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Poesía en Córdoba durante la posguerra y los años cincuenta

De Cordobapedia


La poesía en Córdoba durante la posguerra y los años cincuenta constituyó uno de los periodos de mayor actividad y renovación de la literatura cordobesa del Siglo XX. En una ciudad marcada por las carencias materiales y las limitaciones culturales posteriores a la Guerra Civil, surgió una extensa red de poetas, pintores, revistas, tertulias, suplementos periodísticos y pequeñas colecciones editoriales.

El principal núcleo de esta renovación fue el Grupo Cántico, formado alrededor de Ricardo Molina, Pablo García Baena, Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López, junto con los artistas Ginés Liébana y Miguel del Moral. Sin embargo, la poesía cordobesa del periodo no puede reducirse exclusivamente a este grupo. En torno a él, junto a él o desde posiciones diferentes desarrollaron su obra Manuel Álvarez Ortega, Mariano Roldán, Luis Jiménez Martos, Vicente Núñez, Antonio Gala, Concha Lagos, Leopoldo de Luis, Juan Rejano, Rafael Millán y otros autores nacidos o vinculados a la capital y la provincia.[1]

Durante aquellos años coexistieron el intimismo, el culturalismo, la religiosidad, el sensualismo, la preocupación existencial, el surrealismo, el neopopularismo y una poesía de contenido testimonial. Esta diversidad convirtió a Córdoba en un centro poético con influencia fuera del ámbito provincial.

Contexto cultural de la posguerra

La vida cultural cordobesa de los primeros años de la posguerra se desarrolló en un medio caracterizado por la escasez de recursos, el aislamiento y las restricciones impuestas a la circulación de determinadas ideas y obras literarias. Frente a estas circunstancias, las relaciones personales, las bibliotecas privadas, las tertulias, la prensa y las revistas de pequeña tirada adquirieron una importancia fundamental.

Desde 1941 se reunió en Córdoba una tertulia poético-musical que contribuyó a poner en contacto a varios de los futuros integrantes de Cántico. Hacia 1943, aquellas relaciones comenzaron a adquirir la forma de un grupo literario. Las reuniones, los paseos por la ciudad, la lectura compartida y la conversación sobre música, pintura y poesía permitieron la formación de una sensibilidad común, aunque cada autor mantuvo una trayectoria diferenciada.[2]

Entre los espacios de sociabilidad cultural destacó la tertulia vinculada al profesor de música Carlos López de Rozas, cuya gramola permitió a los jóvenes escritores conocer composiciones y autores difíciles de escuchar en la Córdoba de aquellos años. Las tertulias, los paseos y el contacto con la naturaleza fueron recordados posteriormente como formas de refugio interior frente a las limitaciones del periodo.[3]

La prensa y los primeros poetas de la posguerra

Antes de la aparición de la revista Cántico, la prensa local desempeñó una función esencial en la identificación y difusión de los nuevos autores.

El 26 de julio de 1946, Ricardo Molina publicó el artículo «Los poetas cordobeses en la Antología de Juan Soca». Aunque formulaba reservas sobre la selección y la desigual calidad de la antología, el artículo mostraba la existencia de un amplio conjunto de autores todavía inéditos o poco conocidos.

Molina citaba, entre otros, a Ángel Salcedo, Ruiz Madueño, Heliodoro Ceballos, Cristóbal Romero, José Albela, Enrique Ortiz, Varo de Castro y Pedro Iglesias. Prestaba especial atención a Juan Morales Rojas, cuya poesía relacionaba con el paisaje campesino cordobés, y a Miguel Salcedo Hierro, inspirado en la Córdoba califal, la Semana Santa de Córdoba y otros elementos históricos y religiosos de la ciudad.[4]

El artículo permite observar que la renovación poética cordobesa no nació repentinamente con la revista Cántico. Antes de 1947 existía ya un medio literario en el que convivían escritores de distintas edades, estilos y grados de reconocimiento.

La página Juventud. Poesía

El 17 de noviembre de 1946, el periódico Córdoba publicó una página literaria titulada Juventud. Poesía. La composición de aquella página anticipaba el núcleo poético que poco después participaría en la creación de Cántico.

Entre los textos publicados figuraban:

La página incorporaba también el artículo «Alba y crepúsculo de la poesía», de Manuel Medina González, donde se reflexionaba sobre la poesía contemporánea y se mencionaba a numerosos escritores vinculados a Córdoba. La publicación conjunta de poemas, crítica literaria e ilustraciones muestra la estrecha relación que desde sus orígenes mantuvieron la literatura y las artes plásticas en el medio cultural cordobés.[5]

El Grupo Cántico

El Grupo Cántico fue el principal núcleo de la poesía cordobesa de posguerra. Su nombre procede de la revista Cántico, fundada en Córdoba en 1947.

La formación central estuvo compuesta por los poetas:

A ellos se unieron los artistas plásticos:

La historiografía posterior incorporó también a Vicente Núñez como poeta estrechamente relacionado con el grupo, aunque su participación en la redacción inicial de la revista no fue equivalente a la de los fundadores.[6]

Fundación de la revista

Uno de los antecedentes inmediatos de la revista fue la participación de varios poetas cordobeses en el Premio Adonais de 1947. La falta de reconocimiento en aquella convocatoria contribuyó a reforzar la decisión de crear una publicación propia desde la que difundir sus poemas y establecer relaciones con escritores de otros lugares.

La revista comenzó a publicarse en 1947 con el propósito de defender el valor autónomo de la poesía. Sus impulsores evitaron identificarse completamente con las corrientes literarias más oficiales de la época y tampoco adoptaron como programa común la poesía social o el existencialismo religioso.

Cántico tuvo dos etapas principales:

  • Primera época (1947-1949): se definió la estética del grupo y se publicaron números ordinarios y extraordinarios dedicados a libros de sus integrantes.
  • Segunda época (1954-1957): caracterizada por una mayor apertura a autores externos, traducciones, reseñas y distintas tendencias de la poesía contemporánea.

La publicación fue editada en Córdoba y pasó por la Imprenta La Ibérica. En sus números aparecen como responsables Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier.[7]

La estética de Cántico

La poesía de Cántico se caracterizó por la exigencia formal, la elaboración del lenguaje y el cuidado de la imagen. En sus páginas convivieron el simbolismo, el culturalismo, la contemplación de la naturaleza, el erotismo, la religiosidad, el sentimiento de pérdida y la evocación de Córdoba.

Frente al tono directamente confesional de parte de la poesía de posguerra, los autores de Cántico tendieron a expresar la intimidad mediante paisajes, objetos, referencias artísticas, escenas históricas y construcciones simbólicas. El yo poético no desaparecía, pero se presentaba transformado mediante una elaboración estética.

Entre sus principales referencias se encontraban la tradición barroca, el modernismo, Luis de Góngora, la generación de 1927 y la poesía española anterior a la Guerra Civil. La revista actuó como enlace entre aquellas tradiciones y algunas corrientes culturalistas desarrolladas posteriormente.[8]

La existencia de rasgos comunes no eliminó las diferencias individuales. Juan Bernier desarrolló una poesía de mayor contenido moral y testimonial; Pablo García Baena destacó por la riqueza sensorial, la memoria y la tensión entre deseo y religiosidad; Ricardo Molina profundizó en la naturaleza, el amor, el paisaje cordobés y el paso del tiempo; Mario López vinculó su poesía con el mundo rural de Bujalance y la Campiña de Córdoba; y Julio Aumente mantuvo una trayectoria marcada por el refinamiento formal y una progresiva evolución personal.

Libros vinculados a la primera época

Corimbo, de Ricardo Molina, obtuvo el Premio Adonais en 1949. El reconocimiento situó al poeta y al medio literario cordobés dentro del panorama nacional de la poesía de posguerra.[9]

Aglae y Manuel Álvarez Ortega

Entre la primera y la segunda etapa de Cántico apareció la revista-antología Aglae, fundada y dirigida por Manuel Álvarez Ortega.

La publicación comenzó en 1949 y mantuvo su actividad durante los primeros años de la década de 1950. Sus números fueron impresos en Córdoba por la Imprenta A. Carmona-La Ibérica y por la imprenta de la viuda de A. Santos. La colección permitió sostener la actividad poética cordobesa durante los años en que Cántico dejó de publicarse.[10]

Aunque relacionada con el mismo ambiente cultural, Aglae no fue una simple continuación de Cántico. Manuel Álvarez Ortega desarrolló una orientación propia, próxima al simbolismo y al surrealismo francés, con una poesía centrada en el tiempo, la muerte, la identidad, la memoria y la condición humana. Entre sus obras de estos años figuran La huella de las cosas (1948), Clamor de todo espacio (1950), Hombre de otro tiempo (1954) y Exilio (1955).

La presencia de Aglae amplió la diversidad de la poesía cordobesa y abrió una vía diferenciada respecto al núcleo central de Cántico.[11]

La segunda época de Cántico

La revista reapareció en 1954. Esta segunda etapa se caracterizó por una orientación más ecléctica y por la incorporación de poetas que no pertenecían al grupo fundador.

Los nuevos números conservaron el cuidado tipográfico y artístico de la primera época, pero ampliaron el espacio dedicado a la crítica, las traducciones y las distintas corrientes poéticas del momento. En ellos participaron autores de generaciones anteriores y escritores jóvenes que comenzaban a publicar durante los años cincuenta.

La apertura de la revista permitió que Córdoba actuara como punto de contacto entre diferentes generaciones literarias. El proyecto concluyó en 1957, aunque sus integrantes continuaron escribiendo y colaborando en otras publicaciones.[12]

Otras revistas y proyectos literarios

Durante los años cincuenta, la actividad poética cordobesa se extendió a otras publicaciones. Además de Cántico y Aglae, aparecieron iniciativas como:

Estas revistas y cuadernos no alcanzaron la misma proyección histórica que Cántico, pero contribuyeron a mantener la circulación de poemas, reseñas y noticias literarias. También permitieron que autores más jóvenes o alejados de la estética del grupo principal encontraran espacios de publicación.[13]

Poetas de la capital y la provincia

Una de las características del periodo fue la amplitud territorial de la poesía cordobesa. Parte de los autores residía en la capital, mientras que otros mantuvieron su relación con sus localidades de origen o desarrollaron su trayectoria fuera de Córdoba.

Puente Genil, Bujalance, Aguilar de la Frontera, La Carlota, Cabra, Rute, Castro del Río y Peñarroya-Pueblonuevo estuvieron vinculadas al nacimiento o formación de algunos de los principales escritores del periodo.

La poesía cordobesa funcionó como una red provincial. La capital concentraba imprentas, periódicos, tertulias y revistas, mientras los municipios aportaban autores, paisajes, tradiciones y experiencias que pasaron a formar parte de las obras publicadas.

La nómina poética de 1959

El 20 de diciembre de 1959, el periódico Córdoba publicó el artículo «Nómina de la actual poesía cordobesa. Veinte nombres la ilustran», firmado por R. M.

El texto intentaba ofrecer una relación de los poetas cordobeses activos o reconocibles al final de la década. Su autor distinguía entre los nacidos en la capital y los procedentes de la provincia, aunque consideraba que la vinculación con Córdoba no dependía únicamente del lugar de nacimiento o residencia. La relación, con la vinculación indicada en cada caso, era la siguiente:

El artículo añadía a Miguel Salcedo Hierro y Juan Morales Rojas como nombres que también debían considerarse dentro de la poesía cordobesa.

La nómina no pretendía ser una clasificación definitiva. Su importancia reside en que muestra la amplitud alcanzada por la poesía vinculada a Córdoba al finalizar los años cincuenta. Junto a los integrantes de Cántico aparecían autores de generaciones, estéticas y trayectorias diferentes.[14]

Dos orientaciones estilísticas

El artículo de 1959 proponía distinguir dos grandes orientaciones dentro de la tradición poética andaluza y cordobesa.

La primera se caracterizaba por la riqueza ornamental, la amplitud verbal, la brillantez de las imágenes y la herencia de Luis de Góngora. La segunda respondía a una expresión más contenida, sobria y reflexiva.

Esta distinción no formaba dos grupos cerrados. Pretendía describir tendencias que podían coincidir dentro de un mismo autor y que explicaban, en parte, la diversidad de la poesía cordobesa de posguerra.

Concha Lagos y la proyección exterior

La presencia de Concha Lagos muestra que una parte de la poesía cordobesa de los años cincuenta se desarrolló fuera de la provincia sin perder su vinculación con Córdoba.

La autora publicó Balcón en 1954 y Arroyo claro en 1958. Su poesía combinó elementos cultos y populares, mientras su actividad como editora permitió crear una extensa red de relaciones literarias.

Entre 1956 y 1964 dirigió Cuadernos de Ágora, revista en la que participaron numerosos poetas. Su archivo conserva correspondencia, originales, fotografías y documentos relacionados con las tertulias y actividades editoriales desarrolladas alrededor de la publicación.[15]

Su caso fue similar al de otros cordobeses que residieron fuera de la provincia, como Leopoldo de Luis, Juan Rejano, Rafael Millán o Luis Jiménez Martos. La dispersión geográfica facilitó la conexión de la poesía cordobesa con revistas, editoriales, premios y tertulias de otros lugares.

Córdoba como asunto poético

Córdoba no fue únicamente el lugar donde se produjeron revistas y libros. La ciudad y la provincia se convirtieron también en materia poética.

Entre los temas recurrentes aparecieron:

En la obra de Ricardo Molina, el paisaje cordobés se relacionó con la naturaleza, el deseo y la memoria. Pablo García Baena convirtió calles, iglesias, jardines y ceremonias religiosas en espacios de evocación personal. Mario López desarrolló una poesía profundamente relacionada con la Campiña de Córdoba, mientras Juan Bernier observó la ciudad desde una perspectiva moral, histórica y existencial.

Relación entre poesía y artes plásticas

La renovación poética estuvo estrechamente vinculada a la pintura y al dibujo. Ginés Liébana y Miguel del Moral participaron en la configuración visual de Cántico mediante portadas, ilustraciones, viñetas y composiciones gráficas.

Esta colaboración permitió que la revista fuera concebida como un objeto artístico y no únicamente como un soporte textual. La tipografía, los espacios en blanco, la disposición de los poemas y las imágenes formaban parte del proyecto estético.

Ginés Liébana desarrolló, además, una amplia obra literaria propia, aunque su faceta poética permaneció durante décadas menos estudiada que su producción pictórica.[16]

Consolidación al comienzo de los años sesenta

La influencia alcanzada por los poetas formados durante la posguerra y los años cincuenta quedó reflejada en la presencia cordobesa dentro de antologías nacionales.

El 21 de octubre de 1962, un artículo titulado «Córdoba, Fons Poesiae» destacó la inclusión de siete autores vinculados a la provincia en la Segunda Antología de Adonais:

El artículo interpretaba esta representación como prueba de la continuidad y variedad de la poesía cordobesa. Los autores seleccionados procedían de ámbitos distintos y no podían considerarse integrantes de una única escuela, pero compartían el marco cultural desarrollado durante las décadas anteriores.[17]

Continuidad posterior

La desaparición de la revista Cántico en 1957 no supuso el final de la poesía cordobesa de posguerra. Sus integrantes continuaron publicando, aunque algunos atravesaron prolongados periodos de silencio o recibieron un reconocimiento tardío.

A partir de los años sesenta y setenta aparecieron nuevas revistas y grupos que mantuvieron la tradición de crear plataformas literarias desde Córdoba. Entre ellos se encontraron Zaitun, Zubia y el grupo Antorcha de Paja.

En 1973, la aparición de Antorcha de Paja fue presentada en la prensa como una nueva promoción de poetas cordobeses. El artículo que anunció su publicación situaba el proyecto dentro de una sucesión de renacimientos poéticos y recordaba expresamente los nombres de Juan Bernier, Mario López, Manuel Álvarez Ortega, Mariano Roldán, Antonio Gómez Alfaro y Luis Jiménez Martos.[18]

Cronología

Principales núcleos y publicaciones

Importancia histórica

La poesía cordobesa de la posguerra y los años cincuenta se caracterizó por la combinación de creación individual, trabajo colectivo y actividad editorial.

Su importancia histórica reside en la creación de revistas literarias desde Córdoba, la recuperación de autores y tradiciones anteriores a la Guerra Civil, la relación entre poesía, pintura y música, la formación de una red cultural que abarcó la capital y numerosos municipios de la provincia y la incorporación de Córdoba al panorama nacional de la poesía de posguerra.

La recuperación crítica del Grupo Cántico, iniciada de forma decisiva durante la década de 1970, permitió reconocer a la revista como uno de los principales proyectos poéticos de la posguerra y como el centro más visible de un periodo literario cordobés mucho más amplio.[19]

Véase también

Referencias

  1. Ana Isabel Martín Puya y María del Carmen Moreno Díaz, "Los años de Cántico: estética e ideología en la Córdoba de la posguerra", Universidad de Córdoba y Ayuntamiento de Córdoba, 2013, Helvia. Consultado el 31 de julio de 2026.
  2. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, "Otras corrientes en los márgenes de la poesía social", Poesía española contemporánea, sin fecha, Cervantes Virtual. Consultado el 31 de julio de 2026.
  3. Juan Miguel Moreno Calderón, "Hitos culturales en la Córdoba de Antonio Cruz Conde", Boletín de la Real Academia de Córdoba, 2024, BRAC. Consultado el 31 de julio de 2026.
  4. Ricardo Molina, "Los poetas cordobeses en la Antología de Juan Soca", Córdoba, 26 de julio de 1946, Prensa Histórica. Consultado el 31 de julio de 2026.
  5. Manuel Medina González, "Alba y crepúsculo de la poesía", Córdoba, 17 de noviembre de 1946, Prensa Histórica. Consultado el 31 de julio de 2026.
  6. Guillermo Carnero, "El grupo Cántico de Córdoba: un episodio clave de la historia de la poesía española de posguerra", Visor Libros, 2009, Dialnet. Consultado el 31 de julio de 2026.
  7. Universidad de Córdoba, "Cántico: hojas de poesía", UCOrdoba Digital, sin fecha, Helvia. Consultado el 31 de julio de 2026.
  8. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, "Otras corrientes en los márgenes de la poesía social", Poesía española contemporánea, sin fecha, Cervantes Virtual. Consultado el 31 de julio de 2026.
  9. Centro Andaluz de las Letras, "Ricardo Molina. Dulce es vivir", Junta de Andalucía, 2017, Centro Andaluz de las Letras. Consultado el 31 de julio de 2026.
  10. Universidad de Córdoba, "Aglae: antología", UCOrdoba Digital, sin fecha, Helvia. Consultado el 31 de julio de 2026.
  11. Francisco Ruiz Soriano, "Semblanza crítica de Manuel Álvarez Ortega", Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, sin fecha, Cervantes Virtual. Consultado el 31 de julio de 2026.
  12. Juan Miguel Moreno Calderón, "Hitos culturales en la Córdoba de Antonio Cruz Conde", Boletín de la Real Academia de Córdoba, 2024, BRAC. Consultado el 31 de julio de 2026.
  13. Juan Miguel Moreno Calderón, "Hitos culturales en la Córdoba de Antonio Cruz Conde", Boletín de la Real Academia de Córdoba, 2024, BRAC. Consultado el 31 de julio de 2026.
  14. R. M., "Nómina de la actual poesía cordobesa. Veinte nombres la ilustran", Córdoba, 20 de diciembre de 1959, Prensa Histórica. Consultado el 31 de julio de 2026.
  15. Biblioteca Nacional de España, "Una poetisa en la BNE: los archivos de Concha Lagos y de la revista Cuadernos de Ágora", Biblioteca Nacional de España, 30 de julio de 2018, BNE. Consultado el 31 de julio de 2026.
  16. Juan Carlos Reche Cala, "La poesía de Ginés Liébana. Estudio y antología", Universidad de Córdoba, 2023, Helvia. Consultado el 31 de julio de 2026.
  17. R. M., "Córdoba, Fons Poesiae", Córdoba, 21 de octubre de 1962, Prensa Histórica. Consultado el 31 de julio de 2026.
  18. Manuel Medina González, "Nueva promoción de poetas cordobeses", Córdoba, 22 de julio de 1973, Prensa Histórica. Consultado el 31 de julio de 2026.
  19. Guillermo Carnero, "El grupo Cántico de Córdoba: un episodio clave de la historia de la poesía española de posguerra", Visor Libros, 2009, Dialnet. Consultado el 31 de julio de 2026.