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El Aeródromo El Judío, denominado oficialmente en su tramitación administrativa Pista El Judío, es un campo de vuelo privado situado en el término municipal de Córdoba, entre los parajes de Los Cercados y la Loma del Judío, junto a la carretera provincial CP-272 —también citada como CV-272—, que comunica la capital con Santa Cruz.

La instalación pertenece a la empresa cordobesa Trabajos Aéreos Espejo y nació como campo de vuelo para aeronaves ultraligeras. En 2014 obtuvo una declaración de impacto ambiental favorable para su transformación en un aeródromo privado de uso restringido y clasificación 1-B, destinado a trabajos agrícolas, extinción de incendios, formación de pilotos y otros trabajos aéreos.[1]

No debe confundirse con el Aeropuerto de Córdoba, situado aproximadamente doce kilómetros al oeste, ni con el Aeródromo La Balanzona, emplazado en la Sierra de Córdoba.

Localización

El aeródromo está situado en la comarca de la Campiña, aproximadamente a nueve kilómetros al sureste del centro urbano de Córdoba y a unos doce kilómetros al este del Aeropuerto de Córdoba.

Ocupa una parcela propiedad de Trabajos Aéreos Espejo situada entre Los Cercados y la Loma del Judío, entre los puntos kilométricos 5 y 6 de la carretera CP-272, que une Córdoba con la barriada de Santa Cruz.[1]

El punto de referencia del aeródromo se encuentra en las siguientes coordenadas:

  • Latitud: 37º 50′ 23″ norte.
  • Longitud: 4º 42′ 28″ oeste.
  • Altitud: 301 metros sobre el nivel del mar.[1]

En las proximidades discurre el Cordel de Granada, vía pecuaria con una anchura legal de 37,61 metros. El proyecto de transformación reservó una franja libre entre la carretera y el cerramiento del aeródromo para respetar el trazado de esta vía pecuaria.[1]

Origen como campo de ultraligeros

Antes de tramitarse su conversión en aeródromo privado, El Judío funcionaba como campo de vuelo para aeronaves ultraligeras. Disponía de una pista de aterrizaje de unos 300 metros de longitud y 15 metros de anchura, además de un hangar y otras instalaciones auxiliares.[1]

La Dirección General de Aviación Civil concedió el 27 de enero de 2004 la autorización para el establecimiento de infraestructuras aeronáuticas destinadas exclusivamente al uso de aeronaves ultraligeras, a favor de Trabajos Aéreos Espejo.[1]

La empresa utilizaba el campo de vuelo como apoyo a sus actividades aeronáuticas, aunque una parte importante de sus operaciones continuaba realizándose desde el Aeropuerto de Córdoba.

Proyecto de transformación

Trabajos Aéreos Espejo promovió la transformación del campo de ultraligeros en un aeródromo privado de uso restringido y categoría 1-B. El objetivo era disponer de unas instalaciones propias con mayor capacidad operativa y reducir la dependencia del horario y los servicios del Aeropuerto de Córdoba.

El documento ambiental del proyecto fue remitido a la Administración estatal el 16 de abril de 2010. El 1 de junio de 2011, la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental decidió someter la actuación al procedimiento completo de evaluación de impacto ambiental.[1]

La empresa no planteó ubicaciones alternativas porque la pista ya existía y se encontraba en una finca de su propiedad. El estudio consideró que trasladar el proyecto a otro emplazamiento habría obligado a abandonar las infraestructuras existentes y a construir otras nuevas, duplicando los efectos ambientales.[1]

El 18 de junio de 2009, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea había informado de que no existían inconvenientes para el emplazamiento desde el punto de vista de su compatibilidad con el espacio aéreo. El 22 de julio del mismo año, el Ayuntamiento de Córdoba emitió un certificado urbanístico que consideraba compatible la instalación con el régimen del suelo, clasificado como suelo no urbanizable de campiña.[1]

Declaración de impacto ambiental

La Secretaría de Estado de Medio Ambiente formuló una declaración de impacto ambiental favorable mediante resolución de 2 de diciembre de 2014, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 20 de diciembre siguiente.[1]

La resolución concluyó que el cambio de categoría podía realizarse sin provocar efectos ambientales adversos significativos, siempre que se cumplieran las medidas preventivas y correctoras establecidas en el procedimiento.

La autorización aeronáutica correspondía a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, debido a que Andalucía no ejercía entonces las competencias sobre los aeródromos de uso restringido.[1]

La declaración ambiental permitió a Trabajos Aéreos Espejo retomar la ampliación, aunque todavía debía actualizar el proyecto técnico y obtener las correspondientes licencias municipales.[2]

Características del proyecto

El proyecto aprobado ambientalmente contemplaba ampliar la pista existente desde los 300 metros de longitud y 15 metros de anchura hasta alcanzar los 530 metros de longitud por 18 metros de anchura. La pista tendría la denominación aeronáutica 11/29.[1]

Es importante distinguir entre las dimensiones del campo de ultraligeros original y las previstas en el proyecto de transformación. Los 530 por 18 metros correspondían a la pista ampliada propuesta, no a la instalación primitiva.

Elemento Campo de ultraligeros original Proyecto de aeródromo privado
Longitud de la pista 300 metros 530 metros
Anchura de la pista 15 metros 18 metros
Orientación 11/29 11/29
Superficie Terreno compactado Zahorra compactada
Pendiente longitudinal Máximo del 2%
Pendiente transversal Máximo del 2%
Franja de pista 350 × 30 metros 590 × 48 metros
Plataforma de estacionamiento Aproximadamente 90 × 36 metros
Puestos de estacionamiento Cuatro
Hangar Hangar existente Nuevo hangar de 35 × 40 metros
Altura máxima del hangar Ocho metros
Depósito de combustible 20.000 litros

La franja de seguridad debía alcanzar 590 metros de longitud y 48 metros de anchura, sobre terreno natural compactado. La plataforma de estacionamiento, situada junto al lado norte de la pista, tendría una longitud media de 90 metros y una anchura de 36 metros, con capacidad para cuatro aeronaves.[1]

También se proyectó la sustitución del hangar existente por uno nuevo de 35 por 40 metros y ocho metros de altura máxima. El recinto estaría completamente cerrado mediante una malla metálica de dos metros de altura para impedir la entrada no controlada de personas o animales.

Las vallas situadas en las cabeceras 11 y 29 debían ser frangibles, es decir, construidas de forma que cedieran ante el impacto de una aeronave para reducir los daños durante una salida accidental de pista.[1]

Operaciones previstas

La transformación se planteó para convertir El Judío en un aeródromo privado de clasificación 1-B, destinado a operaciones bajo reglas de vuelo visual y exclusivamente durante las horas comprendidas entre el orto y el ocaso.

Sus principales funciones serían:

  • Trabajos agrícolas.
  • Tratamientos aéreos.
  • Extinción de incendios forestales.
  • Formación de pilotos.
  • Mantenimiento de aeronaves.
  • Aviación general.
  • Otros trabajos aéreos especializados.[1]

No se planteó su utilización para el transporte comercial de pasajeros ni para vuelos regulares.

El estudio ambiental estimó una media de tres vuelos diarios durante los años húmedos y un vuelo diario durante los años secos. La diferencia respondía a la naturaleza estacional de los tratamientos agrícolas y de las campañas de prevención y extinción de incendios.[1]

Aeronaves

El modelo utilizado para determinar las dimensiones y condiciones del proyecto fue el Air Tractor AT-802A/AT-802F, una de las aeronaves de mayor tamaño previstas para operar desde el aeródromo.

Entre los modelos contemplados en el estudio figuraban:

  • Air Tractor AT-502.
  • Air Tractor AT-802.
  • Piper PA-25.
  • Piper PA-36-285.
  • Piper PA-36-375.
  • Cessna 150.
  • Cessna 172.
  • Cessna 182.
  • Aeronaves ultraligeras.[1]

Los Air Tractor son aeronaves utilizadas especialmente en trabajos agrícolas y en la extinción de incendios mediante el lanzamiento de agua o productos retardantes.

Combustible y seguridad

El proyecto incluía la instalación de un depósito de combustible para aeronaves con una capacidad de 20.000 litros. El tanque debía cumplir la normativa aplicable a las instalaciones de almacenamiento de productos petrolíferos.

El área de combustible dispondría de un cerramiento independiente y de un suelo impermeable capaz de contener posibles derrames. Los residuos y vertidos accidentales tendrían que ser recogidos y entregados a gestores autorizados.[1]

La plataforma de estacionamiento contaría con cuatro extintores instalados en carros portátiles. El acceso al recinto permanecería cerrado y únicamente podría abrirse por personal autorizado.

Relación con el Aeropuerto de Córdoba

El estudio aeronáutico tuvo que considerar la proximidad del Aeropuerto de Córdoba, situado aproximadamente doce kilómetros al oeste de El Judío.

El punto de notificación para vuelos visuales del aeropuerto cordobés se encontraba a unos 5,5 kilómetros al oeste-noroeste de la pista. Por este motivo, las operaciones debían coordinarse para evitar interferencias con los circuitos de tránsito y los procedimientos del aeropuerto principal.[1]

Trabajos Aéreos Espejo había desarrollado parte de su actividad desde el Aeropuerto de Córdoba. La reducción de horarios de esta instalación llevó a la empresa a impulsar el campo de El Judío como base propia para sus trabajos aéreos.[2]

Trabajos Aéreos Espejo

El aeródromo fue promovido por Trabajos Aéreos Espejo, empresa cordobesa fundada por Fernando Espejo Delgado y dedicada a los servicios aeronáuticos.

La compañía comenzó su actividad en 1981 y adoptó la denominación Trabajos Aéreos Espejo, S.L. el 2 de diciembre de 1988.[3]

Entre sus actividades se encontraban los tratamientos agrícolas, la extinción de incendios forestales, el mantenimiento de aeronaves, la formación y otros servicios aéreos especializados.

La empresa planteó que el aeródromo pudiera prestar también servicios de mantenimiento a aeronaves de terceros e incorporar una escuela de pilotos.[2]

Entorno ambiental

El aeródromo se encuentra en una zona fundamentalmente agrícola, ocupada por cultivos extensivos de trigo y girasol. En la periferia aparecen encinas aisladas, eucaliptos y pequeñas formaciones de matorral, especialmente en las lindes, cunetas y taludes.[1]

La actuación no se localiza dentro de un espacio perteneciente a la Red Natura 2000, aunque sí se encuentra en el ámbito de la zona de importancia para las aves denominada Campiña Alta de Córdoba.

Los estudios ambientales identificaron en el entorno especies comunes de la campiña, como el conejo, la liebre, el ratón de campo, la musaraña, el erizo, el zorro y diferentes especies de reptiles y anfibios. La actividad agrícola intensiva limitaba la presencia permanente de fauna.[1]

El inventario de patrimonio cultural no registró restos arqueológicos conocidos en la zona de actuación. Tampoco se identificaron montes de utilidad pública, aunque el proyecto debía respetar el cercano Cordel de Granada.

Ruido y horarios

El estudio de impacto ambiental analizó el ruido producido por las aeronaves durante el despegue, el aterrizaje y las operaciones en tierra.

La zona se encontraba rodeada principalmente por terrenos agrícolas y sin núcleos de población concentrados en las cinco millas náuticas próximas al aeródromo. Los modelos acústicos empleados concluyeron que las operaciones previstas no superarían los objetivos de calidad establecidos para los periodos diurno y vespertino.[1]

Al tratarse de vuelos visuales diurnos, la actividad quedaría limitada al periodo comprendido entre la salida y la puesta del sol. No se contemplaban vuelos nocturnos regulares.

Situación administrativa

La declaración de impacto ambiental favorable de 2014 no suponía por sí sola la autorización definitiva para ejecutar todas las obras ni para operar como aeródromo privado.

Tras la resolución ambiental, el promotor debía actualizar el proyecto técnico, solicitar las licencias correspondientes ante la Gerencia Municipal de Urbanismo y completar el procedimiento de autorización aeronáutica ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.[2]

El lugar aparece identificado en distintos directorios aeronáuticos con el código local ES-0027, aunque este identificador no equivale a un código OACI oficial.[4]

Cronología

1981 · Trabajos Aéreos Espejo

La empresa promotora inicia su actividad en el sector de los trabajos aéreos.


1988 · Constitución de la sociedad

La compañía adopta la denominación Trabajos Aéreos Espejo, S.L.


2004 · Campo de ultraligeros

La Dirección General de Aviación Civil autoriza el establecimiento de infraestructuras destinadas al uso exclusivo de aeronaves ultraligeras.


2009 · Compatibilidad aeronáutica y urbanística

AESA informa favorablemente sobre la compatibilidad del emplazamiento con el espacio aéreo y el Ayuntamiento certifica su compatibilidad urbanística.


2010 · Tramitación ambiental

El documento ambiental para transformar el campo de ultraligeros en aeródromo privado es remitido a la Administración estatal.


2011 · Evaluación de impacto

La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental decide someter el proyecto al procedimiento completo de evaluación ambiental.


2014 · Declaración ambiental favorable

La Secretaría de Estado de Medio Ambiente autoriza ambientalmente el cambio de categoría a aeródromo privado de uso restringido y clasificación 1-B.


Relaciones con entidades

Referencias

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 1,18 1,19 1,20 1,21 Resolución de 2 de diciembre de 2014 sobre el cambio de categoría de la Pista El Judío a aeródromo privado, en el Boletín Oficial del Estado, número 307, 20 de diciembre de 2014, páginas 104141-104158.
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Trabajos Espejo ya puede iniciar la ampliación de la pista de su aeródromo, por Juan Ruz, en El Día de Córdoba, 23 de diciembre de 2014.
  3. El último vuelo de Fernando Espejo, en Aviación Digital, 30 de junio de 2023.
  4. Aeródromo El Judío, ES-0027, en el directorio aeronáutico Metar-Taf.

Enlaces externos