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El '''Palacio Episcopal''' de [[Córdoba]] se asienta junto a la [[Mezquita-Catedral]], en la [[calle Torrijos]], número 1. La sede episcopal cordobesa fue creada en [[1237]] y organizada en [[1277]], dependiendo de Toledo. Fue el Concordato de 1851 el que reorganiza las diócesis españolas y hace depender el obispado cordobés del arzobispado de Sevilla. El primer obispo de la diócesis fue [[Lope de Fitero]] (1238-1245). El edificio actual data del siglo XVI, con reformas en el siglo XVIII debido a un incendio. Sin embargo, la primera obra del palacio se realiza en el siglo XV, sobre los restos del [[Alcázar andalusí]].
[[Archivo:Palacio Episcopal - Fachada.jpg|miniaturadeimagen]]{{#seo:|title=Palacio Episcopal de Córdoba|keywords=córdoba, españa, palacio episcopal, obispado, arquitectura, barroco, renacimiento, patrimonio|description=El Palacio Episcopal de Córdoba es la sede del Obispado de Córdoba, edificado sobre el Alcázar andalusí frente a la Mezquita-Catedral.}}<mapframe latitude="37.8790" longitude="-4.7808" zoom="16" width="300" height="300" align="right" />El '''Palacio Episcopal de Córdoba''' es la sede histórica del [[Obispado de Córdoba]], situado en la calle Torrijos frente al muro suroeste de la Mezquita-Catedral, y ocupa una superficie aproximada de 14.000 metros cuadrados. En su sede se encuentra el [[Centro de Información e Interpretación de la Mezquita Catedral|Centro de Interpretación de la Mezquita-Catedral]]; Alberga un patio principal conocido como patio de San Zoilo que incluye la conocida [[Fuente del Elefante]], símbolo del arte califal omeya.


==Historia==
==Historia==
El palacio se construye sobre el [[Alcázar Califal]], del que aún perviven los [[Baños Califales]] en el [[Campo Santo de los Mártires]], además de la muralla que delimitaba el conjunto, incorporándose los torreones a la actual fachada renacentista.


Desde la conquista cristiana hasta nuestros días ha sido sede del [[Obispado de Córdoba]]. A mediados de los años ochenta parte de este complejo se convierte en [[Museo Diocesano]].
=== Origen preislámico e islámico ===
El solar sobre el que se levanta el Palacio Episcopal ha sido escenario de asentamiento humano desde época visigoda. Durante el emirato y el califato cordobés, el lugar fue ocupado por el [[Alcázar andalusí de Córdoba]], residencia de los emires y califas hasta la construcción de [[Medina Azahara]]. De aquel período islámico perviven los [[Baños califales (Córdoba)|baños califales]] en el [[Campo Santo de los Mártires]], así como tramos de la muralla que delimitaba el conjunto, cuyos torreones quedaron integrados en la posterior fachada renacentista.


La primera reforma importante del palacio se realiza en el [[:Categoría:Siglo XV|siglo XV]], con una construcción de estilo gótico ojival, como se puede observar en la fachada del [[Hospital de San Sebastián]], construido en el llamado [[Corral de Cárdenas]].
Uno de los elementos más significativos de este período fue el ''sabat'' del califa [[al-Hakam II]], un pasadizo elevado que unía el Alcázar con la zona más sagrada del interior de la [[Mezquita-Catedral de Córdoba]], de uso exclusivo del califa. Este pasadizo fue demolido en [[1617]] por el obispo [[Diego de Mardones]] para la remodelación de la fachada oriental del palacio.


En [[1745]], sufrió un gran incendio que hizo que durante ese [[:Categoría:Siglo XVIII|siglo]] y el [[:Categoría:Siglo XIX|siguiente]], se le añadieron otras dependencias como la fachada en la plaza del [[Campo de los Santos Mártires]] del [[:Categoría:Siglo XVII|siglo XVII]], así como patio del [[:Categoría:Siglo XVIII|XVIII]].
=== Conquista cristiana y época medieval ===
Tras la [[conquista cristiana de Córdoba]] en [[1236]], el rey [[Fernando III de Castilla]] donó el edificio a [[Lope de Fitero]], primer obispo cristiano de Córdoba. Desde entonces el conjunto se conoció durante toda la etapa medieval como ''Casa del Obispo'' y fue sede ininterrumpida del episcopado cordobés.
 
La primera gran reforma cristiana documentada tuvo lugar en el siglo XV, con la construcción de un palacete de estilo gótico bajo el obispado de [[Juan Rodríguez de Fonseca]]. De este período se conservan únicamente dos ventanas de arcos ojivales en el Campo Santo de los Mártires con el escudo episcopal, y unos restos arqueológicos conocidos como los ''baños del obispo''.
 
Tras la cesión del [[Alcázar de los Reyes Cristianos]] por [[Isabel I de Castilla]] a la [[Inquisición en Córdoba|Inquisición española]], la mayoría de monarcas castellanos que visitaron Córdoba se hospedaron en el Palacio Episcopal.
 
=== Siglo XVI: Renacimiento ===
Durante el siglo XVI se acometieron obras de calado renacentista. El obispo [[Juan Álvarez de Toledo]] construyó la denominada galería del obispo. Bajo el obispado de [[Leopoldo de Austria]], sobrino del emperador [[Carlos I|Carlos V]], el palacio fue ampliado considerablemente, aunque de esta época únicamente se conservan una escalera de caracol y la mitad de una portada renacentista con el escudo episcopal, hoy integrada en el patio principal.
 
A partir del Concilio de Trento, el edificio dejó de denominarse ''Casa del Obispo'' para recibir oficialmente el nombre de ''Palacio Episcopal''.
 
=== Siglo XVII: La gran transformación de Mardones ===
La transformación más profunda del conjunto fue acometida por el obispo [[Diego de Mardones]] en el siglo XVII, a quien la mayoría de historiadores atribuyen la configuración general del palacio tal como ha llegado hasta hoy.
 
Mardones reformó la fachada oriental, abrió grandes ventanas en los muros y elevó una tercera planta visible desde el exterior. Construyó las dos torres que caracterizan la silueta del edificio —la torre norte (4,95 metros) y la torre sur (4,88 metros)— así como la portada principal con el escudo episcopal flanqueándola. Levantó también el patio central, de planta cuadrangular con 28 arcos de medio punto sobre columnas toscanas, cuyas galerías en primera y segunda planta fueron cegadas con ventanas en el siglo XVIII. En la segunda planta se conserva una estancia cubierta con cúpula de pechinas de uso desconocido.
 
En el patio de Carruajes —también denominado patio de San Eulogio o patio de Recibo— construyó la galería oriental de seis arcos de medio punto, que fue cegada a finales del siglo XIX y recuperada en la restauración de [[2021]].
 
El obispo [[Domingo Pimentel de Zúñiga Requesens|Domingo Pimentel de Zúñiga]] instauró la cárcel episcopal en la zona occidental del patio de Recibo, cuya portada fue trasladada en el siglo XX al [[Seminario Mayor de San Pelagio]]. El obispo [[Francisco Díaz Alarcón y Covarrubias|Francisco de Alarcón y Covarrubias]] mandó ejecutar una serie de retratos de todos los obispos hasta la fecha y las galerías donde fueron ubicados, así como un salón para la celebración del sínodo diocesano.
 
=== Siglo XVIII: El incendio y la capilla de la Virgen del Pilar ===
El [[22 de julio]] de [[1745]] un grave incendio afectó a la mayor parte del complejo. En respuesta a este siniestro, el obispo [[Miguel Vicente Cebrián y Agustín]] promovió entre [[1742]] y [[1752]] la construcción de la [[capilla de la Virgen del Pilar]], de nave única, con pavimento de mármol blanco y negro. El retablo mayor —con imagen de la Virgen del Pilar— y los retablos menores dedicados al arcángel [[San Miguel]] y a [[Santo Tomás de Aquino]] fueron ejecutados en [[1750]] por [[Pedro Duque Cornejo]], autor también del coro de la [[Mezquita-Catedral de Córdoba]].
 
El obispo Martín de Barcia completó la capilla con los retablos de [[Santa Bárbara]] y [[San Martín de Tours]], realizados entre [[1760]] y [[1770]] por [[Alonso Gómez de Sandoval]].
 
=== Siglo XIX: Decadencia y expolio ===
Durante la [[Guerra de la Independencia|Guerra de la Independencia española]], las tropas francesas del general Dupont expoliaron el Palacio Episcopal, al igual que el [[Palacio de Viana]]. Los convulsos acontecimientos decimonónicos dejaron el edificio en progresivo deterioro, hasta que a finales del siglo XIX se encontraba en estado de ruina inminente, obligando al obispo y a su séquito a trasladarse a otra residencia.
 
=== Siglo XX: Rehabilitación y nuevo uso ===
A lo largo del siglo XX se acometieron sucesivas campañas de rehabilitación. En [[1970]] el Cabildo de Córdoba mandó derribar varias estancias en la zona norte que se encontraban en estado de ruina. Se realizaron en esta época las vidrieras de la escalera barroca, un nuevo acceso desde la fachada oriental al patio central y la fuente que preside dicho patio.
 
En [[1972]], tras la división de la titularidad del inmueble entre el Estado y el Obispado, parte del complejo fue adaptado para albergar la [[Biblioteca Pública Provincial de Córdoba]] —instalada en los antiguos graneros, reconvertidos previamente en el Colegio de San Rafael— y el [[Museo Diocesano de Córdoba|Museo Diocesano de Bellas Artes]], inaugurado en la década de los ochenta.
 
En años posteriores, el espacio museístico fue rehabilitado de nuevo para acoger las dependencias administrativas del [[Obispado de Córdoba]], uso para el que fue concebido originalmente el edificio.
 
=== Siglo XXI ===
En [[mayo]] de [[2019]] se iniciaron obras en el patio de Carruajes para instalar una cafetería y tienda gourmet, inauguradas el [[28 de octubre]] de [[2021]]. Durante estas obras se hallaron restos de una letrina del antiguo Alcázar andalusí.
 
En enero de 2026 se inauguró el [[Centro de Información e Interpretación de la Mezquita Catedral]]
 
== Descripción arquitectónica ==
El palacio presenta una síntesis de estilos sedimentados a lo largo de diez siglos: visigodo, islámico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico. Los elementos más destacados son:
 
; Fachada principal (occidental)
: Obra del siglo XVII atribuida al obispo Mardones. Presenta dos torres laterales y una portada central con escudo episcopal. Sobre los torreones medievales se superpone el lenguaje barroco del siglo XVII.
 
; Patio principal
: De planta cuadrangular con 28 arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Obra de Mardones en el siglo XVII. Alberga la [[Fuente del Elefante]], escultura de origen califal.
 
; Patio de Carruajes (patio de San Eulogio)
: También denominado patio de Recibo. Conserva la galería oriental de seis arcos de medio punto restaurada en 2021.
 
; Capilla de la Virgen del Pilar
: Nave única del siglo XVIII con retablos de [[Pedro Duque Cornejo]] y [[Alonso Gómez de Sandoval]].
 
; Galería del Obispo
: Construida en el siglo XVI bajo el obispo Juan Álvarez de Toledo.
 
== Usos actuales ==
El Palacio Episcopal alberga en la actualidad las dependencias administrativas del [[Obispado de Córdoba]] y el [[Museo Diocesano de Córdoba|Museo Diocesano de Bellas Artes de Córdoba]], que custodia una importante colección de pintura, escultura y artes decorativas relacionadas con la historia eclesiástica cordobesa.
 
== Véase también ==
 
* [[Mezquita-Catedral de Córdoba]]
* [[Alcázar de los Reyes Cristianos]]
* [[Seminario Mayor de San Pelagio]]
* [[Obispado de Córdoba]]
* [[Diego de Mardones]]
* [[Pedro Duque Cornejo]]
* [[Fuente del Elefante]]


==Descripción histórica==
==Descripción histórica==

Revisión actual - 08:37 11 may 2026


Palacio Episcopal
Localización Calle Torrijos mapa
Cronología Siglo XV
Estilo Renacentista
Promotor/impulsor Leopoldo de Austria (obispo)
Catalogación Bien de Interés Cultural (1995)
Uso Sede del Obispado de Córdoba
Destacado Se construye sobre el antiguo Alcázar Andalusí, del que se conservan parte de los muros y alguna torre
Mapa

El Palacio Episcopal de Córdoba es la sede histórica del Obispado de Córdoba, situado en la calle Torrijos frente al muro suroeste de la Mezquita-Catedral, y ocupa una superficie aproximada de 14.000 metros cuadrados. En su sede se encuentra el Centro de Interpretación de la Mezquita-Catedral; Alberga un patio principal conocido como patio de San Zoilo que incluye la conocida Fuente del Elefante, símbolo del arte califal omeya.

Historia

Origen preislámico e islámico

El solar sobre el que se levanta el Palacio Episcopal ha sido escenario de asentamiento humano desde época visigoda. Durante el emirato y el califato cordobés, el lugar fue ocupado por el Alcázar andalusí de Córdoba, residencia de los emires y califas hasta la construcción de Medina Azahara. De aquel período islámico perviven los baños califales en el Campo Santo de los Mártires, así como tramos de la muralla que delimitaba el conjunto, cuyos torreones quedaron integrados en la posterior fachada renacentista.

Uno de los elementos más significativos de este período fue el sabat del califa al-Hakam II, un pasadizo elevado que unía el Alcázar con la zona más sagrada del interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba, de uso exclusivo del califa. Este pasadizo fue demolido en 1617 por el obispo Diego de Mardones para la remodelación de la fachada oriental del palacio.

Conquista cristiana y época medieval

Tras la conquista cristiana de Córdoba en 1236, el rey Fernando III de Castilla donó el edificio a Lope de Fitero, primer obispo cristiano de Córdoba. Desde entonces el conjunto se conoció durante toda la etapa medieval como Casa del Obispo y fue sede ininterrumpida del episcopado cordobés.

La primera gran reforma cristiana documentada tuvo lugar en el siglo XV, con la construcción de un palacete de estilo gótico bajo el obispado de Juan Rodríguez de Fonseca. De este período se conservan únicamente dos ventanas de arcos ojivales en el Campo Santo de los Mártires con el escudo episcopal, y unos restos arqueológicos conocidos como los baños del obispo.

Tras la cesión del Alcázar de los Reyes Cristianos por Isabel I de Castilla a la Inquisición española, la mayoría de monarcas castellanos que visitaron Córdoba se hospedaron en el Palacio Episcopal.

Siglo XVI: Renacimiento

Durante el siglo XVI se acometieron obras de calado renacentista. El obispo Juan Álvarez de Toledo construyó la denominada galería del obispo. Bajo el obispado de Leopoldo de Austria, sobrino del emperador Carlos V, el palacio fue ampliado considerablemente, aunque de esta época únicamente se conservan una escalera de caracol y la mitad de una portada renacentista con el escudo episcopal, hoy integrada en el patio principal.

A partir del Concilio de Trento, el edificio dejó de denominarse Casa del Obispo para recibir oficialmente el nombre de Palacio Episcopal.

Siglo XVII: La gran transformación de Mardones

La transformación más profunda del conjunto fue acometida por el obispo Diego de Mardones en el siglo XVII, a quien la mayoría de historiadores atribuyen la configuración general del palacio tal como ha llegado hasta hoy.

Mardones reformó la fachada oriental, abrió grandes ventanas en los muros y elevó una tercera planta visible desde el exterior. Construyó las dos torres que caracterizan la silueta del edificio —la torre norte (4,95 metros) y la torre sur (4,88 metros)— así como la portada principal con el escudo episcopal flanqueándola. Levantó también el patio central, de planta cuadrangular con 28 arcos de medio punto sobre columnas toscanas, cuyas galerías en primera y segunda planta fueron cegadas con ventanas en el siglo XVIII. En la segunda planta se conserva una estancia cubierta con cúpula de pechinas de uso desconocido.

En el patio de Carruajes —también denominado patio de San Eulogio o patio de Recibo— construyó la galería oriental de seis arcos de medio punto, que fue cegada a finales del siglo XIX y recuperada en la restauración de 2021.

El obispo Domingo Pimentel de Zúñiga instauró la cárcel episcopal en la zona occidental del patio de Recibo, cuya portada fue trasladada en el siglo XX al Seminario Mayor de San Pelagio. El obispo Francisco de Alarcón y Covarrubias mandó ejecutar una serie de retratos de todos los obispos hasta la fecha y las galerías donde fueron ubicados, así como un salón para la celebración del sínodo diocesano.

Siglo XVIII: El incendio y la capilla de la Virgen del Pilar

El 22 de julio de 1745 un grave incendio afectó a la mayor parte del complejo. En respuesta a este siniestro, el obispo Miguel Vicente Cebrián y Agustín promovió entre 1742 y 1752 la construcción de la capilla de la Virgen del Pilar, de nave única, con pavimento de mármol blanco y negro. El retablo mayor —con imagen de la Virgen del Pilar— y los retablos menores dedicados al arcángel San Miguel y a Santo Tomás de Aquino fueron ejecutados en 1750 por Pedro Duque Cornejo, autor también del coro de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

El obispo Martín de Barcia completó la capilla con los retablos de Santa Bárbara y San Martín de Tours, realizados entre 1760 y 1770 por Alonso Gómez de Sandoval.

Siglo XIX: Decadencia y expolio

Durante la Guerra de la Independencia española, las tropas francesas del general Dupont expoliaron el Palacio Episcopal, al igual que el Palacio de Viana. Los convulsos acontecimientos decimonónicos dejaron el edificio en progresivo deterioro, hasta que a finales del siglo XIX se encontraba en estado de ruina inminente, obligando al obispo y a su séquito a trasladarse a otra residencia.

Siglo XX: Rehabilitación y nuevo uso

A lo largo del siglo XX se acometieron sucesivas campañas de rehabilitación. En 1970 el Cabildo de Córdoba mandó derribar varias estancias en la zona norte que se encontraban en estado de ruina. Se realizaron en esta época las vidrieras de la escalera barroca, un nuevo acceso desde la fachada oriental al patio central y la fuente que preside dicho patio.

En 1972, tras la división de la titularidad del inmueble entre el Estado y el Obispado, parte del complejo fue adaptado para albergar la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba —instalada en los antiguos graneros, reconvertidos previamente en el Colegio de San Rafael— y el Museo Diocesano de Bellas Artes, inaugurado en la década de los ochenta.

En años posteriores, el espacio museístico fue rehabilitado de nuevo para acoger las dependencias administrativas del Obispado de Córdoba, uso para el que fue concebido originalmente el edificio.

Siglo XXI

En mayo de 2019 se iniciaron obras en el patio de Carruajes para instalar una cafetería y tienda gourmet, inauguradas el 28 de octubre de 2021. Durante estas obras se hallaron restos de una letrina del antiguo Alcázar andalusí.

En enero de 2026 se inauguró el Centro de Información e Interpretación de la Mezquita Catedral

Descripción arquitectónica

El palacio presenta una síntesis de estilos sedimentados a lo largo de diez siglos: visigodo, islámico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico. Los elementos más destacados son:

Fachada principal (occidental)
Obra del siglo XVII atribuida al obispo Mardones. Presenta dos torres laterales y una portada central con escudo episcopal. Sobre los torreones medievales se superpone el lenguaje barroco del siglo XVII.
Patio principal
De planta cuadrangular con 28 arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Obra de Mardones en el siglo XVII. Alberga la Fuente del Elefante, escultura de origen califal.
Patio de Carruajes (patio de San Eulogio)
También denominado patio de Recibo. Conserva la galería oriental de seis arcos de medio punto restaurada en 2021.
Capilla de la Virgen del Pilar
Nave única del siglo XVIII con retablos de Pedro Duque Cornejo y Alonso Gómez de Sandoval.
Galería del Obispo
Construida en el siglo XVI bajo el obispo Juan Álvarez de Toledo.

Usos actuales

El Palacio Episcopal alberga en la actualidad las dependencias administrativas del Obispado de Córdoba y el Museo Diocesano de Bellas Artes de Córdoba, que custodia una importante colección de pintura, escultura y artes decorativas relacionadas con la historia eclesiástica cordobesa.

Véase también

Descripción histórica

De Teodomiro Ramírez de Arellano, en Paseos por Córdoba, disponible online


Mas allá de la Casa central de Expósitos se encuentra el Palacio Episcopal, uno de los edificios más notables de Córdoba, si bien su exterior o fachada principal es de malísimo gusto arquitectónico. Ésta tiene 261 pies de longitud por la calle de Torrijos y 547 en el lado frente al seminario de San Pelagio, que aunque sencillo es más arreglado y prueba el buen gusto del arquitecto don Ventura Rodríguez, autor del plano. Todo es de gran solidez, midiendo el muro foral 9 pies de espesor.

Lo que se llama el Palacio viejo y está hoy casi en alberca, fue labrado como a la mitad del siglo XV por el obispo don Sancho de Rojas. De este edificio, cuyo exterior debió ser muy lindo, se conservan dos ventanas en el rincón del Campo Santo, contiguo a la calle de las Pavas. El descuido en que hace siglos las tienen hace que se vaya destruyendo unos de los mejores fragmentos, aún existentes, de la arquitectura de aquella época tan gloriosa para las artes.

Don Leopoldo de Austria construyó el Palacio nuevo, ampliando el antiguo, y dicen algunos escritores que por un arco, también hacia la calle de las Pavas, se pasaba a sus entrevistas con una señora de quien tuvo algunos hijos, entre ellos don Maximiliano de Austria, uno de los más notables que ha tenido Córdoba. La elevada alcurnia de aquel prelado hizo que todos respetasen los devaneos y libertades de su juventud, pues es, sin duda, el obispo de menos edad que se ha sentado en la silla cordobesa.

Don Cristóbal de Rojas y Sandoval costeó el cuerpo de la calle, y no sabemos cuál de los ya nombrados hizo construir unos arcos enlazando el Palacio con la Catedral para que se pasase en los días lluviosos sin recibir el agua. En lo alto había una Virgen de piedra que titulaban de los Arquillos, que hasta hace pocos años hemos visto en una ventana de la nave que está detrás del crucero y aún existe en una atarazana.

Don fray Diego de Mardones continuó la obra en el siglo XVII, y por último, en el XVIII, amplió el jardín, tomando terreno del Campo Santo, don fray Francisco de Solís en 1714. Pocos años después, en el de 1745, un voraz incendio consumió gran parte de este extenso edificio, y entre otras oficinas la que servía de archivo eclesiástico, donde se perdieron multitud de documentos en extremo curiosos, Reedificose a seguida, poniéndole muchos adornos, entre ellos los de la cúpula y muros de la escalera, revelando el mal gusto de aquella época tan funesta para las artes.

La biblioteca

Cuando la expulsión de los jesuítas no faltó quien rogase al rey que la rica biblioteca de su colegio se destinase para instrucción de la juventud cordobesa. Accedió a ello aquel monarca, y el obispo don Agustín de Ayestarán y Landa se ofreció a costear local donde pudiera establecerse. Al efecto, como antes indicamos, encargó el plano y dirección al arquitecto don Ventura Rodríguez y se construyó la crujía que hay desde la esquina hasta la parte del palacio destinada a cárcel de sacerdotes, estableciéndose la biblioteca, ampliada después por otros prelados como el señor Caballero y Góngora, que hasta dejó algunas de sus obras inéditas, que ya debieran haberse publicado, y el señor Trevilla, que con su incansable celo logró llevar allí las obras encontradas en el archivo de la Inquisición, ejemplares estimadísimos, unos por lo desconocidos y otros por las anotaciones hechas por el Santo Oficio.

Algunos obispos, entre ellos el ilustrado señor Tarancón, la han tenido abierta al público; otros la han descuidado por completo, dejando apolillarse los libros y siendo causa de la pérdida de no pocos. Pero a ninguno se le ha ocurrido pedir que se le nombre bibliotecario del cuerpo general, considerando aquello como unos muebles viejos de su propiedad, de los que podían disponer a su antojo, estando privados los cordobeses de poder entrar en horas marcadas en una biblioteca formada para su instrucción, tanto por el rey como por el señor Ayestarán, que tan gustoso y espléndido contribuyó al pensamiento. Tiene 22 estantes y en ellos había 11.132 volúmenes.

No se aclara si el terreno que ocupa la obra del señor Ayestarán correspondía al gran patio allí existente o si esto era vía pública o plaza. En uno y otro sentido encontramos apuntes. El primer concepto lo indica la línea recta formada desde el cuerpo de la calle hasta la cárcel ya mencionada; el segundo lo da a entender la gran fachada y puerta central que del grupo principal da a aquel patio y las citas que hacen algunos escritores antiguos de la plaza que había delante del palacio, donde estaba también la Casa de Moneda mandada demoler por don Alonso de Aguilar, según los historiadores de este caudillo, una de las figuras más grandes de la historia cordobesa.

El interior del palacio

La planta baja de este gran edificio es en parte lóbrega y está ocupada por oficinas y habitaciones de los dependientes. En cambio la alta es magnífica; tiene hermosísimas habitaciones, siendo muy de notar el salón de los Retratos y el del Apostolado. En el primero están los de todos los obispos que ha tenido la diócesis, acertado pensamiento realizado por don Francisco de Alarcón y Covarrubias, quien encargó este trabajo al notable pintor cordobés Juan de Alfaro, al que ayudó fray Juan del Santísimo, con cuyo pretexto lo sacaron del convento de los Carmelitas de Aguilar, donde lo tenían preso, como lego de la orden.

Ambos artistas se valieron para su trabajo de retratos antiguos, inventando algunos por los pocos datos adquiridos al efecto. En general son buenos, algunos de primer orden, logrando inaugurar la galería en 1 de abril de 1667. Desde entonces todos los obispos han ido colocando sus retratos, contándose hoy hasta el del señor Alburquerque, obra del pintor señor Escosura. El señor Barcia advirtió que no todos eran iguales en dimensiones, y al encargar el suyo a fray Gerónimo Espinosa, lego en el convento de San Pablo, donde lo dimos a conocer a nuestros lectores, le mandó igualar aquéllos, haciéndolo con tal perfección que sólo un ojo muy inteligente conoce en algunos los añadidos.

En el salón de los Apóstoles hay una colección de éstos pintados por el expresado Espinosa, pero además hay otro de mucha mejor mano. También existen los retratos de Carlos III, Carlos IV y sus mujeres, y otros dignos de conservarse.

Al final de estos salones hay una bonita escalera para ir al jardín, y más allá una extensa galería con barandales a éste y un balcón frente al seminario. Hemos oído que está medida y calculados los paseos, que forman una lengua, para que los obispos, en los días de lluvia, paseasen lo que cada cual tuviese por costumbre. El jardín es muy lindo, con bonitas y bien surtidas fuentes. En el primer patio, cerca de la escalelera, está la capilla, de medianas dimensiones y tres altares. Su adorno es en general de muy mal gusto.

Desde que el Alcázar de los Reyes fue entregado a la Inquisición para su establecimiento en Córdoba, todos los reyes que han venido a esta ciudad se han hospedado en el palacio de los Obispos, preparado al efecto, exceptuando a don Alfonso XII, que lo ha hecho en el de los señores condes de Torres Cabrera, y en uno de aquellos salones fue donde los Reyes Católicos pusieron en libertad al Rey Chico de Granada después de caer prisionero cerca de Lucena.

Localización

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