La Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Córdoba fue una entidad integrada en la Organización Sindical que representó a agricultores, ganaderos y otros sectores relacionados con el campo dentro del término municipal de Córdoba.
Su actividad está documentada durante las décadas de 1940, 1950, 1960 y 1970. Intervino en cuestiones relacionadas con los caminos rurales, las veredas, el regadío, la electrificación, las comunicaciones telefónicas, los silos, los precios agrícolas, la formación profesional y la creación de una Escuela de Ingenieros Agrónomos en Córdoba.
La Hermandad reivindicó como antecedente histórico a la Cofradía de Labradores del Glorioso San Isidro, constituida durante el reinado de Felipe IV. Las fuentes periodísticas atribuyeron a este antecedente las fechas de 1655, 1656 o 1665, aunque no permiten demostrar una continuidad jurídica ininterrumpida entre la cofradía religiosa del siglo XVII y la organización sindical del siglo XX.[1][2]
Naturaleza y organización
La Hermandad formaba parte de la estructura sindical agraria establecida durante el régimen franquista.
Su ámbito de actuación comprendía el término municipal de Córdoba, uno de los de mayor extensión de España. Una información publicada en 1963 le atribuía aproximadamente 124.000 hectáreas, distribuidas entre la campiña, la zona del valle del Guadalquivir y la Sierra de Córdoba.[3]
La entidad disponía de:
Presidencia. Cabildo. Secretaría. Representantes de los distintos sectores sindicales. Personal administrativo. Servicios de asesoramiento. Asamblea plenaria. Comisiones relacionadas con problemas concretos del campo.
Los cargos representativos eran renovados mediante las elecciones sindicales propias del sistema corporativo de la época.
Antecedentes históricos reivindicados
La Hermandad se presentaba como heredera de una organización agraria fundada durante el reinado de Felipe IV.
Las fuentes ofrecen tres fechas diferentes:
| Fecha atribuida | Fuente | Afirmación | ||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1655 | Artículo publicado el 15 de mayo de 1948
La Cofradía de Labradores del Glorioso San Isidro habría sido instituida mediante real cédula fechada el 19 de agosto de 1655. 1665 Información publicada el 3 de noviembre de 1963 Los estatutos de la Hermandad habrían sido aprobados mediante una cédula de Felipe IV en 1665. - 1656 Información publicada el 7 de noviembre de 1974 Los antecedentes fundacionales de la Hermandad se remontarían a 1656. } La prensa sindical utilizó estas referencias para presentar a la organización cordobesa como la Hermandad de Labradores más antigua de España. La antigua cofradía había tenido una naturaleza religiosa y asistencial y había estado vinculada al Convento de San Agustín. La Hermandad Sindical era, por el contrario, una organización profesional incorporada a la estructura política y administrativa de la Organización Sindical. Integración de la Cofradía de LabradoresUna información de 1948 afirmaba que la Cofradía de Labradores del Glorioso San Isidro había quedado acogida dentro de la Hermandad Sindical. La incorporación permitía a la organización contemporánea conservar: La advocación de San Isidro Labrador. La memoria histórica de la cofradía. Determinadas celebraciones religiosas. El cabildo anual. Algunas tradiciones relacionadas con los agricultores cordobeses. La fuente presentaba esta relación como la continuidad de una cadena institucional iniciada durante el siglo XVII.[4] FuncionesLa Hermandad intervenía en asuntos económicos, laborales, técnicos y administrativos relacionados con el campo. Entre sus principales funciones figuraban: Representar a agricultores y ganaderos. Trasladar peticiones a las autoridades. Participar en la regulación de las campañas agrícolas. Analizar los precios y costes de producción. Defender los intereses de los productores. Promover caminos rurales. Clasificar veredas. Solicitar electrificaciones. Mejorar las comunicaciones telefónicas. Participar en proyectos de regadío. Promover instalaciones de almacenamiento. Impulsar la formación técnica y profesional. Colaborar con la Diputación Provincial de Córdoba y el Ayuntamiento de Córdoba. Favorecer el acceso al crédito agrícola. Presidencia de José Baquerizo JiménezJosé Baquerizo Jiménez fue designado presidente de la Hermandad después de las elecciones sindicales celebradas en 1963. Antes de ocupar el cargo había formado parte durante aproximadamente seis años del cabildo de la entidad. La prensa lo presentaba como un agricultor conocedor de los problemas del campo y comprometido con la modernización de las explotaciones.[5] Su programa incluía: Mejora de caminos. Clasificación de veredas. Electrificación rural. Comunicaciones telefónicas. Ampliación del silo de Córdoba. Defensa de los precios agrícolas. Formación de agricultores y trabajadores. Creación de una Escuela de Ingenieros Agrónomos. Acceso a créditos a largo plazo y bajo interés. Estabilidad de la política agraria. Baquerizo Jiménez defendía que el desarrollo del campo debía apoyarse en regadíos, mecanización, tractores, abonos, insecticidas, semillas seleccionadas y mejores comunicaciones. Caminos rurales y veredasUno de los principales problemas señalados por la Hermandad era la dificultad de comunicación de las explotaciones agrícolas. El término municipal incluía extensas zonas de campiña y sierra que carecían de caminos adecuados, electrificación o enlaces telefónicos. La Hermandad propuso realizar una clasificación general de las veredas. Este inventario debía servir como primer paso para elaborar un plan de carreteras y caminos rurales. La entidad solicitó la colaboración de la Diputación Provincial de Córdoba, organismo responsable de diferentes proyectos provinciales de infraestructura. En diciembre de 1963, la asamblea plenaria expresó su satisfacción por las conversaciones mantenidas con la Diputación y por el compromiso de continuar las gestiones para mejorar las comunicaciones del campo.[6] Electrificación y telefonía ruralLa falta de electricidad y de comunicaciones telefónicas era considerada un obstáculo para la modernización de las explotaciones. La Hermandad defendía la instalación de: Líneas eléctricas. Enlaces telefónicos. Sistemas de bombeo. Instalaciones mecanizadas. Infraestructuras para las explotaciones alejadas de los núcleos urbanos. La electrificación debía facilitar la mecanización, el regadío, la conservación de productos y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores rurales. Ampliación del silo de CórdobaEl cabildo de la Hermandad aprobó una visita a Madrid para tratar con el responsable nacional del Servicio del Trigo la ampliación del silo de Córdoba. La instalación disponía de una capacidad aproximada de 2.300 vagones. La propuesta pretendía aumentarla hasta un mínimo de 3.000, cifra que permitiría cubrir entre el 60 y el 70 por ciento de las necesidades del término municipal.[7] La ampliación debía mejorar el almacenamiento de cereal y reducir los problemas derivados de las cosechas abundantes. Situación de los cultivosLa Hermandad examinó periódicamente la situación de los principales productos agrícolas. Entre los cultivos tratados durante la presidencia de José Baquerizo Jiménez figuraban: Algodón. Remolacha. Maíz. Garbanzo. Trigo. Olivar. La organización mostró preocupación por: El aumento de los costes. Los bajos precios pagados a los productores. Las importaciones. Las limitaciones administrativas. Las dificultades de comercialización. La falta de estabilidad normativa. Baquerizo Jiménez señaló que la importación de determinados productos reducía la capacidad de venta de las cosechas cordobesas. En el caso del algodón, la Hermandad intervino en debates relacionados con los precios, las limitaciones de cultivo y la exportación de una parte de la producción. En diciembre de 1963, la asamblea remitió un telegrama de protesta contra la importación masiva de aceite de soja, considerada perjudicial para el olivar y el mercado del aceite.[8] GanaderíaLa Hermandad representaba también los intereses ganaderos del término municipal. Las informaciones de 1963 mostraban preocupación por la competencia de las carnes importadas y por la diferencia entre el precio recibido por los ganaderos y el abonado por los consumidores. La organización consideraba necesario evitar medidas que redujeran la rentabilidad de las explotaciones pecuarias y reclamaba una política estable para productores y empresas. Crédito agrícolaLa financiación era uno de los problemas estructurales del campo. La Hermandad defendía la concesión de créditos: A largo plazo. Con intereses reducidos. Adaptados a los ciclos agrícolas. Destinados a mejorar las explotaciones. Dirigidos a mecanización, regadío e infraestructuras. La falta de crédito podía impedir la compra de maquinaria, la electrificación, la instalación de sistemas de riego y la modernización de las fincas. Formación profesionalLa Hermandad consideraba que la transformación del campo exigía mejorar la formación de propietarios, técnicos y trabajadores. Sus dirigentes defendían: Cursos para agricultores. Formación de obreros especializados. Enseñanzas relacionadas con maquinaria. Nuevas técnicas de cultivo. Preparación en regadíos y fertilización. Formación empresarial para titulares de explotaciones. La organización valoró la actividad de la ETEA, a la que atribuyó una función importante en la preparación de profesionales vinculados con la economía agraria. Escuela de Ingenieros AgrónomosLa creación de una Escuela de Ingenieros Agrónomos en Córdoba fue uno de los principales proyectos apoyados por la Hermandad durante la década de 1960. La entidad consideraba que Córdoba, por la importancia de su agricultura y la extensión de su término municipal, debía disponer de un centro superior destinado a formar ingenieros agrónomos. En la asamblea plenaria celebrada en diciembre de 1963, los asistentes expresaron su apoyo al proyecto y solicitaron la colaboración de la Diputación Provincial de Córdoba.[9] El 31 de julio de 1964, la Hermandad celebró una reunión específica para estudiar la aportación económica de los agricultores. La entidad acordó asumir una contribución distribuida en varios plazos y pidió la participación de: Diputación Provincial de Córdoba. Ayuntamiento de Córdoba. Ayuntamientos de la provincia. Cámara de Comercio. Cámara de Industria. Otras corporaciones y entidades económicas. La prensa presentó esta aportación como un sacrificio asumido por los agricultores en beneficio del desarrollo técnico y económico de la provincia.[10] Asamblea plenaria de diciembre de 1963La asamblea plenaria se celebró bajo la presidencia de José Baquerizo Jiménez. Durante la sesión se examinaron: El ejercicio económico de 1963. La situación de los cultivos. Los precios del algodón. Las comunicaciones rurales. Las gestiones con la Diputación. La creación de la Escuela de Ingenieros Agrónomos. Las importaciones agrarias. Los asistentes expresaron su satisfacción por el apoyo del gobernador civil a las cuestiones relacionadas con el campo. La asamblea aprobó también una protesta contra la importación masiva de aceite de soja.[11] Participación institucionalLa Hermandad colaboró con diferentes organismos públicos y sindicales. Entre ellos se encontraban: Diputación Provincial de Córdoba. Ayuntamiento de Córdoba. Organización Sindical. Cámara Oficial Sindical Agraria. Servicio Nacional del Trigo. Ministerio de Agricultura. Cooperativas del campo. Organizaciones empresariales. Entidades financieras y profesionales. Sus representantes intervenían también en reuniones y elecciones sindicales relacionadas con la administración municipal. SedesLa entidad utilizó diferentes dependencias durante su historia. La información publicada en 1974 afirmaba que la Hermandad había ocupado distintas sedes temporales y que durante varias décadas careció de un domicilio propio estable. Esta situación obligó a instalar sus oficinas en locales provisionales y dificultó la organización de los servicios administrativos. Nueva sede de 1974La nueva sede fue inaugurada el 6 de noviembre de 1974 en el número 32 de la entonces avenida del Generalísimo, actual Avenida del Gran Capitán. Las dependencias ocupaban el sector 142 de la cuarta planta del Centro Comercial Preciados. El inmueble disponía de: Vestíbulo y recepción. Sala de visitas. Despacho de presidencia. Despacho de secretaría. Oficinas generales. Archivo. Sala de juntas. Salón de actos con capacidad aproximada para cien personas. Dependencias auxiliares. Servicios. La prensa destacó que era la primera sede estable y funcional de la organización después de varias décadas de ocupación de locales provisionales.[12] Inauguración de la sedeEl acto inaugural fue presidido por el delegado provincial de la Organización Sindical, Juan García Rodríguez. Asistieron representantes de: Organización Sindical. Ministerio de Agricultura. Cámara Oficial Sindical Agraria. Cooperativas del campo. Organizaciones empresariales. Autoridades provinciales. Trabajadores y productores agrarios. Las dependencias fueron bendecidas por el párroco de San Nicolás de la Villa, Casimiro Pedradas. El presidente de la Hermandad era entonces José González de Canales y Navarro. En su intervención explicó las dificultades que la entidad había afrontado durante los años en los que careció de sede propia. El expresidente José Baquerizo Jiménez realizó un recorrido por la historia de la corporación y recordó sus antecedentes del siglo XVII.[13] Presidentes conocidos
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