Más acciones
Sin resumen de edición |
|||
| (No se muestran 2 ediciones intermedias del mismo usuario) | |||
| Línea 8: | Línea 8: | ||
}} | }} | ||
[[Archivo:Lluvias en marzo de 2025.jpg|thumb| | [[Archivo:Lluvias en marzo de 2025.jpg|thumb|498x498px|El [[Centro de Creación Contemporánea de Andalucía]] durante las lluvias de marzo de [[2025]], después de la prolongada sequía registrada durante los primeros años de la década.]] | ||
La '''historia de las sequías en Córdoba''' comprende los periodos prolongados de escasez de precipitaciones que han afectado a [[Córdoba]] y a la [[Provincia de Córdoba]], así como sus consecuencias sobre el abastecimiento, la agricultura, la ganadería, los ríos, los manantiales y la vida social. | La '''historia de las sequías en Córdoba''' comprende los periodos prolongados de escasez de precipitaciones que han afectado a [[Córdoba]] y a la [[Provincia de Córdoba]], así como sus consecuencias sobre el abastecimiento, la agricultura, la ganadería, los ríos, los manantiales y la vida social. | ||
| Línea 664: | Línea 664: | ||
| Octubre de [[1983]] | | Octubre de [[1983]] | ||
|} | |} | ||
== Véase también == | |||
* [[Sequía de 2022]] | |||
* [[Sequía de 2023]] | |||
* [[Clima de Córdoba]] | |||
* [[Embalse de Sierra Boyera]] | |||
* [[Embalse de La Colada]] | |||
* [[Los Pedroches]] | |||
* [[Valle del Guadiato]] | |||
* [[Confederación Hidrográfica del Guadalquivir]] | |||
* [[EMACSA]] | |||
* [[EMPROACSA]] | |||
* [[Virgen de la Fuensanta]] | |||
* [[Virgen de Villaviciosa]] | |||
== Referencias == | == Referencias == | ||
<references /> | |||
[[Categoría:Desastres naturales en Córdoba]] | |||
Revisión actual - 18:51 3 ago 2026

La historia de las sequías en Córdoba comprende los periodos prolongados de escasez de precipitaciones que han afectado a Córdoba y a la Provincia de Córdoba, así como sus consecuencias sobre el abastecimiento, la agricultura, la ganadería, los ríos, los manantiales y la vida social.
La sequía constituye un fenómeno recurrente en el clima cordobés, caracterizado por la irregularidad de las lluvias y por su concentración durante el otoño y el invierno. En el observatorio de Aeropuerto de Córdoba, la precipitación media anual del periodo 1981-2010 fue de 605,1 milímetros, pero distribuida de forma desigual: diciembre registró una media de 111 milímetros, mientras que julio apenas alcanzó 2,2 milímetros.[1]
La principal característica histórica de las sequías cordobesas no ha sido necesariamente una disminución continua de las precipitaciones de un año a otro, sino la acumulación de déficits durante periodos muy largos. El estudio realizado por la geógrafa María Fernanda Pita López para el periodo 1940-1986 situó a Córdoba como el observatorio con mayor riesgo potencial de sequía de los doce analizados en Andalucía. El 76,4 por ciento de los meses estudiados quedó incluido en secuencias secas de más de un año de duración.[2]
Concepto de sequía
La sequía no equivale a la aridez habitual de un territorio. La aridez describe una escasez estructural y permanente de agua, mientras que la sequía consiste en una anomalía temporal respecto a las precipitaciones consideradas normales para un lugar.
En la gestión contemporánea se diferencian varios fenómenos:
La sequía meteorológica aparece cuando las precipitaciones son inferiores a los valores habituales durante un periodo prolongado.
- La sequía agrícola se produce cuando la humedad disponible en el suelo resulta insuficiente para los cultivos.
- La sequía hidrológica se manifiesta mediante la disminución de los caudales, acuíferos, manantiales y reservas embalsadas.
- La escasez surge cuando los recursos disponibles no permiten atender las demandas urbanas, agrícolas, industriales o ambientales.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir distingue expresamente la sequía, medida mediante la comparación de las precipitaciones con la serie histórica, de la escasez, que evalúa la disponibilidad efectiva de recursos para satisfacer las demandas.[3][4]
Una ciudad puede atravesar una sequía meteorológica sin padecer restricciones si dispone de suficientes reservas e infraestructuras. También puede sufrir escasez aun después de algunas lluvias, cuando el déficit acumulado ha reducido considerablemente los embalses y acuíferos.
Las sequías anteriores a los registros instrumentales
Antes de la implantación de observatorios meteorológicos, las sequías se conocen mediante crónicas, actas municipales, documentos eclesiásticos, noticias sobre cosechas, precios del cereal, agotamiento de pozos y celebración de rogativas.
Estas fuentes no permiten comparar con exactitud la intensidad de todos los episodios. Reflejan principalmente las sequías que alcanzaron suficiente gravedad como para provocar una reacción pública.
Córdoba andalusí
Las primeras noticias conocidas corresponden al periodo andalusí. Durante el invierno de 941 a 942, las crónicas de Ibn Hayyan describieron la desecación de los aljibes de Córdoba, la interrupción de las labores agrícolas y la esterilidad de los campos próximos. La situación motivó la celebración de plegarias públicas para pedir la llegada de las lluvias.[5]
La dependencia de cisternas, pozos, fuentes, norias y cultivos de secano hacía que una sucesión de inviernos secos afectara directamente al abastecimiento y a la producción de alimentos.
Siglos XVI y XVII
Una de las primeras grandes sequías documentadas después de la conquista cristiana comenzó a finales de 1528 y se prolongó hasta abril o mayo de 1529. El 14 de marzo de 1529, el Cabildo Catedralicio se dirigió en procesión al Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta para solicitar la lluvia.
Nuevas rogativas tuvieron lugar el 6 de febrero de 1536, el 3 de marzo de 1542 y el 10 de marzo de 1548. En 1540, ante la falta de precipitaciones, fue trasladada hasta Córdoba la imagen de la Virgen de Villaviciosa.
La sequía de 1578 alcanzó especial gravedad. La imagen de la Virgen de Villaviciosa permanecía en la Mezquita-Catedral, donde se celebró un novenario. Se organizaron procesiones a distintas iglesias y al Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, además de exposiciones del Santísimo Sacramento. Las lluvias posteriores permitieron obtener una cosecha moderada en la Campiña cordobesa.[6]
Durante el Siglo XVII se documentaron nuevos periodos secos en 1616, 1617, 1635, 1641, 1674, 1683, 1687, 1689, 1690, 1695, 1698 y 1699.
La sequía de 1641 provocó la pérdida de sembrados y la muerte de ganado. El Ayuntamiento de Córdoba solicitó el traslado de la Virgen de Villaviciosa ante la gravedad de la situación. En 1683, la falta de agua impidió trabajar a algunos molinos y dificultó el cultivo del campo.
Siglo XVIII
El Siglo XVIII comenzó con nuevos años secos. Se registraron episodios importantes en 1700, 1712, 1715, 1718, 1720, 1722, 1734, 1738, 1750 y 1753.
La sequía de 1722 fue descrita como uno de los episodios más severos del siglo. Las fuentes señalaron la desecación de fuentes, manantiales y pozos, así como la muerte de animales por falta de agua.
En 1738, la ausencia de precipitaciones entre enero y abril dañó los cultivos y obligó a importar trigo. En 1750, la sequía afectó a buena parte de los campos cordobeses y dio lugar al traslado de la Virgen de la Fuensanta y de las reliquias de los Santos Mártires hasta la Mezquita-Catedral.
Siglo XIX
Durante el Siglo XIX se repitieron las rogativas públicas en las que participaron la Virgen de la Fuensanta, San Rafael y las reliquias de los Santos Mártires.
Estas celebraciones tuvieron lugar el 18 de abril de 1817, el 2 de mayo de 1824 y el 11 de abril de 1834. En 1824, la sequía coincidió con un verano de temperaturas elevadas, durante el cual las crónicas locales llegaron a registrar valores equivalentes a unos 41 grados centígrados.
En 1837, la sequedad de las fuentes públicas se combinó con temperaturas elevadas e incendios en la Sierra de Córdoba. Entre 1849 y 1851 se desarrolló otro periodo de escasez de lluvia, que concluyó con las precipitaciones de diciembre de 1851.
El año 1856 fue especialmente seco. El 23 de noviembre se celebró una rogativa en la Mezquita-Catedral y se dispuso que las campanas de las iglesias anunciaran durante nueve días la necesidad de realizar plegarias por la lluvia.
También se organizaron procesiones el 26 de abril de 1863, el 26 de abril de 1868, el 3 de mayo de 1874, el 2 de abril de 1882 y el 25 de abril de 1896.[7]
De las rogativas a los registros meteorológicos
Durante las primeras décadas del Siglo XX, las noticias sobre sequías continuaron vinculadas a la situación de los cultivos y a las peticiones de los agricultores.
En abril de 1935, un grupo de labradores solicitó al obispo Adolfo Pérez Muñoz la celebración de rogativas. El 28 de abril participaron en una procesión San Rafael, la Virgen de la Fuensanta y San Isidro Labrador.
Las rogativas continuaron durante la década siguiente. El 20 de febrero de 1944, en plena posguerra, se organizó una procesión en la que participaron San Rafael y San Isidro ante la falta de lluvias y la situación del campo cordobés.[8]
Desde la década de 1940, la disponibilidad de series mensuales de precipitación permitió sustituir parcialmente las descripciones cualitativas por el análisis estadístico de los déficits acumulados.
Las grandes secuencias secas de 1940 a 1986
El estudio de María Fernanda Pita López, publicado en 1987, analizó las sequías registradas entre 1940 y 1986 en doce observatorios andaluces, entre ellos Córdoba y Villanueva del Rey.
La investigación consideró como mes seco aquel cuya precipitación era inferior a la mediana histórica del mismo mes. Las anomalías negativas se acumulaban hasta que las lluvias posteriores conseguían compensar el déficit. De este modo, una sequía no finalizaba por la llegada de una tormenta o de un mes lluvioso, sino cuando el excedente acumulado neutralizaba la falta de agua anterior.[2]
Solo se estudiaron las secuencias de más de doce meses, consideradas las que podían producir mayores efectos sobre una sociedad adaptada al clima mediterráneo.
Periodos generales
Entre 1940 y 1986 se identificaron nueve periodos en los que la sequía fue general o casi general en Andalucía y afectó, con diferente intensidad, al territorio cordobés:
| Periodo | Características |
|---|---|
| 1942-1946 | Primera gran secuencia seca del periodo analizado, con una duración aproximada de cuatro años y efectos agravados por las dificultades económicas de la posguerra. |
| 1948-1951 | Nuevo déficit prolongado que afectó a buena parte del interior de Andalucía. |
| 1953-1955 | Una de las sequías más intensas de las primeras décadas estudiadas. Córdoba alcanzó un déficit acumulado equivalente aproximadamente al 90 por ciento de su precipitación media anual. |
| 1956-1959 | Secuencia de unos tres años de duración, extendida por gran parte de la región. |
| 1964-1965 | Episodio más breve y de menor intensidad que los registrados en las décadas anteriores. |
| 1966-1968 | Periodo de déficit moderado, con diferencias entre los distintos observatorios. |
| 1970-1971 | Inicio de una acumulación deficitaria que, en el observatorio de Córdoba, no llegó a compensarse completamente durante los años siguientes. |
| 1973-1976 | Sequía generalizada de unos cuatro años. En Córdoba, el déficit acumulado superó el equivalente a una precipitación media anual completa. |
| 1980-1986 | Secuencia más prolongada e intensa del periodo. En Córdoba alcanzó su máximo en octubre de 1983. |
Córdoba como enclave de máximo riesgo
Los resultados del observatorio de Córdoba fueron los más desfavorables del conjunto analizado.
| Indicador | Resultado en Córdoba |
|---|---|
| Número de secuencias secas superiores a un año | 6 |
| Meses incluidos en secuencias secas | 438 |
| Porcentaje de meses afectados entre 1940 y 1986 | 76,4 % |
| Duración media de las secuencias | 73 meses |
| Duración de la secuencia más larga | 203 meses |
| Periodo de la secuencia más larga | Diciembre de 1970 a diciembre de 1986 |
| Intensidad media de las secuencias | 70,82 % de la precipitación media anual |
| Intensidad máxima acumulada | 164,6 % |
| Fecha de la intensidad máxima | Octubre de 1983 |
Córdoba presentó solo seis grandes secuencias, el número más bajo del estudio junto con otro observatorio. Sin embargo, estas sequías fueron considerablemente más largas que las registradas en otros lugares. La duración media fue de 73 meses, algo más de seis años.
La secuencia comprendida entre diciembre de 1970 y diciembre de 1986 alcanzó 203 meses. Durante ese periodo hubo años y meses lluviosos, pero las precipitaciones no fueron suficientes para compensar plenamente el déficit acumulado desde el inicio.
El máximo se registró en octubre de 1983, cuando la anomalía acumulada equivalía al 164,6 por ciento de una precipitación media anual. Este valor fue el más elevado de todos los observatorios analizados.
El triángulo Córdoba, Jaén y Granada
El estudio situó el principal riesgo de sequía del interior andaluz en el ámbito formado por Córdoba, Jaén y Granada. En los tres observatorios, más del 60 por ciento de los meses quedó incluido en secuencias secas prolongadas.
Córdoba mantenía una elevada correspondencia temporal con los otros dos observatorios. Cuando se iniciaba una sequía prolongada en la ciudad, era frecuente que el déficit afectara también al sector oriental de la cuenca del Guadalquivir, reduciendo la posibilidad de compensar la escasez mediante recursos procedentes de territorios próximos.
Dentro de la Provincia de Córdoba aparecieron, sin embargo, diferencias territoriales. El observatorio de Villanueva del Rey, situado en Sierra Morena de Córdoba, registró secuencias menos prolongadas que Córdoba capital, lo que mostraba la influencia de la topografía y de la trayectoria de los frentes atlánticos.
La tendencia observada desde 1940
Persistencia frente a descenso lineal
El estudio de 1987 no concluyó que las precipitaciones anuales hubieran descendido de manera continua entre 1940 y 1986. Las series alternaban años secos y húmedos sin dibujar una línea final claramente descendente.
La tendencia más relevante para Córdoba era otra: los déficits tendían a encadenarse y necesitaban largos periodos para ser compensados. Las lluvias podían reaparecer sin que finalizara la sequía acumulada.
Por tanto, la evolución desde los años cuarenta no debe describirse únicamente como una reducción lineal de la lluvia, sino mediante tres elementos:
La elevada irregularidad entre años consecutivos. La aparición de secuencias secas de larga duración. La dificultad de compensar déficits acumulados mediante periodos húmedos breves.
La propia autora señaló en 1987 que los episodios más graves se concentraban en los extremos de la serie: las décadas de 1940 y 1950, por un lado, y el periodo iniciado a mediados de la década de 1970, por otro. Aunque consideraba insuficiente la extensión de la serie para confirmar una tendencia progresiva hacia una mayor aridez, recomendaba seguir observando la posible prolongación y persistencia de las sequías.[2]
Menos agua disponible aunque no disminuya claramente la lluvia anual
Investigaciones posteriores sobre la cuenca del Guadalquivir analizaron el periodo 1950-2015. Sus resultados mostraron una disminución generalizada y estadísticamente significativa de los caudales, aunque los cambios en la precipitación anual total no fueron significativos.
La reducción del agua circulante fue relacionada con el aumento de la evapotranspiración potencial y con cambios en la distribución estacional de las lluvias, especialmente durante el invierno. Una cantidad anual semejante de lluvia puede generar menos recursos si cae en momentos menos favorables, se concentra en episodios intensos o coincide con temperaturas más elevadas.[9]
Esta evolución permite diferenciar entre la precipitación registrada y el agua finalmente disponible para ríos, embalses, acuíferos, cultivos y abastecimientos.
Aumento de la demanda evaporativa
El incremento de las temperaturas aumenta la evaporación desde el suelo y las masas de agua, además de la transpiración de las plantas. En consecuencia, un mismo déficit de lluvia puede producir efectos más intensos que en décadas anteriores.
La sequía europea y mediterránea de 2021-2022 no fue la más extrema del registro histórico si se consideraba únicamente la precipitación. Sin embargo, la elevada demanda evaporativa asociada a las temperaturas convirtió el episodio en uno de los más severos desde el punto de vista de la humedad del suelo y de la generación de escorrentía.[10]
La sequía de 1991 a 1995
La sequía iniciada a comienzos de la década de 1990 afectó al centro y al sur de la península. El trienio hidrológico comprendido entre 1991 y 1994 fue calificado oficialmente como el más seco del Siglo XX en varias de las principales cuencas meridionales, entre ellas la del Guadalquivir.[11]
En el año hidrológico 1994-1995, algunas áreas meridionales recibieron alrededor de 200 milímetros y las aportaciones a las cuencas se situaron en torno al diez por ciento de las habituales.[12]
Aunque la sequía afectó a la agricultura cordobesa y redujo las reservas disponibles, Córdoba capital evitó los cortes domiciliarios que se impusieron en numerosas ciudades andaluzas. En agosto de 1995, Córdoba y otra capital eran las únicas de la región que no padecían restricciones de abastecimiento.[13]
El episodio mostró la diferencia entre sequía meteorológica y escasez urbana: la existencia de reservas e infraestructuras permitió mantener el suministro de la capital, pero no eliminó las consecuencias sobre cultivos, pastos y cursos de agua.
Sequías de comienzos del siglo XXI
El periodo de 2004 a 2006
La escasez de precipitaciones reapareció durante los primeros años del Siglo XXI. En septiembre de 2005, el obispo Juan José Asenjo Pelegrina pidió a las parroquias y comunidades religiosas de Córdoba que realizaran oraciones por el final de la sequía.
La petición mostró la continuidad de una práctica histórica, aunque las respuestas institucionales se apoyaban ya en embalses, modernización de regadíos, restricciones preventivas e indicadores meteorológicos.[14]
Desde 2004, la administración ambiental andaluza publica información trimestral sobre precipitaciones, temperaturas e intensidad de la sequía. Las series del Índice Estandarizado de Sequía Pluviométrica permiten observar la evolución acumulada desde 1951.[15]
La sequía de 2021 a 2024
La sequía iniciada alrededor de 2021 produjo uno de los principales problemas contemporáneos de abastecimiento de la Provincia de Córdoba.
En septiembre de 2022, los embalses de la provincia almacenaban aproximadamente 632 hectómetros cúbicos, equivalentes al 16,3 por ciento de su capacidad. El conjunto de la cuenca del Guadalquivir se encontraba en torno al 20,9 por ciento.[16]
El principal impacto se produjo en el norte provincial, donde el Embalse de Sierra Boyera abastecía a las comarcas de Los Pedroches y el Valle del Guadiato.
La falta de precipitaciones agotó completamente Sierra Boyera durante la primavera de 2023. El suministro tuvo que realizarse mediante una conexión provisional con el Embalse de La Colada. Sin embargo, el agua captada presentó concentraciones elevadas de carbono orgánico total y problemas de coloración y transparencia.
La Junta de Andalucía declaró que el agua distribuida en la zona norte no era apta para beber ni cocinar, aunque podía continuar utilizándose para el aseo y la limpieza. La medida afectó a unos 80.000 habitantes de 27 municipios.[17]
Durante aproximadamente un año, el agua potable fue distribuida mediante camiones cisterna, depósitos y puntos de recogida. La situación afectó a viviendas, centros educativos, establecimientos hosteleros, explotaciones ganaderas y servicios públicos.
Las lluvias de marzo y abril de 2024, junto con las obras de emergencia y las mejoras introducidas en la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Sierra Boyera, permitieron recuperar el suministro de agua potable a finales de abril de 2024.[18]
La actuación para adaptar la planta de Sierra Boyera al tratamiento del agua procedente de La Colada contó con un presupuesto aproximado de cuatro millones de euros. Incluyó intervenciones en la estación potabilizadora, los depósitos, las conducciones y el propio embalse.[19]
Consecuencias históricas
Agricultura y ganadería
La agricultura ha sido tradicionalmente el sector más expuesto. Las sequías han provocado:
Pérdida de cereales y cultivos herbáceos en la Campiña cordobesa. Reducción de los pastos en Los Pedroches y el Valle del Guadiato. Descenso de la producción de secano. Mayor necesidad de riego en el olivar. Incremento del coste de la alimentación y el abastecimiento del ganado. Reducción de las aportaciones disponibles para las comunidades de regantes.
La duración de la sequía resulta especialmente importante. Una campaña seca puede reducir una cosecha, mientras que varios años consecutivos disminuyen las reservas del suelo, agotan pozos y manantiales y debilitan la capacidad económica de las explotaciones.
Abastecimiento urbano
Córdoba capital ha contado con una mayor capacidad de regulación que numerosos municipios rurales. Sin embargo, las crisis del norte provincial mostraron que la existencia de un embalse no garantiza por sí sola el suministro.
La disponibilidad depende también de:
La conexión entre diferentes sistemas. La calidad del agua almacenada. La capacidad de las plantas potabilizadoras. El estado y las pérdidas de las conducciones. La distribución territorial de las precipitaciones. La relación entre reservas y consumo.
Ríos, manantiales y ecosistemas
Los periodos secos reducen el caudal del Guadalquivir y de sus afluentes, afectan a los arroyos estacionales y disminuyen la recarga de acuíferos y manantiales.
Los embalses con niveles muy bajos pueden experimentar aumento de la temperatura del agua, concentración de contaminantes, proliferación de materia orgánica y pérdida de calidad. Estos procesos fueron relevantes en la crisis de La Colada y Sierra Boyera.
La vegetación de la Sierra de Córdoba también queda sometida a un mayor estrés hídrico, especialmente cuando la falta de precipitaciones coincide con temperaturas elevadas y olas de calor.
Respuestas sociales e institucionales
Rogativas
Durante siglos, la respuesta pública más visible fueron las rogativas. El Ayuntamiento de Córdoba, el Cabildo Catedralicio, las parroquias, las hermandades y los agricultores organizaban procesiones y novenarios.
Las imágenes más vinculadas a estas ceremonias fueron:
La Virgen de Villaviciosa. La Virgen de la Fuensanta. San Rafael. Las reliquias de los Santos Mártires. San Isidro Labrador.
Estas ceremonias constituyen una fuente documental para reconstruir sequías anteriores a los registros meteorológicos.
Regulación y obras hidráulicas
Durante el Siglo XX, las respuestas se desplazaron hacia la construcción de embalses, estaciones de tratamiento, conducciones y redes supramunicipales.
La crisis de 2023 impulsó la adaptación de la planta de Sierra Boyera, la conexión provisional con La Colada y la tramitación de una conducción definitiva para el abastecimiento de la zona norte.
Indicadores y planes de emergencia
La gestión contemporánea utiliza indicadores separados para la sequía meteorológica y la escasez de recursos. Estos sistemas permiten declarar situaciones de normalidad, prealerta, alerta o emergencia y aplicar medidas progresivas de ahorro.
En 2024, las tarifas de EMACSA incorporaron la posibilidad de aplicar incrementos extraordinarios durante una declaración de emergencia por sequía. Los consumos domésticos elevados podrían experimentar recargos del 25 o del 50 por ciento mientras permaneciera vigente la situación.[20]
La revisión del Plan Especial de Sequía del Guadalquivir fue aprobada mediante orden de 1 de junio de 2026. El plan establece indicadores, medidas de administración de las reservas y sistemas de abastecimiento obligados a disponer de planes de emergencia.[21]
Proyecciones para la provincia
Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Córdoba utilizó La Rambla como emplazamiento representativo del clima semiárido del sur peninsular.
Bajo el escenario de emisiones RCP 8.5 utilizado por el trabajo, la precipitación media proyectada disminuiría desde unos 530 milímetros anuales en el periodo 2006-2040 hasta 498 milímetros entre 2041 y 2070, y alrededor de 399 milímetros entre 2071 y 2100.
El estudio proyectó además un aumento de la frecuencia de campañas en las que la humedad del suelo permanecería por debajo del umbral necesario durante gran parte o toda la temporada de crecimiento.[22]
Estas cifras constituyen proyecciones condicionadas por un escenario climático concreto, no predicciones anuales. No obstante, muestran que el aumento de las temperaturas y de la evapotranspiración puede incrementar la severidad de las sequías agrícolas incluso cuando la evolución de la precipitación conserve una elevada variabilidad.
Cronología resumida
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 941-942 | Desecación de aljibes e interrupción de labores agrícolas en la Córdoba andalusí. |
| 1528-1529 | Primera gran sequía moderna documentada en la ciudad. Rogativa a la Virgen de la Fuensanta. |
| 1578 | Sequía prolongada, novenario y sucesivas procesiones públicas. |
| 1616-1617 | Años secos y estériles, con encarecimiento del trigo. |
| 1641 | Pérdida de sembrados y muerte de ganado por falta de agua. |
| 1683 | Falta de agua para los molinos y dificultades para cultivar el campo. |
| 1722 | Desecación de fuentes, pozos y manantiales. |
| 1738 | Pérdida de cultivos e importación de trigo. |
| 1750 | Sequía generalizada, rogativas y carestía. |
| 1817, 1824 y 1834 | Procesiones con la Virgen de la Fuensanta, San Rafael y las reliquias de los Santos Mártires. |
| 1856 | Sequía extrema y rogativas durante nueve días. |
| 1863-1896 | Repetición de procesiones públicas para pedir lluvia. |
| 1935 | Rogativa de agricultores con San Rafael, la Virgen de la Fuensanta y San Isidro. |
| 1942-1959 | Sucesión de cuatro grandes secuencias secas. |
| 1970-1986 | Mayor secuencia acumulada registrada en Córdoba durante el estudio de Pita López. |
| Octubre de 1983 | Máximo déficit acumulado de la serie 1940-1986. |
| 1991-1995 | Sequía prolongada en la cuenca del Guadalquivir. Córdoba capital mantuvo el suministro sin cortes. |
| 2005 | Nueva petición pública de oraciones por el final de la sequía. |
| 2021-2024 | Sequía prolongada con especial incidencia en el norte de la provincia. |
| 2023 | Agotamiento del Embalse de Sierra Boyera y declaración del agua de la zona norte como no apta para beber. |
| Abril de 2024 | Restablecimiento del suministro de agua potable en Los Pedroches y el Valle del Guadiato. |
| 2026 | Entrada en vigor de la revisión del Plan Especial de Sequía del Guadalquivir. |
| Indicador | Resultado en Córdoba |
|---|---|
| Número de secuencias secas superiores a un año | 6 |
| Meses incluidos en secuencias secas | 438 |
| Porcentaje de meses afectados entre 1940 y 1986 | 76,4 % |
| Duración media de las secuencias | 73 meses |
| Duración de la secuencia más larga | 203 meses |
| Periodo de la secuencia más larga | Diciembre de 1970 a diciembre de 1986 |
| Intensidad media de las secuencias | 70,82 % de la precipitación media anual |
| Intensidad máxima acumulada | 164,6 % |
| Fecha de la intensidad máxima | Octubre de 1983 |
Córdoba presentó solo seis grandes secuencias, el número más bajo del estudio junto con otro observatorio. Sin embargo, estas sequías fueron considerablemente más largas que las registradas en otros lugares. La duración media fue de 73 meses, algo más de seis años.
La secuencia comprendida entre diciembre de 1970 y diciembre de 1986 alcanzó 203 meses. Durante ese periodo hubo años y meses lluviosos, pero las precipitaciones no fueron suficientes para compensar plenamente el déficit acumulado desde el inicio.
El máximo se registró en octubre de 1983, cuando la anomalía acumulada equivalía al 164,6 por ciento de una precipitación media anual. Este valor fue el más elevado de todos los observatorios analizados.
El triángulo Córdoba, Jaén y Granada
El estudio situó el principal riesgo de sequía del interior andaluz en el ámbito formado por Córdoba, Jaén y Granada. En los tres observatorios, más del 60 por ciento de los meses quedó incluido en secuencias secas prolongadas.
Córdoba mantenía una elevada correspondencia temporal con los otros dos observatorios. Cuando se iniciaba una sequía prolongada en la ciudad, era frecuente que el déficit afectara también al sector oriental de la cuenca del Guadalquivir, reduciendo la posibilidad de compensar la escasez mediante recursos procedentes de territorios próximos.
Dentro de la Provincia de Córdoba aparecieron, sin embargo, diferencias territoriales. El observatorio de Villanueva del Rey, situado en Sierra Morena de Córdoba, registró secuencias menos prolongadas que Córdoba capital, lo que mostraba la influencia de la topografía y de la trayectoria de los frentes atlánticos.
La tendencia observada desde 1940
Persistencia frente a descenso lineal
El estudio de 1987 no concluyó que las precipitaciones anuales hubieran descendido de manera continua entre 1940 y 1986. Las series alternaban años secos y húmedos sin dibujar una línea final claramente descendente.
La tendencia más relevante para Córdoba era otra: los déficits tendían a encadenarse y necesitaban largos periodos para ser compensados. Las lluvias podían reaparecer sin que finalizara la sequía acumulada.
Por tanto, la evolución desde los años cuarenta no debe describirse únicamente como una reducción lineal de la lluvia, sino mediante tres elementos:
La elevada irregularidad entre años consecutivos. La aparición de secuencias secas de larga duración. La dificultad de compensar déficits acumulados mediante periodos húmedos breves.
La propia autora señaló en 1987 que los episodios más graves se concentraban en los extremos de la serie: las décadas de 1940 y 1950, por un lado, y el periodo iniciado a mediados de la década de 1970, por otro. Aunque consideraba insuficiente la extensión de la serie para confirmar una tendencia progresiva hacia una mayor aridez, recomendaba seguir observando la posible prolongación y persistencia de las sequías.[2]
Menos agua disponible aunque no disminuya claramente la lluvia anual
Investigaciones posteriores sobre la cuenca del Guadalquivir analizaron el periodo 1950-2015. Sus resultados mostraron una disminución generalizada y estadísticamente significativa de los caudales, aunque los cambios en la precipitación anual total no fueron significativos.
La reducción del agua circulante fue relacionada con el aumento de la evapotranspiración potencial y con cambios en la distribución estacional de las lluvias, especialmente durante el invierno. Una cantidad anual semejante de lluvia puede generar menos recursos si cae en momentos menos favorables, se concentra en episodios intensos o coincide con temperaturas más elevadas.[23]
Esta evolución permite diferenciar entre la precipitación registrada y el agua finalmente disponible para ríos, embalses, acuíferos, cultivos y abastecimientos.
Aumento de la demanda evaporativa
El incremento de las temperaturas aumenta la evaporación desde el suelo y las masas de agua, además de la transpiración de las plantas. En consecuencia, un mismo déficit de lluvia puede producir efectos más intensos que en décadas anteriores.
La sequía europea y mediterránea de 2021-2022 no fue la más extrema del registro histórico si se consideraba únicamente la precipitación. Sin embargo, la elevada demanda evaporativa asociada a las temperaturas convirtió el episodio en uno de los más severos desde el punto de vista de la humedad del suelo y de la generación de escorrentía.[24]
La sequía de 1991 a 1995
La sequía iniciada a comienzos de la década de 1990 afectó al centro y al sur de la península. El trienio hidrológico comprendido entre 1991 y 1994 fue calificado oficialmente como el más seco del Siglo XX en varias de las principales cuencas meridionales, entre ellas la del Guadalquivir.[25]
En el año hidrológico 1994-1995, algunas áreas meridionales recibieron alrededor de 200 milímetros y las aportaciones a las cuencas se situaron en torno al diez por ciento de las habituales.[26]
Aunque la sequía afectó a la agricultura cordobesa y redujo las reservas disponibles, Córdoba capital evitó los cortes domiciliarios que se impusieron en numerosas ciudades andaluzas. En agosto de 1995, Córdoba y otra capital eran las únicas de la región que no padecían restricciones de abastecimiento.[27]
El episodio mostró la diferencia entre sequía meteorológica y escasez urbana: la existencia de reservas e infraestructuras permitió mantener el suministro de la capital, pero no eliminó las consecuencias sobre cultivos, pastos y cursos de agua.
Sequías de comienzos del siglo XXI
El periodo de 2004 a 2006
La escasez de precipitaciones reapareció durante los primeros años del Siglo XXI. En septiembre de 2005, el obispo Juan José Asenjo Pelegrina pidió a las parroquias y comunidades religiosas de Córdoba que realizaran oraciones por el final de la sequía.
La petición mostró la continuidad de una práctica histórica, aunque las respuestas institucionales se apoyaban ya en embalses, modernización de regadíos, restricciones preventivas e indicadores meteorológicos.[28]
Desde 2004, la administración ambiental andaluza publica información trimestral sobre precipitaciones, temperaturas e intensidad de la sequía. Las series del Índice Estandarizado de Sequía Pluviométrica permiten observar la evolución acumulada desde 1951.[29]
La sequía de 2021 a 2024
La sequía iniciada alrededor de 2021 produjo uno de los principales problemas contemporáneos de abastecimiento de la Provincia de Córdoba.
En septiembre de 2022, los embalses de la provincia almacenaban aproximadamente 632 hectómetros cúbicos, equivalentes al 16,3 por ciento de su capacidad. El conjunto de la cuenca del Guadalquivir se encontraba en torno al 20,9 por ciento.[30]
El principal impacto se produjo en el norte provincial, donde el Embalse de Sierra Boyera abastecía a las comarcas de Los Pedroches y el Valle del Guadiato.
La falta de precipitaciones agotó completamente Sierra Boyera durante la primavera de 2023. El suministro tuvo que realizarse mediante una conexión provisional con el Embalse de La Colada. Sin embargo, el agua captada presentó concentraciones elevadas de carbono orgánico total y problemas de coloración y transparencia.
La Junta de Andalucía declaró que el agua distribuida en la zona norte no era apta para beber ni cocinar, aunque podía continuar utilizándose para el aseo y la limpieza. La medida afectó a unos 80.000 habitantes de 27 municipios.[31]
Durante aproximadamente un año, el agua potable fue distribuida mediante camiones cisterna, depósitos y puntos de recogida. La situación afectó a viviendas, centros educativos, establecimientos hosteleros, explotaciones ganaderas y servicios públicos.
Las lluvias de marzo y abril de 2024, junto con las obras de emergencia y las mejoras introducidas en la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Sierra Boyera, permitieron recuperar el suministro de agua potable a finales de abril de 2024.[32]
La actuación para adaptar la planta de Sierra Boyera al tratamiento del agua procedente de La Colada contó con un presupuesto aproximado de cuatro millones de euros. Incluyó intervenciones en la estación potabilizadora, los depósitos, las conducciones y el propio embalse.[33]
Consecuencias históricas
Agricultura y ganadería
La agricultura ha sido tradicionalmente el sector más expuesto. Las sequías han provocado:
Pérdida de cereales y cultivos herbáceos en la Campiña cordobesa. Reducción de los pastos en Los Pedroches y el Valle del Guadiato. Descenso de la producción de secano. Mayor necesidad de riego en el olivar. Incremento del coste de la alimentación y el abastecimiento del ganado. Reducción de las aportaciones disponibles para las comunidades de regantes.
La duración de la sequía resulta especialmente importante. Una campaña seca puede reducir una cosecha, mientras que varios años consecutivos disminuyen las reservas del suelo, agotan pozos y manantiales y debilitan la capacidad económica de las explotaciones.
Abastecimiento urbano
Córdoba capital ha contado con una mayor capacidad de regulación que numerosos municipios rurales. Sin embargo, las crisis del norte provincial mostraron que la existencia de un embalse no garantiza por sí sola el suministro.
La disponibilidad depende también de:
La conexión entre diferentes sistemas. La calidad del agua almacenada. La capacidad de las plantas potabilizadoras. El estado y las pérdidas de las conducciones. La distribución territorial de las precipitaciones. La relación entre reservas y consumo.
Ríos, manantiales y ecosistemas
Los periodos secos reducen el caudal del Guadalquivir y de sus afluentes, afectan a los arroyos estacionales y disminuyen la recarga de acuíferos y manantiales.
Los embalses con niveles muy bajos pueden experimentar aumento de la temperatura del agua, concentración de contaminantes, proliferación de materia orgánica y pérdida de calidad. Estos procesos fueron relevantes en la crisis de La Colada y Sierra Boyera.
La vegetación de la Sierra de Córdoba también queda sometida a un mayor estrés hídrico, especialmente cuando la falta de precipitaciones coincide con temperaturas elevadas y olas de calor.
Respuestas sociales e institucionales
Rogativas
Durante siglos, la respuesta pública más visible fueron las rogativas. El Ayuntamiento de Córdoba, el Cabildo Catedralicio, las parroquias, las hermandades y los agricultores organizaban procesiones y novenarios.
Las imágenes más vinculadas a estas ceremonias fueron:
- La Virgen de Villaviciosa.
- La Virgen de la Fuensanta.
- San Rafael.
- Las reliquias de los Santos Mártires.
- San Isidro Labrador.
Estas ceremonias constituyen una fuente documental para reconstruir sequías anteriores a los registros meteorológicos.
Regulación y obras hidráulicas
Durante el Siglo XX, las respuestas se desplazaron hacia la construcción de embalses, estaciones de tratamiento, conducciones y redes supramunicipales.
La crisis de 2023 impulsó la adaptación de la planta de Sierra Boyera, la conexión provisional con La Colada y la tramitación de una conducción definitiva para el abastecimiento de la zona norte.
Indicadores y planes de emergencia
La gestión contemporánea utiliza indicadores separados para la sequía meteorológica y la escasez de recursos. Estos sistemas permiten declarar situaciones de normalidad, prealerta, alerta o emergencia y aplicar medidas progresivas de ahorro.
En 2024, las tarifas de EMACSA incorporaron la posibilidad de aplicar incrementos extraordinarios durante una declaración de emergencia por sequía. Los consumos domésticos elevados podrían experimentar recargos del 25 o del 50 por ciento mientras permaneciera vigente la situación.[34]
La revisión del Plan Especial de Sequía del Guadalquivir fue aprobada mediante orden de 1 de junio de 2026. El plan establece indicadores, medidas de administración de las reservas y sistemas de abastecimiento obligados a disponer de planes de emergencia.[35]
Proyecciones para la provincia
Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Córdoba utilizó La Rambla como emplazamiento representativo del clima semiárido del sur peninsular.
Bajo el escenario de emisiones RCP 8.5 utilizado por el trabajo, la precipitación media proyectada disminuiría desde unos 530 milímetros anuales en el periodo 2006-2040 hasta 498 milímetros entre 2041 y 2070, y alrededor de 399 milímetros entre 2071 y 2100.
El estudio proyectó además un aumento de la frecuencia de campañas en las que la humedad del suelo permanecería por debajo del umbral necesario durante gran parte o toda la temporada de crecimiento.[36]
Estas cifras constituyen proyecciones condicionadas por un escenario climático concreto, no predicciones anuales. No obstante, muestran que el aumento de las temperaturas y de la evapotranspiración puede incrementar la severidad de las sequías agrícolas incluso cuando la evolución de la precipitación conserve una elevada variabilidad.
| Periodo | Características |
|---|---|
| 1942-1946 | Primera gran secuencia seca del periodo analizado, con una duración aproximada de cuatro años y efectos agravados por las dificultades económicas de la posguerra. |
| 1948-1951 | Nuevo déficit prolongado que afectó a buena parte del interior de Andalucía. |
| 1953-1955 | Una de las sequías más intensas de las primeras décadas estudiadas. Córdoba alcanzó un déficit acumulado equivalente aproximadamente al 90 por ciento de su precipitación media anual. |
| 1956-1959 | Secuencia de unos tres años de duración, extendida por gran parte de la región. |
| 1964-1965 | Episodio más breve y de menor intensidad que los registrados en las décadas anteriores. |
| 1966-1968 | Periodo de déficit moderado, con diferencias entre los distintos observatorios. |
| 1970-1971 | Inicio de una acumulación deficitaria que, en el observatorio de Córdoba, no llegó a compensarse completamente durante los años siguientes. |
| 1973-1976 | Sequía generalizada de unos cuatro años. En Córdoba, el déficit acumulado superó el equivalente a una precipitación media anual completa. |
| 1980-1986 | Secuencia más prolongada e intensa del periodo. En Córdoba alcanzó su máximo en octubre de 1983. |
Córdoba como enclave de máximo riesgo
Los resultados del observatorio de Córdoba fueron los más desfavorables del conjunto analizado.
| Indicador | Resultado en Córdoba |
|---|---|
| Número de secuencias secas superiores a un año | 6 |
| Meses incluidos en secuencias secas | 438 |
| Porcentaje de meses afectados entre 1940 y 1986 | 76,4 % |
| Duración media de las secuencias | 73 meses |
| Duración de la secuencia más larga | 203 meses |
| Periodo de la secuencia más larga | Diciembre de 1970 a diciembre de 1986 |
| Intensidad media de las secuencias | 70,82 % de la precipitación media anual |
| Intensidad máxima acumulada | 164,6 % |
| Fecha de la intensidad máxima | Octubre de 1983 |
Véase también
Referencias
- ↑ Agencia Estatal de Meteorología, "Valores climatológicos normales. Córdoba Aeropuerto", AEMET, s. f., https://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/datosclimatologicos/valoresclimatologicos?l=5402. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 María Fernanda Pita López, "El riesgo potencial de sequía en Andalucía", Revista de Estudios Andaluces, 1987, https://doi.org/10.12795/rea.1987.i09.01. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, "Sequía: estado histórico", Geoportal de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, s. f., https://idechg.chguadalquivir.es/nodo/Redes/sequiahistorico.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, "Escasez: estado histórico", Geoportal de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, s. f., https://idechg.chguadalquivir.es/nodo/Redes/escasezhistorico.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, "La sequía en España: historia", Hispagua, s. f., https://hispagua.cedex.es/sites/default/files/especiales/sequia/historia.htm. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Ricardo de Montis y Romero, "Notas cordobesas. Recuerdos del pasado. Volumen I", Biblioteca Municipal de Córdoba, 1911, https://biblioteca.cordoba.es/index.php/biblio-digital/notas-cordobesas/15557-notas-cordobesas-01.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Ricardo de Montis y Romero, "Notas cordobesas. Recuerdos del pasado. Volumen III", Biblioteca Municipal de Córdoba, 1922, https://biblioteca.cordoba.es/index.php/biblio-digital/notas-cordobesas/15567-notas-cordobesas-03.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Redacción, "Las rogativas por la lluvia celebradas en 1944", La Voz de Córdoba, 16 de marzo de 2024, https://www.eldebate.com/espana/la-voz-de-cordoba/cultura/20240316/rogativas-lluvia-celebradas-1944_182378.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Pablo Yeste, Javier Dorador, Wenceslao Martín-Rosales, Eduardo Molero, María Jesús Esteban-Parra y Francisco Javier Rueda, "Climate-driven trends in the streamflow records of a reference hydrologic network in Southern Spain", Journal of Hydrology, 2018, https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2018.08.063. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Sergio M. Vicente-Serrano, Dominic G. Miralles, Raúl R. García-Herrera y otros, "Examining the outstanding Euro-Mediterranean drought of 2021-2022 and its historical context", Journal of Hydrology, 2024, https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2024.130797. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Jefatura del Estado, "Real Decreto-ley 1/1995, de 10 de febrero, por el que se arbitran medidas de carácter urgente en materia de abastecimientos hidráulicos", Boletín Oficial del Estado, 13 de febrero de 1995, https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1995-3744. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Jefatura del Estado, "Real Decreto-ley 6/1995, de 14 de julio, por el que se adoptan medidas extraordinarias, excepcionales y urgentes en materia de abastecimientos hidráulicos como consecuencia de la persistencia de la sequía", Boletín Oficial del Estado, 22 de julio de 1995, https://www.boe.es/eli/es/rdl/1995/07/14/6. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Kike Calvo, "La sequía obliga a endurecer las restricciones en casi toda Andalucía", El País, 29 de agosto de 1995, https://elpais.com/diario/1995/08/29/espana/809647207_850215.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Manuel Planelles, "El agua que viene del cielo", El País, 3 de octubre de 2005, https://elpais.com/diario/2005/10/03/andalucia/1128291741_850215.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, "Información climatológica trimestral desde 2004", Portal Ambiental de Andalucía, s. f., https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/areas-tematicas/cambio-climatico-y-clima/clima-en-andalucia/seguimiento-principales-variables-climaticas-andalucia/informacion-climatologica-trimestral/desde-2004. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Redacción, "Sequía en Córdoba: así está la situación de los embalses de la provincia hoy", Diario Córdoba, 15 de septiembre de 2022, https://www.diariocordoba.com/agricultura-medio-ambiente/2022/09/15/sequia-nivel-embalses-pantanos-cordoba-64091994.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Consejería de Salud y Consumo, "Salud y Consumo declara no apta para el consumo el agua de la zona de abastecimiento Norte de Córdoba", Junta de Andalucía, 17 de abril de 2023, https://www.juntadeandalucia.es/organismos/sanidadpresidenciayemergencias/servicios/actualidad/noticias/detalle/410194.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Defensor del Pueblo Andaluz, "Tras las últimas lluvias y las medidas de las administraciones se soluciona el problema de abastecimiento de agua potable en la Comarca del Guadiato y el Valle de los Pedroches", Defensor del Pueblo Andaluz, 17 de junio de 2024, https://www.defensordelpuebloandaluz.es/tras-las-ultimas-lluvias-y-las-medidas-de-las-administraciones-se-soluciona-el-problema-de-0. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Dirección General de Infraestructuras del Agua, "Resolución de 7 de febrero de 2024 por la que se publica el convenio para infraestructuras de abastecimiento de los municipios de la Zona Norte de Córdoba", Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 14 de febrero de 2024, https://www.juntadeandalucia.es/boja/2024/32/54.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Dirección General de Tributos, Financiación, Relaciones Financieras con las Corporaciones Locales y Juego, "Resolución de 6 de septiembre de 2024 por la que se autorizan las tarifas de abastecimiento de agua potable de EMACSA", Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 30 de septiembre de 2024, https://www.juntadeandalucia.es/boja/2024/190/45. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, "Plan de sequía vigente del Guadalquivir", Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 15 de junio de 2026, https://www.chguadalquivir.es/plan-de-sequia-vigente-guadalquivir. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ María del Pilar Jiménez-Donaire, Juan Vicente Giráldez y Tom Vanwalleghem, "Impact of Climate Change on Agricultural Droughts in Spain", Water, 17 de noviembre de 2020, https://doi.org/10.3390/w12113214. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Pablo Yeste, Javier Dorador, Wenceslao Martín-Rosales, Eduardo Molero, María Jesús Esteban-Parra y Francisco Javier Rueda, "Climate-driven trends in the streamflow records of a reference hydrologic network in Southern Spain", Journal of Hydrology, 2018, https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2018.08.063. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Sergio M. Vicente-Serrano, Dominic G. Miralles, Raúl R. García-Herrera y otros, "Examining the outstanding Euro-Mediterranean drought of 2021-2022 and its historical context", Journal of Hydrology, 2024, https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2024.130797. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Jefatura del Estado, "Real Decreto-ley 1/1995, de 10 de febrero, por el que se arbitran medidas de carácter urgente en materia de abastecimientos hidráulicos", Boletín Oficial del Estado, 13 de febrero de 1995, https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1995-3744. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Jefatura del Estado, "Real Decreto-ley 6/1995, de 14 de julio, por el que se adoptan medidas extraordinarias, excepcionales y urgentes en materia de abastecimientos hidráulicos como consecuencia de la persistencia de la sequía", Boletín Oficial del Estado, 22 de julio de 1995, https://www.boe.es/eli/es/rdl/1995/07/14/6. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Kike Calvo, "La sequía obliga a endurecer las restricciones en casi toda Andalucía", El País, 29 de agosto de 1995, https://elpais.com/diario/1995/08/29/espana/809647207_850215.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Manuel Planelles, "El agua que viene del cielo", El País, 3 de octubre de 2005, https://elpais.com/diario/2005/10/03/andalucia/1128291741_850215.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, "Información climatológica trimestral desde 2004", Portal Ambiental de Andalucía, s. f., https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/areas-tematicas/cambio-climatico-y-clima/clima-en-andalucia/seguimiento-principales-variables-climaticas-andalucia/informacion-climatologica-trimestral/desde-2004. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Redacción, "Sequía en Córdoba: así está la situación de los embalses de la provincia hoy", Diario Córdoba, 15 de septiembre de 2022, https://www.diariocordoba.com/agricultura-medio-ambiente/2022/09/15/sequia-nivel-embalses-pantanos-cordoba-64091994.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Consejería de Salud y Consumo, "Salud y Consumo declara no apta para el consumo el agua de la zona de abastecimiento Norte de Córdoba", Junta de Andalucía, 17 de abril de 2023, https://www.juntadeandalucia.es/organismos/sanidadpresidenciayemergencias/servicios/actualidad/noticias/detalle/410194.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Defensor del Pueblo Andaluz, "Tras las últimas lluvias y las medidas de las administraciones se soluciona el problema de abastecimiento de agua potable en la Comarca del Guadiato y el Valle de los Pedroches", Defensor del Pueblo Andaluz, 17 de junio de 2024, https://www.defensordelpuebloandaluz.es/tras-las-ultimas-lluvias-y-las-medidas-de-las-administraciones-se-soluciona-el-problema-de-0. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Dirección General de Infraestructuras del Agua, "Resolución de 7 de febrero de 2024 por la que se publica el convenio para infraestructuras de abastecimiento de los municipios de la Zona Norte de Córdoba", Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 14 de febrero de 2024, https://www.juntadeandalucia.es/boja/2024/32/54.html. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Dirección General de Tributos, Financiación, Relaciones Financieras con las Corporaciones Locales y Juego, "Resolución de 6 de septiembre de 2024 por la que se autorizan las tarifas de abastecimiento de agua potable de EMACSA", Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 30 de septiembre de 2024, https://www.juntadeandalucia.es/boja/2024/190/45. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, "Plan de sequía vigente del Guadalquivir", Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 15 de junio de 2026, https://www.chguadalquivir.es/plan-de-sequia-vigente-guadalquivir. Consultado el 3 de agosto de 2026.
- ↑ María del Pilar Jiménez-Donaire, Juan Vicente Giráldez y Tom Vanwalleghem, "Impact of Climate Change on Agricultural Droughts in Spain", Water, 17 de noviembre de 2020, https://doi.org/10.3390/w12113214. Consultado el 3 de agosto de 2026.
