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Diferencia entre revisiones de «Yacimiento arqueológico de Cercadilla»

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'''El yacimiento arqueológico de Cercadilla''' es una extensa zona arqueológica situada al noroeste del recinto histórico de [[Córdoba]], junto a la [[Estación de Córdoba|estación de ferrocarril]], la [[Avenida de América]], la avenida Vía Augusta y la [[Estación de Autobuses de Córdoba|estación de autobuses]]. Su secuencia histórica abarca cerca de doce siglos de ocupación, desde una necrópolis de incineración de época romana temprana hasta un arrabal andalusí, una necrópolis cristiana utilizada bajo dominio islámico y una explotación rural del siglo XII.<ref name="BOJA1997">[https://www.juntadeandalucia.es/boja/1997/132/25 Orden de 2 de septiembre de 1997 por la que se inscribe el yacimiento de Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Zona Arqueológica], ''Boletín Oficial de la Junta de Andalucía'', número 132, 13 de noviembre de 1997.</ref>
'''El yacimiento arqueológico de Cercadilla''' es una extensa zona arqueológica situada al noroeste del recinto histórico de [[Córdoba]], junto a la [[Estación de Córdoba|estación de ferrocarril]], la [[Avenida de América]], la avenida Vía Augusta y la [[Estación de Autobuses de Córdoba|estación de autobuses]]. Su secuencia histórica abarca cerca de doce siglos de ocupación, desde una necrópolis de incineración de época romana temprana hasta un arrabal andalusí, una necrópolis cristiana utilizada bajo dominio islámico y una explotación rural del siglo XII.<ref name="BOJA1997">[https://www.juntadeandalucia.es/boja/1997/132/25 Orden de 2 de septiembre de 1997 por la que se inscribe el yacimiento de Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Zona Arqueológica], ''Boletín Oficial de la Junta de Andalucía'', número 132, 13 de noviembre de 1997.</ref>


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El topónimo '''Cercadilla''' procede de la antigua huerta y del entorno ferroviario del mismo nombre. La zona arqueológica se extiende por un amplio sector situado entre el antiguo paso a nivel de [[Las Margaritas]], los terrenos de Noreña, la [[Colonia de la Paz]] y la [[Avenida de América]]. Parte de los restos se conserva al aire libre junto a la avenida Vía Augusta; otros permanecen bajo las vías, los andenes, las avenidas, edificios contemporáneos y espacios públicos próximos.<ref name="BOJA1997" />
El topónimo '''Cercadilla''' procede de la antigua huerta y del entorno ferroviario del mismo nombre. La zona arqueológica se extiende por un amplio sector situado entre el antiguo paso a nivel de [[Las Margaritas]], los terrenos de Noreña, la [[Colonia de la Paz]] y la [[Avenida de América]]. Parte de los restos se conserva al aire libre junto a la avenida Vía Augusta; otros permanecen bajo las vías, los andenes, las avenidas, edificios contemporáneos y espacios públicos próximos.<ref name="BOJA1997" />


El conjunto tardorromano alcanzaba más de 400 metros de longitud y superaba los 200 metros en su anchura máxima. De estas medidas procede la cifra divulgativa de unos 80.000 metros cuadrados, correspondiente al gran rectángulo envolvente. Otros cálculos, referidos a la extensión edificada o arqueológicamente reconocible, sitúan el complejo en torno a 56.000 metros cuadrados. Ambas cifras describen magnitudes distintas y no deben considerarse necesariamente contradictorias.<ref name="HidalgoVentura1994">[[Rafael Hidalgo Prieto]] y [[Ángel Ventura Villanueva]]: [https://doi.org/10.34780/bb2d-btmd «Sobre la cronología e interpretación del palacio de Cercadilla en ''Corduba''»], ''Chiron'', número 24, 1994, pp. 221-240.</ref><ref name="RuizBueno2020">Manuel D. Ruiz Bueno: [https://www.racordoba.es/publicaciones/al-mulk-separatas/al-mulk-18-2020/ «Transformaciones en la topografía del poder de Córdoba entre los siglos III y VII»], ''Al-Mulk'', número 18, 2020, pp. 93-122.</ref>
El conjunto tardorromano alcanzaba más de '''400 metros de longitud y superaba los 200 metros en su anchura máxima'''. De estas medidas procede la cifra divulgativa de unos '''80.000 metros cuadrados''', correspondiente al gran rectángulo envolvente. Otros cálculos, referidos a la extensión edificada o arqueológicamente reconocible, sitúan el complejo en torno a 56.000 metros cuadrados. Ambas cifras describen magnitudes distintas y no deben considerarse necesariamente contradictorias.<ref name="HidalgoVentura1994">[[Rafael Hidalgo Prieto]] y [[Ángel Ventura Villanueva]]: [https://doi.org/10.34780/bb2d-btmd «Sobre la cronología e interpretación del palacio de Cercadilla en ''Corduba''»], ''Chiron'', número 24, 1994, pp. 221-240.</ref><ref name="RuizBueno2020">Manuel D. Ruiz Bueno: [https://www.racordoba.es/publicaciones/al-mulk-separatas/al-mulk-18-2020/ «Transformaciones en la topografía del poder de Córdoba entre los siglos III y VII»], ''Al-Mulk'', número 18, 2020, pp. 93-122.</ref>


Su posición extramuros, a unos 600-700 metros al noroeste de la muralla de la antigua [[Corduba|Colonia Patricia Corduba]], es fundamental para interpretar el edificio. El complejo se situaba en un espacio suburbano atravesado por vías de comunicación, áreas funerarias, instalaciones hidráulicas, residencias y construcciones públicas, cerca del [[Anfiteatro|anfiteatro romano]] y del trazado de varios acueductos.<ref name="RuizBueno2020" />
Su posición extramuros, a unos 600-700 metros al noroeste de la muralla de la antigua [[Corduba|Colonia Patricia Corduba]], es fundamental para interpretar el edificio. El complejo se situaba en un espacio suburbano atravesado por vías de comunicación, áreas funerarias, instalaciones hidráulicas, residencias y construcciones públicas, cerca del [[Anfiteatro|anfiteatro romano]] y del trazado de varios acueductos.<ref name="RuizBueno2020" />

Revisión del 01:06 1 ago 2026

Reconstrucción virtual Yacimiento Cercadillas. Entre 56 y 80.000m2 de superficie. 200 metros de ancho por 400 de ancho.

El yacimiento arqueológico de Cercadilla es una extensa zona arqueológica situada al noroeste del recinto histórico de Córdoba, junto a la estación de ferrocarril, la Avenida de América, la avenida Vía Augusta y la estación de autobuses. Su secuencia histórica abarca cerca de doce siglos de ocupación, desde una necrópolis de incineración de época romana temprana hasta un arrabal andalusí, una necrópolis cristiana utilizada bajo dominio islámico y una explotación rural del siglo XII.[1]

El elemento más conocido del yacimiento es un gigantesco complejo monumental tardorromano, levantado entre finales del siglo III y la primera mitad del siglo IV. Su planta axial, su fachada cerrada, el acceso monumental, el criptopórtico semicircular, las grandes aulas basilicales, las salas polilobuladas, las termas y la casi completa ausencia de espacios productivos convencionales lo convierten en uno de los edificios más singulares de la Antigüedad tardía en el occidente del Imperio romano.[2][3]

La identidad de su promotor y su función original continúan siendo objeto de debate. La interpretación más conocida lo considera un palacio imperial construido para Maximiano Hercúleo durante la primera tetrarquía. También se ha propuesto que fuera un centro administrativo tetrárquico, la residencia del gobernador o del vicarius Hispaniarum, un pretorio constantiniano, una enorme residencia de élite o un complejo cristiano promovido por Osio de Córdoba. Una hipótesis publicada en 2026 lo interpreta como sede inicial del vicarius de la Diócesis de Hispania y plantea su posterior entrega por Constante I a la Iglesia cordobesa de Osio.[4]

El hallazgo adquirió además una dimensión cívica y patrimonial excepcional. El conjunto salió a la luz durante las obras de soterramiento ferroviario y construcción de la nueva estación en 1991. La continuación del proyecto afectó a una gran parte de las estructuras, pese a las excavaciones de urgencia, la movilización social y el reconocimiento de su importancia por una comisión científica internacional. Se estima que la estación, los andenes y la playa de vías destruyeron o hicieron inaccesible aproximadamente el 60% del complejo tardorromano.[5]

Denominación y localización

El topónimo Cercadilla procede de la antigua huerta y del entorno ferroviario del mismo nombre. La zona arqueológica se extiende por un amplio sector situado entre el antiguo paso a nivel de Las Margaritas, los terrenos de Noreña, la Colonia de la Paz y la Avenida de América. Parte de los restos se conserva al aire libre junto a la avenida Vía Augusta; otros permanecen bajo las vías, los andenes, las avenidas, edificios contemporáneos y espacios públicos próximos.[1]

El conjunto tardorromano alcanzaba más de 400 metros de longitud y superaba los 200 metros en su anchura máxima. De estas medidas procede la cifra divulgativa de unos 80.000 metros cuadrados, correspondiente al gran rectángulo envolvente. Otros cálculos, referidos a la extensión edificada o arqueológicamente reconocible, sitúan el complejo en torno a 56.000 metros cuadrados. Ambas cifras describen magnitudes distintas y no deben considerarse necesariamente contradictorias.[6][7]

Su posición extramuros, a unos 600-700 metros al noroeste de la muralla de la antigua Colonia Patricia Corduba, es fundamental para interpretar el edificio. El complejo se situaba en un espacio suburbano atravesado por vías de comunicación, áreas funerarias, instalaciones hidráulicas, residencias y construcciones públicas, cerca del anfiteatro romano y del trazado de varios acueductos.[7]

Secuencia histórica del yacimiento

Cercadilla no es únicamente un edificio tardorromano. Es una superposición de paisajes urbanos, funerarios, religiosos, residenciales y productivos. La secuencia establecida por las excavaciones permite distinguir las siguientes grandes fases.

Elementos tardorrepublicanos y augustos

Los materiales más antiguos son elementos arquitectónicos de arenisca, de tipología tardorrepublicana o augustea, encontrados fuera de su contexto original y reutilizados en construcciones posteriores. Estos restos prueban la existencia de edificaciones anteriores en el entorno, aunque no permiten reconstruir con seguridad su planta o función.[1]

Necrópolis de incineración

La primera ocupación arqueológicamente identificada corresponde a una necrópolis de incineración, fechada entre la segunda mitad del siglo I a. C. y la primera mitad del siglo I d. C. El sector apareció muy arrasado. Entre los testimonios conservados destacó una urna de tradición indígena, decorada con bandas y depositada directamente en las margas geológicas, que contenía los restos cremados de un individuo y carecía de ajuar funerario.[1]

Villa suburbana de época imperial

Tras el abandono del espacio funerario se desarrolló una construcción de larga duración, ocupada desde el siglo I hasta un momento avanzado del siglo III. Se han distinguido al menos cinco fases. Las etapas iniciales pudieron corresponder a un establecimiento agrícola o fabril; hacia mediados del siglo II se documentaron estructuras interpretadas como posibles soportes de prensas de aceite y espacios de almacenamiento, mientras que a mediados del siglo III se creó una verdadera pars urbana organizada alrededor de un peristilo.[1]

La parte excavada de esta villa alcanzó unos 2.000 metros cuadrados, sin que llegara a conocerse su planta completa. En su última fase estuvo decorada con al menos seis mosaicos geométricos y elementos arquitectónicos de pequeño formato. La ausencia de derrumbes sobre los pavimentos y la reutilización de tejas y otros materiales en el edificio posterior indican que la villa fue desmontada de manera intencionada para preparar la construcción del gran complejo monumental.[1]

Complejo monumental tardorromano

Sobre la villa se levantó, mediante un proyecto unitario, el edificio que ha dado fama internacional al yacimiento. La datación exacta constituye uno de los principales puntos de discusión. La propuesta tradicional lo sitúa entre los años 293 y 305, durante la primera tetrarquía; otros investigadores amplían la cronología hacia el primer tercio o incluso la primera mitad del siglo IV.[6][8]

El complejo tuvo una vida relativamente breve en su configuración original. Durante el siglo V algunos sectores fueron reformados, abandonados o desmantelados. Sus grandes salas comenzaron a adquirir nuevos usos y, desde el siglo VI, varios edificios de la zona septentrional quedaron integrados en un centro de culto cristiano.[9]

Centro cristiano y necrópolis

Reconstruccion de la lapida del obispo Lampadio

A partir de mediados del siglo VI, como mínimo, la cabecera triconque de uno de los edificios septentrionales fue transformada en iglesia. En torno a ella se extendió una gran necrópolis cristiana que continuó en uso hasta comienzos del siglo XI, ya bajo dominio islámico. Las investigaciones reconocen tres grandes edificios basilicales en el sector norte y más de 150 sepulturas atribuibles a las comunidades cristianas de época andalusí.[10]

Entre los hallazgos asociados a esta fase figuran la lápida del obispo Lampadio, fallecido en 549, un anillo-sello relacionado con un obispo llamado Sansón y varias inscripciones funerarias posteriores. Destacan el epitafio de un sacerdote cuyo nombre ha sido leído como Egesipo o Iquiecipo, muerto en 877, y el de Cristófora, fechado en 983.[1][10]

La presencia de estos elementos demuestra la relevancia religiosa del lugar durante la Antigüedad tardía y la etapa andalusí, pero no prueba por sí sola que el complejo tardorromano hubiera sido concebido originalmente como sede episcopal ni que todos los objetos procedieran de sus contextos primarios.

Ocupación emiral y arrabal califal

Antes de mediados del siglo IX existieron ocupaciones dispersas en el entorno. Desde finales de esa centuria y, sobre todo, durante el siglo X, se formó un amplio barrio extramuros, probablemente relacionado con el arrabal de al-Raqqaqin. Las viviendas se organizaban alrededor de patios y quedaban articuladas por calles, adarves, plazas y sistemas de evacuación de aguas.[1]

Estación de Autobuses

El barrio incluía casas de distinto rango, almacenes, letrinas, establos, baños, áreas comerciales y mezquitas. Bajo los aparcamientos de la Estación de Autobuses de Córdoba se conservan dos viviendas del siglo X, parte de una mezquita cuyo muro de alquibla incorporaba un ara funeraria romana reutilizada y trazados correspondientes a conducciones hidráulicas romanas y califales.[11]

El arrabal se abandonó durante la crisis política y militar que puso fin al Califato de Córdoba. No se ha documentado un horizonte general de incendio o destrucción violenta, por lo que el proceso pudo ser gradual y desigual. Algunos espacios experimentaron reocupaciones posteriores.[1]

Alquería del siglo XII y usos posteriores

En el siglo XII se instaló una explotación rural que reutilizó la cabecera de una estructura tardorromana interpretada como ninfeo. Se ha relacionado con la producción de aceite y la fabricación de cerámica. Después, el terreno quedó convertido en huerta durante siglos. En el XIX se incorporó al paisaje industrial y ferroviario que acabaría favoreciendo su conservación parcial, al impedir durante décadas una urbanización más intensa, y también su traumático redescubrimiento contemporáneo.[11]

Arquitectura del complejo tardorromano

Proyecto general

Reconstrucción virtual Yacimiento Cercadillas

El edificio se concibió como una composición axial y escenográfica. El visitante accedía por un cuerpo monumental, probablemente flanqueado por torres, y entraba en una gran plaza de recepción con forma de sigma o arco abierto. Desde allí se avanzaba hacia una segunda zona articulada por un criptopórtico semicircular. Los pavimentos ascendían progresivamente hacia el centro, reforzando visualmente la preeminencia de la gran aula basilical situada en el eje principal.[6]

El exterior presentaba una imagen cerrada y defensiva, mientras que el interior ofrecía una sucesión de pórticos, perspectivas curvas, fachadas monumentales y salas de representación. Esta contraposición entre una envolvente compacta y un interior teatralizado constituye uno de los principales argumentos empleados para relacionarlo con la arquitectura oficial de la tetrarquía.[3]

Criptopórtico y pórtico semicircular

Criptopórtico y pórtico semicircular

El elemento ordenador era un criptopórtico de 109 metros de diámetro y unos 180 metros de recorrido. Esta galería semisubterránea nivelaba el terreno y sostenía un corredor superior porticado. Desde él se accedía a edificios dispuestos radialmente, de modo que la curva actuaba como distribuidor y como gran fachada interior del complejo.[2][11]

Gran aula central

Gran aula central

En el eje se levantaba una gran sala basilical de aproximadamente 48,5 por 22,2 metros. Su tamaño, su posición dominante y su conexión con el itinerario ceremonial han permitido interpretarla como aula de audiencia o recepción. En la hipótesis imperial sería el salón del trono; en las propuestas administrativas, la principal sala representativa del praetorium; y en una lectura residencial, el espacio de recepción del propietario. La arquitectura permite reconocer su rango excepcional, pero no determina por sí sola quién presidía las ceremonias celebradas en ella.[6]

Salas basilicales y edificios polilobulados

A ambos lados del eje existían otras aulas de planta basilical, espacios de cabecera triconque y grandes salas polilobuladas. Las dos estructuras situadas en los extremos del semicírculo poseían plantas semejantes y una compleja articulación de ábsides. Se han interpretado como salas para funcionarios, espacios de representación, comedores ceremoniales o edificios de uso comunitario.[11]

La repetición de ábsides, plantas centralizadas y salas basilicales enlaza Cercadilla con la arquitectura áulica y administrativa de la Antigüedad tardía. Algunos de estos modelos fueron reutilizados después por la arquitectura cristiana, lo que explica que las semejanzas formales no basten para decidir si el complejo fue civil o religioso desde su origen.

Termas, salas de banquete y estancias privadas

Al norte de la gran aula se encontraba un pequeño conjunto termal con frigidarium y bañeras. Otros edificios han sido interpretados como triclinium, stibadium, apartamentos de retiro o dependencias privadas. La identificación funcional se basa en la planta, las conexiones y la comparación con palacios y residencias tardorromanas, pero debe entenderse como una reconstrucción arqueológica y no como una certeza documental.[11][3]

Infraestructura hidráulica

Acueducto de Valdepuente

El complejo contó con un sistema hidráulico de gran escala, formado por conducciones, depósitos, cisternas, espacios termales y una gran piscina. Se ha propuesto su conexión con el Acueducto de Valdepuentes o con ramales derivados de la red de abastecimiento de la ciudad. Un edificio de planta compleja ha sido interpretado como ninfeo y posible punto de entrada o monumentalización del agua.[1]

Parte de la piscina fue desmontada durante las obras ferroviarias y recolocada junto a la antigua estación, hoy sede de la Radio y Televisión de Andalucía. La operación permite contemplar el elemento, pero fuera de su emplazamiento y relaciones arquitectónicas originales.[11]

Técnicas constructivas

Los muros fueron ejecutados principalmente en opus caementicium, revestido con opus vittatum mixtum, alternando hiladas de mampostería y ladrillo. La homogeneidad de la técnica, la continuidad de las cimentaciones y la coordinación geométrica indican que el núcleo monumental respondió a una concepción unitaria, aunque experimentara reformas posteriores.[6]

La técnica era poco habitual en la Córdoba del momento y encuentra paralelos en edificios oficiales y palatinos de otros territorios del Imperio. Para quienes defienden la interpretación imperial o administrativa, esto sugiere la presencia de arquitectos y equipos especializados relacionados con circuitos constructivos suprarregionales. Para sus críticos, el paralelismo demuestra prestigio y ambición, pero no identifica al promotor.

Cronología del complejo monumental

La datación de Cercadilla descansa en tres clases principales de evidencia: la estratigrafía, los materiales cerámicos y la epigrafía. El desacuerdo sobre la lectura y el valor de cada una explica buena parte del debate.

Cerámicas y estratigrafía

Rafael Hidalgo y Ángel Ventura situaron la construcción en el último cuarto del siglo III y propusieron un límite anterior a comienzos del IV, apoyándose en las cerámicas de los niveles asociados a la obra y en la ausencia de determinadas producciones africanas tardías.[6]

Pedro Marfil cuestionó que algunos de esos depósitos fueran verdaderas zanjas de cimentación selladas. Según su lectura, ciertas unidades pudieron corresponder a arriates o reformas posteriores. También señaló que la cronología de algunas formas cerámicas era más amplia de lo supuesto y que en los niveles relacionados con la destrucción de la villa precedente aparecieron producciones africanas de la primera mitad del siglo IV. Desde este enfoque, la construcción podría ser más tardía y encajar en época constantiniana.[8]

El epígrafe tetrárquico

En una bañera del frigidarium, dentro de un nivel de abandono del siglo V, apareció un fragmento de inscripción monumental. Conserva partes de dos líneas y ha sido reconstruido con los nombres de Constancio Cloro y Galerio Maximiano, mencionados como «nobilísimos césares». La reconstrucción supone que en las líneas superiores figuraban los augustos Diocleciano y Maximiano Hercúleo. La fórmula permite fechar el texto entre el 1 de marzo de 293, creación de la primera tetrarquía, y el 1 de mayo de 305, abdicación de los augustos.[6][11]

Para Hidalgo y Ventura, el epígrafe formó parte del programa decorativo original y constituye un argumento decisivo para fechar el conjunto antes de 305. Marfil ha objetado que la pieza apareció fuera de su posición original, en un relleno muy posterior, que el texto conservado no menciona el edificio y que, por tanto, no puede funcionar por sí solo como acta fundacional del complejo.[8]

Letras de bronce dorado

También aparecieron fragmentos de grandes letras de bronce dorado, pertenecientes a una inscripción monumental de tipo litterae aureae. Este tipo de epigrafía se asociaba a edificios públicos y programas de exaltación política. Refuerza la idea de una construcción oficial o de máxima representación, aunque la ausencia del soporte original y del texto completo impide conocer a quién estaba dedicada.[6]

Un problema todavía abierto

La cronología más aceptada continúa situando el proyecto entre finales del siglo III y las primeras décadas del IV. Sin embargo, no existe unanimidad sobre si la obra pertenece estrictamente a los años 293-305 o a una fase constantiniana posterior. Esta diferencia de pocas décadas es crucial, porque determina si Maximiano pudo ser su promotor, si el edificio respondió a la reorganización administrativa de la diócesis hispana o si pudo relacionarse desde el comienzo con Osio y la política cristiana de Constantino.

Teorías sobre la función y el promotor

La monumentalidad de Cercadilla es indiscutible; su nombre antiguo, su propietario y su función exacta no han aparecido en ninguna inscripción conservada. Las distintas teorías intentan explicar el mismo conjunto de datos, pero no poseen el mismo grado de apoyo ni responden siempre a la misma pregunta. Algunas buscan identificar al constructor; otras, la función institucional; y otras describen usos posteriores.

Hipótesis Principales defensores o formuladores Argumentos principales Problemas y objeciones
Palacio imperial de Maximiano Hercúleo Rafael Hidalgo, Ángel Ventura, Camino Fuertes, Ana Zamorano y otros investigadores del proyecto Cronología tetrárquica; inscripción con los césares Constancio y Galerio; letras doradas; escala excepcional; arquitectura de representación; estancia de Maximiano en Hispania antes de su campaña africana. No existe inscripción in situ que nombre a Maximiano como promotor; no está demostrada su presencia en Córdoba; su paso por Hispania pudo ser demasiado breve; el edificio carece de paralelos exactos.
Palatium público o centro administrativo tetrárquico Rafael Hidalgo y Pedro Marfil en la primera interpretación de 1992; desarrollada después con variantes Predominio de aulas basilicales; circulación jerarquizada; ausencia de sectores productivos y domésticos convencionales; carácter unitario y oficial. Identifica el rango público con mayor seguridad que al titular concreto, pero no aclara qué institución ocupó el edificio.
Praetorium del gobernador o de un alto funcionario Javier Arce y otros autores, con formulaciones diferentes El edificio podría ser una residencia oficial de rango extraordinario, utilizada por un gobernador, un vicario o un miembro de la élite imperial sin ser un palacio personal del emperador. La magnitud supera la de la mayoría de residencias conocidas; persiste la escasez de ámbitos domésticos y de servicio reconocibles.
Sede del vicarius Hispaniarum Propuestas desarrolladas en la historiografía cordobesa y reformuladas por Raquel M.ª Alors en 2026 Creación de la Diócesis de Hispania; necesidad de una sede supraprovincial; arquitectura administrativa; posición de Córdoba; posible reutilización posterior por la Iglesia. La capitalidad administrativa de la diócesis se asocia normalmente a Mérida; no ha aparecido archivo, inscripción o título que identifique directamente el edificio como sede del vicarius.
Pretorio constantiniano Desiderio Vaquerizo, Juan F. Murillo y otros investigadores Construcción después de 307-308; reorganización constantiniana; expolio del cercano anfiteatro; posible sede del aparato administrativo y posterior cesión a Osio. Depende de una cronología posterior a la tetrárquica; la relación entre el desmantelamiento del anfiteatro y Cercadilla es contextual, no documental.
Villa áulica o residencia privada de élite Javier Arce Las grandes residencias tardorromanas podían incorporar salas basilicales, termas, comedores ceremoniales y una fuerte representación del propietario; la condición extramuros es compatible con una villa suburbana. Cercadilla sería una de las mayores villae conocidas; faltan sectores productivos, domésticos y de servicio propios de una gran explotación; su organización recuerda más a un aparato público que a una casa.
Complejo cristiano desde su origen y episcopium de Osio de Córdoba Pedro Marfil y otros autores con matices Cronología posiblemente constantiniana; prestigio de Osio; semejanzas con arquitectura cristiana; continuidad del culto y cementerio; conversión del cristianismo en religión favorecida por el poder imperial. No existe símbolo o inscripción cristiana inequívoca de la fase fundacional; la ocupación episcopal de Osio fue itinerante; los testimonios cristianos seguros son posteriores; los complejos episcopales suelen buscarse dentro de la ciudad.
Sede del vicarius cedida después a la Iglesia de Osio Raquel M.ª Alors, 2026 Intenta conciliar la función administrativa inicial con la profunda cristianización posterior; propone una transferencia por decisión de Constante I y la creación de una basílica martirial. Es una reconstrucción histórica reciente que deberá ser contrastada con la estratigrafía y debatida por la investigación; la transferencia no está documentada mediante un texto referido expresamente a Cercadilla.
Centro cristiano, monasterio o sede episcopal de época tardoantigua y altomedieval Diversos investigadores para las fases posteriores Iglesia segura desde el siglo VI; sepulturas episcopales y clericales; larga necrópolis; continuidad cristiana hasta el siglo XI. Explica bien la reutilización del sector norte, pero no necesariamente la función para la que se construyó el complejo tres siglos antes.

Palacio de Maximiano Hercúleo

Reconstrucción del Emperador Maximiano a partir de Busto actual atribuido al emperador

La hipótesis más difundida atribuye el complejo a Maximiano Hercúleo, augusto de Occidente entre 286 y 305. Maximiano permaneció en Hispania durante los preparativos de una campaña contra pueblos norteafricanos desarrollada en 296-298. Córdoba, conectada con el Atlántico y el Mediterráneo a través del Guadalquivir, habría servido como base estratégica para controlar el sur peninsular y organizar el tránsito hacia África.[6]

La propuesta se apoya en cinco grupos de indicios:

  1. La datación tradicional entre 293 y 305.
  2. El fragmento epigráfico que menciona a Constancio Cloro y Galerio como césares y presupone la presencia de los dos augustos en la parte perdida.
  3. Las letras de bronce dorado, propias de un programa monumental público.
  4. La enorme escala del edificio y su arquitectura ceremonial.
  5. Los paralelos con residencias imperiales de Tréveris, Tesalónica, Gamzigrad, Split, la villa de Majencio y otros centros tetrárquicos.

Según esta lectura, la gran aula central sería la sala de audiencia del emperador, las termas y comedores formarían parte de sus dependencias privadas y los edificios laterales alojarían funciones administrativas, militares y cortesanas. Cercadilla habría materializado la descentralización del poder imperial característica de la tetrarquía.[11]

Las objeciones se concentran en la ausencia de una prueba nominal directa. El epígrafe apareció desplazado y no conserva el nombre de Maximiano Hercúleo; el Maximiano que figura en la línea inferior reconstruida es Galerio Valerio Maximiano. La aparición de los cuatro tetrarcas en una inscripción pública no demostraría que uno de ellos residiera allí. Tampoco existe una fuente escrita que sitúe a Maximiano en Córdoba, y varios autores consideran insuficiente el tiempo de su tránsito hispano para promover y concluir un proyecto tan vasto.[8][12]

Palatium público y centro administrativo

La publicación inicial de 1992 fue más prudente que algunas formulaciones posteriores. Hidalgo y Marfil identificaron un palatium de carácter público y un probable centro administrativo del siglo IV, sin hacer depender toda la interpretación de una residencia personal de Maximiano.[2]

Esta hipótesis se apoya en la planta global, no en un personaje concreto. La organización axial, el acceso controlado, el criptopórtico distribuidor, la concentración de grandes aulas, la falta de cocinas, talleres, almacenes y alojamientos suficientes, así como la técnica constructiva unitaria, encajan con un edificio destinado a ejercer y representar el poder. El término palatium se emplea aquí en sentido funcional y tipológico: un centro de gobierno, recepción y administración.

Su fortaleza es explicar la arquitectura sin exigir la presencia permanente de un emperador. Su debilidad es la amplitud de la categoría: un centro administrativo pudo servir al emperador, al gobernador provincial, al vicarius, a la administración fiscal o a una combinación de organismos.

Residencia del gobernador o de un alto dignatario

Javier Arce rechazó que la monumentalidad obligara a identificar un palacio imperial. Propuso considerar Cercadilla dentro del mundo de las grandes residencias tardorromanas, quizá como villa, praetorium o residencia de un gobernador o personaje de muy alto rango.[13][14]

Las élites del siglo IV utilizaron la arquitectura doméstica como escenario político. Una residencia privada podía contener termas, basílicas, salas absidadas, grandes comedores y recorridos ceremoniales. El propietario ejercía funciones públicas desde su casa, por lo que la separación moderna entre vivienda y administración no siempre resulta aplicable.

Hidalgo respondió que Cercadilla carece de los componentes habituales de una gran villa: áreas productivas, alojamientos, servicios, peristilos residenciales, mosaicos figurativos, mármoles y una distribución doméstica reconocible. Además, su extensión superaría de forma extraordinaria a la mayoría de las residencias privadas conocidas. Para él, el edificio no es una casa engrandecida, sino una maquinaria de recepción y gobierno.[3]

Sede del vicarius Hispaniarum

La reforma de Diocleciano agrupó las provincias hispanas en una diócesis dirigida por un vicarius. Esta autoridad actuaba como delegado del prefecto del pretorio y necesitaba personal jurídico, fiscal y administrativo. Cercadilla, por su escala y repertorio de salas, podría haber alojado este aparato supraprovincial.

Una dificultad es que Mérida aparece como principal sede del gobierno diocesano. Los defensores de la hipótesis plantean que Córdoba pudo ejercer la función durante una etapa inicial, compartir competencias, servir como sede temporal o albergar una rama de la administración. También se ha sugerido que el traslado posterior del centro de gravedad hacia Mérida explicaría la corta vida del edificio.

En 2026, Raquel María Alors Reifs formuló una versión articulada de esta teoría. Según su propuesta, Cercadilla fue construido como sede del vicarius de la Dioecesis Hispaniarum y después pasó, por decisión de Constante I, a la ecclesia cordubensis presidida por Osio. La Iglesia habría convertido parte del conjunto en centro de culto y habría establecido una basílica martirial.[4]

La hipótesis posee la ventaja de explicar sucesivamente la arquitectura administrativa y la intensa ocupación cristiana. Sin embargo, la identificación de la sede y la transferencia a Osio son inferencias construidas a partir de fuentes jurídicas, epigráficas y arqueológicas; no se conserva un documento que nombre Cercadilla ni una inscripción de propiedad episcopal perteneciente a ese momento.

Pretorio constantiniano

Constantino el Grande

Otra propuesta sitúa la construcción después de 307-308 y la relaciona con las reformas de Constantino I. En este marco, el complejo habría sido un praetorium para el vicarius Hispaniarum y su administración. El desmantelamiento de estructuras del cercano anfiteatro, la aparición de materiales arquitectónicos entre ambos edificios y la reorganización de los espacios suburbanos se han utilizado para reconstruir el contexto de la obra.[15]

Cuando la sede administrativa se consolidó en Mérida, el inmueble pudo perder su función inicial. Se ha planteado entonces su cesión a Osio, comparándola con la entrega imperial de grandes propiedades a la Iglesia en otros lugares del Imperio. Esta segunda parte enlaza con la teoría episcopal, aunque depende de aceptar una cronología constantiniana y una transferencia no documentada directamente.

Villa áulica o residencia de élite

La teoría residencial no niega el carácter excepcional del edificio. Propone que su monumentalidad respondía al poder de una familia aristocrática o de un alto funcionario. El término villa áulica intenta expresar una residencia privada que imitaba el ceremonial palatino y acogía funciones públicas.

Entre sus argumentos figuran la localización suburbana, las termas, los posibles comedores y apartamentos, y el conocimiento de otras residencias tardoantiguas gigantescas. No obstante, Cercadilla presenta una proporción anómala de espacios de recepción y una escasez extrema de dependencias de vida cotidiana. El debate se complica porque un gobernador podía residir en un edificio oficial con formas domésticas y un aristócrata podía ejercer autoridad desde una casa con formas públicas. Las categorías palacio, praetorium y villa no son compartimentos estancos.

Complejo cristiano y episcopium de Osio

Monumento a Osio en la plaza de Capuchinas (2007)

Pedro Marfil ha defendido una cronología más avanzada y una interpretación cristiana del proyecto. Si la construcción perteneciera al periodo de Constantino, podría relacionarse con Osio de Córdoba, consejero imperial y una de las figuras más influyentes del cristianismo del siglo IV. Las plantas basilicales, triconques y polilobuladas encontrarían paralelos en la arquitectura cristiana oriental, y el conjunto habría funcionado como gran sede episcopal o centro ceremonial de la Iglesia cordobesa.[8]

Esta lectura intenta explicar la continuidad religiosa posterior y la importancia de Osio. Marfil compara algunas formas con edificios cristianos, cuestiona la cronología estrictamente tetrárquica y rechaza que el breve paso de Maximiano por Hispania justifique un palacio de tal tamaño.

Las principales objeciones son arqueológicas y topográficas. No se han hallado símbolos cristianos inequívocos en la fase fundacional, y los testimonios seguros de iglesia y cementerio comienzan varios siglos después. La residencia episcopal de otras ciudades suele situarse intramuros y asociada a la catedral. Además, los espacios basilicales y absidados no eran exclusivamente cristianos: procedían de la arquitectura judicial, palatina y doméstica romana.

La prolongada ausencia de Osio de Córdoba tampoco demuestra que no poseyera una sede, pero reduce la capacidad explicativa de una residencia personal. Por ello, incluso quienes aceptan una temprana cesión eclesiástica suelen distinguir entre un edificio civil inicial y su cristianización posterior.

Monasterio y episcopium tardoantiguo o altomedieval

Los términos monasterio y episcopium también se han aplicado a etapas posteriores del yacimiento. La iglesia, las sepulturas privilegiadas, la presencia de clérigos, la continuidad cultual y el desarrollo de una comunidad cristiana durante el emirato permiten plantear que el sector norte tuviera funciones monásticas, funerarias, asistenciales o episcopales.

Estas propuestas no son incompatibles con un origen palatino. Un edificio oficial abandonado podía ser ocupado por la Iglesia, convertirse en santuario martirial, recibir enterramientos y generar después una comunidad estable. El problema consiste en precisar cuándo ocurrió cada transformación y qué institución controló el lugar en cada siglo.

Críticas de El Housin Helal Ouriachen

El Housin Helal Ouriachen ha subrayado las debilidades de las identificaciones personales. A su juicio, llamar al edificio palatium imperii exige demostrar una vinculación efectiva con la presencia y la corte de un emperador, algo que la documentación disponible no garantiza. También considera problemática la atribución a Osio, debido al carácter itinerante de su actividad y a la falta de pruebas directas de una sede episcopal inicial.[12]

Su crítica resulta útil para separar tres niveles que a menudo se mezclan:

  • La datación del edificio.
  • Su función pública, residencial, administrativa o religiosa.
  • La identidad personal del promotor o usuario.

Un conjunto puede ser tetrárquico sin pertenecer a Maximiano, administrativo sin ser sede permanente del vicarius, o cristianizado por la Iglesia cordobesa sin haber sido construido por Osio.

Estado actual del debate

A la luz de la investigación publicada, pueden distinguirse varios grados de certeza:

Datos ampliamente aceptados:

  • El núcleo monumental fue proyectado de manera unitaria entre finales del siglo III y la primera mitad del IV.
  • Su escala, diseño y arquitectura de recepción son extraordinarios.
  • El edificio estuvo relacionado con grupos de máximo poder político, administrativo, social o religioso.
  • El complejo perdió o transformó su función original durante los siglos IV y V.
  • Parte del sector norte fue convertida en centro de culto cristiano, con seguridad desde el siglo VI.
  • La necrópolis cristiana continuó en uso durante varios siglos de dominio islámico.

Cuestiones con apoyo importante, pero discutidas:

  • El carácter preferentemente público y administrativo del proyecto.
  • La cronología estricta entre 293 y 305.
  • La relación con la organización de la Dioecesis Hispaniarum.
  • La existencia de un proceso temprano de cesión a la Iglesia cordobesa.

Atribuciones no demostradas de forma directa:

  • Que Maximiano Hercúleo ordenara construirlo y residiera en él.
  • Que fuera la sede estable del vicarius Hispaniarum.
  • Que Osio fuera su promotor inicial o propietario documentado.
  • Que la iglesia conservada estuviera dedicada con certeza a San Acisclo.

La explicación más económica para muchos investigadores es un modelo secuencial: gran complejo civil y representativo del poder tardorromano, seguido de abandono parcial, ocupación cristiana, cementerio y transformación en núcleo suburbano andalusí. El desacuerdo permanece en el nombre de la institución inicial, la fecha exacta y el momento en que comenzó la cristianización.

El centro cristiano

Transformación de la trícora norte

La sala triconque situada en el extremo norte fue profundamente transformada. Se habilitó como iglesia, se modificaron accesos y pavimentos y se generó alrededor una extensa zona funeraria. El proceso no se limitó a una capilla aislada: varios edificios basilicales cercanos quedaron vinculados a un verdadero centro de culto.[10]

Las intervenciones de 2025 se concentraron precisamente en la denominada basílica norte, con el objetivo de documentar su cabecera, las naves, los pavimentos, la secuencia estratigráfica y la transición entre el edificio tardorromano y el espacio cristiano.[16]

¿Basílica de San Acisclo?

Una de las identificaciones más conocidas relaciona el centro cristiano con la basílica y el monasterio de San Acisclo, mártir cordobés. Los argumentos favorables son:

  • Su situación extramuros, compatible con un santuario martirial.
  • La larga continuidad funeraria.
  • La presencia de enterramientos episcopales o clericales.
  • Las noticias literarias sobre un centro de culto dedicado a San Acisclo en las afueras de Córdoba.
  • La lápida de Lampadio, fechada poco antes de los acontecimientos políticos y religiosos de mediados del siglo VI.

La identificación no es unánime. Pedro Marfil ha discutido la concordancia entre las fuentes y la topografía de Cercadilla, mientras otros investigadores sitúan el complejo de San Acisclo en el entorno de Chinales y Vista Alegre, donde también aparecieron restos arquitectónicos y epigrafía cristiana. Alberto León ha señalado que la localización de la basílica y monasterio continúa abierta y que existen varias tradiciones historiográficas enfrentadas.[8][10]

Por tanto, resulta correcto hablar de un centro cristiano y funerario de gran importancia, pero la denominación «basílica de San Acisclo» debe presentarse como hipótesis.

Una comunidad cristiana bajo dominio islámico

La continuidad de más de 150 tumbas, los epitafios de los siglos IX y X y la convivencia espacial con el arrabal islámico convierten Cercadilla en una fuente esencial para estudiar a los cristianos cordobeses de al-Ándalus. El registro permite observar la permanencia de rituales funerarios, jerarquías eclesiásticas y lugares de memoria en la periferia de la capital omeya.[10]

Esta coexistencia no implica que todo el barrio fuera cristiano ni que el centro conservara siempre la misma organización. El paisaje pudo integrar viviendas musulmanas, cementerios cristianos, instalaciones hidráulicas, lugares de culto y espacios productivos próximos.

Descubrimiento e investigación contemporánea

Primeras noticias en el siglo XX

Los restos no eran completamente desconocidos antes de 1991. En 1922, Joaquín María de Navascués excavó estructuras relacionadas con el criptopórtico y reconoció la existencia de una construcción monumental. En 1955, Samuel de los Santos Gener documentó nuevos restos en la Colonia de la Paz y en terrenos vinculados a los antiguos depósitos de CAMPSA.[6]

La fragmentación de los hallazgos y la presencia de instalaciones ferroviarias impidieron comprender la verdadera escala del conjunto. Antes de las grandes obras, distintos sondeos habían confirmado la riqueza arqueológica del área, pero el proyecto de infraestructura avanzó sin una excavación extensiva previa de toda la superficie afectada.[5]

Hallazgo durante las obras ferroviarias

El 20 de mayo de 1991 comenzaron los movimientos de tierra en la zona de la futura estación y playa de vías. En pocos días las máquinas dejaron a la vista, y dañaron, cimentaciones y muros de enormes dimensiones. Inicialmente se habló de un teatro, un anfiteatro, un circo o un gran templo. La planta semicircular y las salas radiales permitieron reconocer después un complejo palatino de época tardorromana.[5][17]

La denuncia de los daños provocó la intervención policial y la paralización temporal de los trabajos en el sector arqueológico. Durante el verano se realizaron excavaciones de urgencia en condiciones muy difíciles, condicionadas por los plazos ferroviarios y por la necesidad de documentar una superficie extraordinaria.[5]

Comisión internacional y decisión de continuar las obras

El 28 de agosto de 1991 inició sus trabajos una comisión internacional de especialistas. Tras varias semanas de análisis calificó el hallazgo como muy importante y confirmó que no era un edificio de espectáculos, sino una residencia o complejo palatino del Bajo Imperio. La comisión consideró, sin embargo, que los restos no debían impedir el paso del ferrocarril.[17]

A partir de esta conclusión, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Córdoba, el Ministerio competente y RENFE negociaron una solución de integración parcial. El proyecto ferroviario fue modificado en determinados puntos para conservar o desmontar algunas estructuras, pero la estación mantuvo su ubicación. Las obras se reanudaron de manera efectiva en mayo de 1992.[5]

Excavaciones de urgencia y pérdida patrimonial

Los equipos arqueológicos documentaron planos, alzados, fotografías, materiales y secuencias estratigráficas a gran velocidad. Se clasificaron decenas de toneladas de materiales y se recuperó información decisiva sobre la Córdoba bajoimperial, cristiana y andalusí.[17]

Aun así, la documentación no sustituyó a la conservación física. La construcción de la estación, los andenes y la playa de vías afectó aproximadamente al 60% del complejo tardorromano. Parte de los restos quedó destruida, parte permanece bajo las infraestructuras y otros elementos fueron desmontados o trasladados. Más de dos hectáreas pudieron conservarse en distintos sectores.[5]

Cercadilla se convirtió desde entonces en un caso emblemático del conflicto entre arqueología urbana, decisiones administrativas y grandes infraestructuras. La polémica no se limita a escoger entre «tren» o «patrimonio»: también afectó a la calidad de la evaluación previa, la velocidad de respuesta, las alternativas técnicas consideradas y el valor concedido a un yacimiento cuya naturaleza todavía no se comprendía por completo.

Investigadores y líneas de estudio

La investigación de Cercadilla ha reunido a numerosos arqueólogos, historiadores, epigrafistas, antropólogos y especialistas en arquitectura. Entre los nombres más vinculados a las excavaciones y publicaciones figuran Alejandro Ibáñez, Rafael Hidalgo Prieto, Pedro Marfil Ruiz, Ángel Ventura Villanueva, Camino Fuertes Santos, Ana Zamorano Arenas y José Manuel Bermúdez Cano, entre otros.

Las principales líneas de estudio han incluido:

  • La reconstrucción arquitectónica del complejo monumental.
  • La cronología cerámica y epigráfica.
  • La comparación con palacios, praetoria y villae tardorromanas.
  • La cristianización de los edificios.
  • La antropología y epigrafía de la necrópolis.
  • El urbanismo del arrabal andalusí.
  • Los sistemas hidráulicos romanos y califales.
  • La conservación de los restos y su integración urbana.

Protección, musealización y estado del yacimiento

Protección jurídica

La Junta de Andalucía incoó en 1995 el expediente de protección y, mediante Orden de 2 de septiembre de 1997, inscribió Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Zona Arqueológica. La delimitación comprende espacios públicos y privados y establece usos vinculados a la investigación, conservación, difusión, puesta en valor, recreo y turismo, sujetos a autorización de la administración cultural.[18][1]

Sectores conservados y musealizados

Los vestigios se distribuyen por varios puntos:

  • Avenida Vía Augusta: sector norte del complejo tardorromano, centro cristiano, necrópolis y estructuras andalusíes.
  • Avenida de América: aula polilobulada meridional y extremo sur del criptopórtico.
  • Estación de autobuses: viviendas del siglo X, mezquita, conducción romana y acueducto califal.
  • Entorno de la antigua estación: gran piscina tardorromana trasladada de su posición original.
  • Parque infantil de la avenida de los Aguijones: alberca califal recolocada.
  • Sótanos del Hostal Maximiano: patio de una gran casa andalusí.
  • Edificio América, calle Antonio Gaudí: baños emirales y califales.
  • Confluencia de la Avenida de América con el Bulevar Hernán Ruiz: cimentaciones del acceso monumental, estructuras de noria y trazados hidráulicos.
  • Museo Arqueológico de Córdoba: materiales muebles procedentes de las excavaciones.
  • Museo Diocesano de Córdoba: maqueta interpretativa del complejo.[11]

Apertura, cierre y cambio de gestión

El sector visitable fue abierto al público a mediados de la década de 2000. Permaneció accesible aproximadamente hasta 2015-2016, cuando quedó cerrado. En 2018 la gestión fue transferida al Ayuntamiento de Córdoba y desde 2021 corresponde a la Gerencia Municipal de Urbanismo.[5][19]

Actuaciones de 2024 y 2025

En agosto de 2024 se ejecutaron labores extraordinarias de limpieza y conservación, seguidas de la contratación de un levantamiento fotogramétrico y de un plan de conservación preventiva. En octubre de ese año la Gerencia Municipal de Urbanismo firmó un convenio con la Universidad de Córdoba y la Universidad Pablo de Olavide para investigar, conservar y difundir Cercadilla y el cercano anfiteatro romano.[19][20]

En noviembre de 2025 comenzaron excavaciones puntuales en la basílica norte. El programa buscaba precisar la cronología del ábside, comprobar el estado de pavimentos y mosaicos, documentar la transformación cristiana y preparar un futuro proyecto de musealización y visita pública. A finales de 2025 el yacimiento continuaba en proceso de investigación y puesta en valor, sin que se hubiera anunciado una reapertura ordinaria completa.[16][21]

Importancia histórica y arqueológica

Cercadilla transformó el conocimiento de la Córdoba tardorromana. Antes de su descubrimiento, los siglos III-V se interpretaban principalmente como una etapa de decadencia urbana. El complejo demostró que la ciudad seguía atrayendo inversiones, técnicas constructivas, personal especializado y formas de representación vinculadas al máximo poder imperial o administrativo.[1]

Su importancia reside en varios aspectos:

  • Es uno de los mayores complejos monumentales tardorromanos conocidos en la parte occidental del Imperio.
  • Conserva una planta excepcionalmente extensa y coherente, aunque fragmentada por la infraestructura contemporánea.
  • Permite estudiar la transición desde la ciudad clásica hacia la ciudad cristiana y medieval.
  • Documenta la reutilización de arquitectura de poder por comunidades religiosas.
  • Aporta una de las mejores secuencias funerarias para los cristianos de la Córdoba islámica.
  • Conserva testimonios de urbanismo doméstico, religioso e hidráulico del emirato y el califato.
  • Constituye un caso de referencia internacional sobre conservación preventiva y arqueología urbana de emergencia.

La singularidad de Cercadilla no depende de aceptar una única atribución. Incluso sin identificarlo con Maximiano, Osio o el vicarius, sus dimensiones, arquitectura, sucesión de usos y dramática historia contemporánea lo convierten en uno de los yacimientos fundamentales para comprender la evolución de Córdoba entre Roma y al-Ándalus.

Cronología básica

Fecha Acontecimiento
Segunda mitad del siglo I a. C.-primera mitad del siglo I d. C. Necrópolis de incineración.
Siglos I-III Desarrollo de una construcción suburbana con fases productivas y residenciales; creación de una villa con peristilo y mosaicos.
Finales del siglo III-primera mitad del siglo IV Construcción del gran complejo monumental tardorromano.
293-305 Cronología propuesta por la interpretación tetrárquica a partir del epígrafe de Constancio Cloro y Galerio.
Siglos IV-V Uso, reformas y progresivo abandono o transformación del complejo.
Desde mediados del siglo VI Conversión de edificios septentrionales en centro de culto cristiano y expansión de la necrópolis.
549 Fecha del epitafio del obispo Lampadio.
Siglos IX-X Continuidad del cementerio cristiano y formación de un amplio arrabal andalusí.
877 Fallecimiento del sacerdote Egesipo o Iquiecipo, según su epitafio.
983 Epitafio de Cristófora.
Comienzos del siglo XI Abandono del arrabal y final progresivo de la necrópolis durante la crisis del califato.
Siglo XII Construcción de una alquería vinculada a actividades agrícolas y artesanales.
1922 Excavaciones de Joaquín María de Navascués en estructuras del conjunto.
1955 Samuel de los Santos Gener documenta nuevos restos en el entorno.
20 de mayo de 1991 Comienzo de movimientos de tierra en la zona donde aparece el gran complejo.
Verano de 1991 Excavaciones de urgencia, suspensión parcial de obras y evaluación por una comisión internacional.
Mayo de 1992 Reanudación de las obras ferroviarias que afectan a una parte sustancial del yacimiento.
28 de julio de 1995 Incoación del expediente para su inscripción como Zona Arqueológica.
2 de septiembre de 1997 Inscripción definitiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
Década de 2000 Apertura del sector visitable.
2015-2016 Cierre del enclave a la visita ordinaria.
2018 Cesión de la gestión al Ayuntamiento de Córdoba.
2021 La gestión pasa a la Gerencia Municipal de Urbanismo.
Agosto de 2024 Limpieza extraordinaria y comienzo de nuevas actuaciones de documentación y conservación.
Octubre de 2024 Convenio de investigación entre el Ayuntamiento, la Universidad de Córdoba y la Universidad Pablo de Olavide.
Noviembre de 2025 Excavación puntual y documentación de la basílica norte y su ábside.
Junio de 2026 Publicación de una nueva hipótesis que interpreta el conjunto como sede inicial del vicarius Hispaniarum y posterior centro cristiano de culto martirial.

Véase también

Referencias

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 Orden de 2 de septiembre de 1997 por la que se inscribe el yacimiento de Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Zona Arqueológica, Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, número 132, 13 de noviembre de 1997.
  2. 2,0 2,1 2,2 Rafael Hidalgo Prieto y Pedro Marfil Ruiz: «El yacimiento arqueológico de Cercadilla: avance de resultados», Anales de Arqueología Cordobesa, número 3, 1992, pp. 277-308.
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 Rafael Hidalgo Prieto: «¿Fue Cercadilla una villa? El problema de la función del complejo de Cercadilla en Corduba», Archivo Español de Arqueología, número 87, 2014, pp. 217-241.
  4. 4,0 4,1 Raquel María Alors Reifs: «El conjunto monumental de Cercadilla (Córdoba): posible sede del vicarius de la Dioecesis Hispaniarum y posterior centro cristiano de culto martirial», Gerión. Revista de Historia Antigua, volumen 44, número 1, 2026, pp. 167-188.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 5,5 5,6 Carlos Márquez Moreno y María del Camino Fuertes Santos: «El tren se llevó por delante el palacio más imponente de la Hispania romana», Universidad de Córdoba, 1 de marzo de 2023.
  6. 6,00 6,01 6,02 6,03 6,04 6,05 6,06 6,07 6,08 6,09 Rafael Hidalgo Prieto y Ángel Ventura Villanueva: «Sobre la cronología e interpretación del palacio de Cercadilla en Corduba», Chiron, número 24, 1994, pp. 221-240.
  7. 7,0 7,1 Manuel D. Ruiz Bueno: «Transformaciones en la topografía del poder de Córdoba entre los siglos III y VII», Al-Mulk, número 18, 2020, pp. 93-122.
  8. 8,0 8,1 8,2 8,3 8,4 8,5 Pedro Marfil Ruiz: «El complejo cristiano de Cercadilla (Córdoba)», Anales de Arqueología Cordobesa, números 21-22, 2010-2011, pp. 241-252.
  9. «Enclave Arqueológico de Cercadilla», Junta de Andalucía.
  10. 10,0 10,1 10,2 10,3 10,4 Alberto León Muñoz: «La arqueología de las comunidades cristianas andalusíes cordobesas», Hispania Sacra, volumen 76, número 154, 2024.
  11. 11,0 11,1 11,2 11,3 11,4 11,5 11,6 11,7 11,8 Enclave Arqueológico de Cercadilla, folleto de la Junta de Andalucía.
  12. 12,0 12,1 El Housin Helal Ouriachen: «El complejo monumental de Cercadilla. Nuevas reflexiones», Revista de Claseshistoria, número 288, 2012.
  13. Javier Arce: «Emperadores, palacios y villae. A propósito de la villa romana de Cercadilla, Córdoba», Antiquité Tardive, número 5, 1997, pp. 293-302.
  14. Javier Arce: «El complejo residencial tardorromano de Cercadilla (Corduba)», en Desiderio Vaquerizo Gil y Juan F. Murillo Redondo (eds.), Las áreas suburbanas en la ciudad histórica. Topografía, usos, función, Córdoba, 2010, pp. 397-411.
  15. Desiderio Vaquerizo Gil y Juan F. Murillo Redondo (eds.): Las áreas suburbanas en la ciudad histórica. Topografía, usos, función, Monografías de Arqueología Cordobesa, Córdoba, 2010.
  16. 16,0 16,1 «Arrancan los trabajos puntuales de excavación arqueológica en el yacimiento de Cercadilla», El Día de Córdoba, 18 de noviembre de 2025.
  17. 17,0 17,1 17,2 Ayuntamiento de Córdoba: El Pregonero, número 102, septiembre de 1994, monográfico «Nueva Estación. La puerta del siglo XXI».
  18. Resolución de 28 de julio de 1995 por la que se incoa expediente de inscripción de Cercadilla como Zona Arqueológica, Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, número 119, 1 de septiembre de 1995.
  19. 19,0 19,1 «Finalizados los trabajos de limpieza y conservación del yacimiento de Cercadilla de Córdoba», El Día de Córdoba, 22 de agosto de 2024.
  20. «Cercadilla: los restos de un palacio imperial de la Córdoba romana único en el mundo», El Día de Córdoba, 1 de diciembre de 2024.
  21. «Las actuaciones en el yacimiento de Cercadilla se centran ahora en datar y poner en valor el ábside», Córdoba Hoy, 19 de noviembre de 2025.

Bibliografía

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Enlaces externos

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