorporación de SAFA
1970 · Acuerdo con las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia
1972 · Nuevo edificio educativo
1973 · Formación Profesional
1982 · Nuevos usos educativos
1984 · Integración en el Seminario
