La Guerra Civil en Baena comprende los acontecimientos políticos, militares y represivos ocurridos en el municipio de Baena entre el golpe de Estado de julio de 1936 y el final de la Guerra Civil Española en 1939.
La sublevación fue encabezada en la localidad por el teniente de la Guardia Civil Pascual Sánchez Ramírez, que el 19 de julio de 1936 proclamó el estado de guerra y se convirtió en comandante militar de la plaza. El levantamiento encontró una fuerte resistencia obrera, protagonizada principalmente por campesinos afiliados a la Confederación Nacional del Trabajo y la Federación Anarquista Ibérica, dirigidos por José Joaquín Gómez Tienda, conocido como el Transío.
Durante diez días, Baena quedó dividida entre los sublevados, atrincherados en la parte alta, y las fuerzas obreras, que controlaban la mayor parte de la población. El 28 de julio una columna del ejército sublevado dirigida por el coronel Eduardo Sáenz de Buruaga ocupó la ciudad. La entrada de las tropas fue seguida por una matanza de civiles y prisioneros que convirtió a Baena en una de las localidades más castigadas por la represión franquista en la provincia de Córdoba.
Desde entonces, Baena permaneció en la retaguardia franquista. Además de convertirse en centro militar y administrativo, fue utilizada como base para las operaciones sobre la Campiña oriental. Durante 1938 sufrió varios bombardeos de la aviación republicana. Al terminar la guerra se intensificaron las detenciones, los consejos de guerra y las ejecuciones de antiguos militantes republicanos y sindicalistas.
Antecedentes
La economía de Baena se sustentaba principalmente en la agricultura, con una estructura social caracterizada por la concentración de la propiedad y la presencia de numerosos jornaleros. La conflictividad laboral aumentó durante la Segunda República debido a las reivindicaciones salariales, el desempleo, las disputas por las bases de trabajo y la aplicación de la legislación agraria.
La población pasó de 21.338 habitantes en 1930 a aproximadamente 23.084 en vísperas de la guerra.[1]
La organización obrera más importante era la CNT, que tenía una notable implantación entre los trabajadores agrícolas. También estaban presentes el Partido Socialista Obrero Español, la Unión General de Trabajadores, el Partido Comunista de España y las organizaciones republicanas.
Entre los sectores conservadores tenían presencia la patronal agraria, el Círculo de Labradores, Acción Popular, la CEDA y Falange Española.
El último alcalde republicano fue el socialista Antonio de los Ríos Urbano. Había ejercido anteriormente entre 1931 y 1933 y volvió a la alcaldía el 20 de mayo de 1936. Dimitió de manera irrevocable en julio, pocos días antes de la sublevación, y se trasladó a Cabra.[2]
Preparación de la sublevación
La conspiración estaba dirigida en Baena por el teniente de la Guardia Civil Pascual Sánchez Ramírez. Antes del levantamiento se habían distribuido armas entre algunos propietarios y militantes de derechas.
El Círculo de Labradores había adquirido unos 4.000 cartuchos de rifle y en el cuartel se ocultaban varias cajas de munición. Los sublevados habían organizado posiciones defensivas y contaban con el apoyo de una parte de los propietarios agrícolas y de militantes falangistas.[1]
En total, la fuerza que apoyó la rebelión llegó a reunir aproximadamente a 230 hombres, entre guardias civiles y civiles armados. Se distribuyeron por al menos catorce posiciones defensivas situadas principalmente en la parte alta de la ciudad.[3]
Sublevación militar
La rebelión comenzó durante la tarde y la noche del 18 de julio de 1936. Patrullas de guardias civiles y civiles de derechas ocuparon el Ayuntamiento, el edificio de la Telefónica, el Centro Obrero y otros puntos estratégicos.
A las once de la mañana del 19 de julio, Pascual Sánchez Ramírez proclamó el estado de guerra y asumió el mando militar de Baena. El Ayuntamiento quedó intervenido y fueron clausuradas las organizaciones obreras.
Ese mismo día, guardias civiles dispersaron a un grupo de trabajadores concentrados en el cortijo de Las Beatas. En el alto del Coscujo fueron fusilados once campesinos capturados por las fuerzas sublevadas.[4]
Resistencia obrera
La resistencia se organizó rápidamente entre los campesinos y militantes sindicales. Los anarquistas, dirigidos por José Joaquín Gómez Tienda, establecieron su centro de operaciones en el Asilo-Convento de San Francisco.
Los trabajadores entraron desde el campo armados con escopetas, hachas, hoces, herramientas agrícolas y algunas armas de fuego. Su táctica consistió en avanzar de una vivienda a otra abriendo boquetes en las paredes medianeras.
Los sublevados concentraron sus principales posiciones en:
- La plaza del Ayuntamiento.
- El cuartel de la Guardia Civil.
- El castillo.
- El Hospital de Jesús Nazareno.
- El convento de Madre de Dios.
- La iglesia de Santa María la Mayor.
- El edificio de la Telefónica.
- Diversas casas de la parte alta.
Durante los enfrentamientos se produjeron disparos, incendios y ataques con dinamita proporcionada por mineros llegados desde la provincia de Jaén.
El 23 de julio, los obreros atacaron las posiciones de la iglesia de Santa María la Mayor y del convento de Madre de Dios. Parte de la iglesia fue incendiada y los defensores se retiraron hacia el Hospital de Jesús Nazareno.[1]
El Terror rojo. Detenciones en el Asilo de San Francisco. Matanza de 81 presos
Durante el cerco, los milicianos practicaron detenciones entre los familiares de los guardias civiles y de los civiles atrincherados. Los prisioneros fueron recluidos en el Asilo de San Francisco, junto al puesto de mando del comité.
Entre el 20 y el 28 de julio se cometieron al menos ocho asesinatos en las calles de la zona controlada por el comité.[5]
La situación de los detenidos se agravó el 28 de julio, cuando las tropas sublevadas penetraron en la población. En circunstancias que no han podido ser reconstruidas completamente, murieron 81 de los presos de derechas recluidos en el Asilo de San Francisco.[1]
La muerte de estos detenidos constituye el principal episodio de violencia revolucionaria ocurrido en Baena. Entre las víctimas se encontraban hombres, mujeres y menores pertenecientes a familias relacionadas con los defensores de la parte alta.
Entrada de la columna de Sáenz de Buruaga
La mañana del 28 de julio salió de Córdoba una columna dirigida por el coronel de Regulares Eduardo Sáenz de Buruaga. Estaba compuesta por:
- Infantería del Regimiento de Lepanto de Granada.
- Guardias civiles.
- Guardias de Asalto de Córdoba y Huelva.
- Dos baterías de artillería.
- Secciones de ametralladoras.
- Dos secciones de la Legión.
- Una compañía y un escuadrón de Regulares.
La columna pasó por Nueva Carteya, donde se produjeron combates y fusilamientos, y llegó a Baena durante la tarde. Las tropas se desplegaron al sur de la localidad, atravesaron el arroyo Marbella y entraron por el Pilancón o Fuente de Baena.[3]
La superioridad militar de la columna provocó la desbandada de los defensores republicanos. Numerosos vecinos huyeron hacia el campo, Albendín, Castro del Río y las zonas que permanecían bajo control gubernamental.
Durante la entrada fueron asesinados civiles en diferentes calles y cortijos. Entre las víctimas se encontraban cinco mujeres que lavaban ropa en El Pilancón. También murieron vecinos que trataban de refugiarse o escapar del avance de las tropas.[3]
Matanza de la plaza del Ayuntamiento. Centenares de jornaleros son fusilados.
Después de la ocupación comenzaron las detenciones masivas. Patrullas formadas por militares y partidarios locales de la sublevación registraron viviendas y condujeron a los detenidos hasta la plaza del Ayuntamiento, actual plaza de la Constitución.
Numerosos prisioneros fueron obligados a permanecer tendidos frente al casino y ejecutados sin procedimiento judicial. Los fusilamientos continuaron durante los días 28, 29 y 30 de julio y posteriormente se trasladaron al cementerio municipal y otros lugares.
Entre las víctimas conocidas de la columna se encontraban Francisco Pérez de las Morenas, José Ramírez Melendo, Rafael Moraga Albañil, José Lara Díaz, José Priego Polo y Manuela Morales Medianero.[3]
La falta de inscripciones en el Registro Civil y en los libros del cementerio impide establecer una cifra definitiva. El mapa andaluz de fosas recoge:
- 346 hombres identificados.
- 12 mujeres identificadas.
- 11 personas sin identificar.
- Una estimación global de aproximadamente 700 víctimas.
- 305 asesinatos identificados entre julio de 1936 y marzo de 1937.
- 64 víctimas identificadas durante la posguerra.[1]
El historiador Arcángel Bedmar González contabiliza, para Baena y el periodo estudiado hasta 1943, 420 víctimas de la represión franquista y 110 víctimas de la violencia revolucionaria.[6]
Por su parte, Francisco Moreno Gómez estimó un mínimo de 700 personas asesinadas por las fuerzas sublevadas en Baena durante 1936. Las cifras superiores difundidas durante y después de la guerra no han podido acreditarse mediante relaciones nominales completas.
Organización del Ayuntamiento franquista
El 1 de agosto de 1936 se constituyó un nuevo Ayuntamiento. Fue nombrado alcalde el militar retirado Rafael de las Morenas Alcalá, que había participado en la sublevación.[1]
Rafael de las Morenas permaneció en la alcaldía hasta el 10 de septiembre de 1936, cuando fue designado comandante militar de Baena y jefe de las milicias del partido judicial. Fue sucedido como alcalde por Jaime Horcas Vigil.[7]
La nueva administración municipal quedó subordinada a las autoridades militares. Entre sus principales funciones estuvieron:
- La depuración del personal municipal.
- La elaboración de informes políticos sobre los vecinos.
- La incautación de bienes de militantes republicanos.
- La organización del abastecimiento.
- El alojamiento de tropas.
- La atención a viudas y huérfanos.
- La reconstrucción de edificios.
- La movilización de soldados y milicianos falangistas.
Ataque republicano del 5 de agosto
El 5 de agosto de 1936, el general José Miaja ordenó una operación para intentar recuperar Baena. La fuerza republicana estaba formada por guardias de Asalto y varios camiones de milicianos, bajo la dirección política del diputado socialista Alejandro Peris y el asesoramiento militar del capitán Huelmes.
Los atacantes avanzaron por la ladera sur y ocuparon algunas posiciones próximas al castillo y al hospital. Los combates se concentraron alrededor del Ayuntamiento, el cuartel y la Telefónica.
Pascual Sánchez Ramírez dirigió un contraataque que llegó al combate cuerpo a cuerpo. La operación republicana fracasó y las fuerzas atacantes se retiraron durante la mañana del 6 de agosto. Según el relato recogido en el mapa de fosas, murieron 28 republicanos y cinco defensores franquistas.[1]
Baena no volvió a cambiar de dominio durante la guerra.
Albendín durante la guerra
La aldea de Albendín siguió una evolución distinta durante los primeros meses. Su puesto de la Guardia Civil estaba dirigido por el cabo Manuel Hernández González.
El 5 de agosto de 1936 entraron milicianos republicanos, establecieron una organización colectivista e incautaron propiedades. Varios vecinos de derechas fueron detenidos y trasladados a Jaén; uno de ellos fue ejecutado.[1]
Albendín permaneció algún tiempo en la zona republicana y funcionó como espacio de contacto entre los frentes de Baena, Valenzuela y Jaén. Fue ocupada por las fuerzas franquistas el 15 de diciembre de 1936, durante la denominada Campaña de la Aceituna.
Baena como retaguardia militar
Tras la consolidación del dominio franquista, Baena se convirtió en una base para las operaciones sobre la Campiña oriental. Desde la localidad partieron columnas hacia Albendín, Valenzuela, Cañete de las Torres, Bujalance, Castro del Río y otros municipios.
Su posición permitía controlar las carreteras que comunicaban Córdoba con Jaén y la línea ferroviaria de Linares a Puente Genil. En la localidad se instalaron unidades militares, depósitos, hospitales y servicios de abastecimiento.
La población civil sufrió las consecuencias de la militarización, las requisas, la escasez de productos básicos y la incorporación de los hombres en edad militar al ejército franquista.
Represión institucional
Después de las ejecuciones masivas de julio, la represión adquirió un carácter más organizado. Las detenciones y fusilamientos continuaron durante el resto de 1936, aunque dejaron de realizarse públicamente en la plaza.
Los detenidos eran recluidos en la cárcel del partido judicial, depósitos municipales y otros edificios habilitados como prisión. Las autoridades solicitaban informes a la Guardia Civil, Falange, el Ayuntamiento y personas consideradas afectas al régimen.
La represión incluyó:
- Ejecuciones sin juicio durante los primeros meses.
- Consejos de guerra sumarísimos.
- Condenas de prisión.
- Internamiento en campos de concentración.
- Envío a batallones de trabajadores.
- Depuración de empleados públicos.
- Expedientes de incautación de bienes.
- Expedientes de responsabilidades políticas.
- Multas e inhabilitaciones.
- Vigilancia de familiares de huidos y represaliados.
Según las investigaciones de Arcángel Bedmar, al menos 224 vecinos sufrieron prisión en Baena o en otras localidades; veinte murieron mientras permanecían en cárceles o batallones de trabajadores; 199 fueron sometidos a expedientes de incautación o responsabilidades políticas y se elaboraron alrededor de doscientos informes policiales individuales.[8]
Fosa del cementerio
Las víctimas de la represión fueron enterradas en una o varias fosas del cementerio municipal. La principal fosa conocida se encontraba en el interior del recinto, en su sector occidental.
Con el paso del tiempo, el terreno fue ocupado por nuevas sepulturas y construcciones funerarias, por lo que la localización original quedó alterada. El mapa de fosas estima que unas 225 víctimas pudieron ser enterradas en este espacio.[1]
La inexistencia de registros completos, la ocultación de las ejecuciones y la transformación posterior del cementerio dificultan conocer el número y la identidad de todas las personas sepultadas.
Huérfanos y desplazados
La magnitud de la violencia produjo un elevado número de viudas, huérfanos y familias sin recursos. Según un padrón municipal de 9 de julio de 1937, Baena contaba con 454 menores huérfanos o en situación de abandono dentro de una población aproximada de 23.000 habitantes.[9]
Numerosos vecinos que habían escapado el 28 de julio permanecieron refugiados en la zona republicana. Algunos combatieron en el Ejército Popular y otros marcharon al exilio al finalizar la guerra.
Bombardeos de 1938
La posición de Baena como centro de la retaguardia franquista y nudo de comunicaciones la convirtió en objetivo de la aviación republicana.
La población fue atacada por la denominada Patrulla Vultee los días 9 y 30 de marzo de 1938. El bombardeo más grave tuvo lugar el 28 de octubre.
A las 9:55 horas, nueve bombarderos ligeros Polikarpov R-Z «Natacha», pertenecientes a la 4.ª Escuadrilla del Grupo 30 de la aviación republicana, atacaron la estación ferroviaria y el casco urbano.
Como consecuencia del bombardeo murieron al menos catorce personas: diez en Baena y cuatro después de ser trasladadas al Hospital de Agudos de Córdoba. Otras personas resultaron heridas.[10]
Entre las víctimas hubo trabajadores, mujeres y menores. Las fotografías realizadas por los propios aviones muestran explosiones en las inmediaciones de la estación y dentro del núcleo urbano.
Final de la guerra y consejos de guerra
La caída de la República en marzo de 1939 provocó el regreso de soldados, refugiados y huidos. Muchos fueron detenidos inmediatamente o tuvieron que presentarse ante la Guardia Civil para ser clasificados políticamente.
El 9 de abril de 1939, el alcalde solicitó que la Guardia Civil instruyera atestados individuales sobre los detenidos. Los expedientes se remitían a los juzgados militares, que decidían la apertura de consejos de guerra.[11]
Uno de los principales encausados fue José Joaquín Gómez Tienda. Tras permanecer en el ejército republicano, regresó a Baena al finalizar la guerra y fue detenido. El 20 de mayo de 1939 fue juzgado y condenado a muerte, pese a que no pudo demostrarse su participación material directa en ningún asesinato.[12]
Fue fusilado en las tapias del cementerio el 22 de junio de 1939 junto a Rafael Triguero Cabezas, Antonio Moya Párraga, José Joaquín Villa Pavón, Felipe Priego Jiménez y otros condenados.[13]
La justicia militar franquista continuó actuando durante la posguerra. Arcángel Bedmar contabiliza 44 vecinos fusilados después de ser condenados en consejos de guerra celebrados en Baena, Jaén, Castro del Río y Córdoba.
Consecuencias
La Guerra Civil alteró profundamente la sociedad baenense. Entre sus principales consecuencias se encontraron:
- La muerte de centenares de vecinos.
- La desaparición de familias completas.
- La existencia de cientos de huérfanos.
- La huida y el exilio de numerosos republicanos.
- La prisión y depuración de militantes obreros.
- La incautación de propiedades.
- La destrucción de edificios civiles y religiosos.
- La división social y política de la población.
- La militarización de la vida municipal.
- La pérdida y ocultación de documentación sobre las víctimas.
Baena se convirtió en uno de los casos más significativos de la violencia desencadenada tras el fracaso parcial del golpe de Estado: primero sufrió un enfrentamiento armado dentro de la propia localidad y asesinatos en la retaguardia republicana; posteriormente, la ocupación militar fue acompañada por una represión masiva y sistemática contra la población vencida.
Memoria histórica
La plaza de la Constitución, escenario de las ejecuciones de julio de 1936, ha sido reconocida como lugar vinculado a la memoria democrática.
En 2015, el Ayuntamiento aprobó retirar las distinciones honoríficas concedidas a Eduardo Sáenz de Buruaga, Francisco Franco y Pascual Sánchez Ramírez. Sáenz de Buruaga había sido nombrado hijo adoptivo y había recibido la Medalla de Oro de Baena por la ocupación de la ciudad.[3]
Las investigaciones de Francisco Moreno Gómez y Arcángel Bedmar González han permitido reconstruir una parte importante de los hechos e identificar a numerosas víctimas que no figuraban en el Registro Civil.
Cronología
20 de mayo de 1936 · Antonio de los Ríos vuelve a la alcaldía
Julio de 1936 · Dimisión del alcalde
18 de julio de 1936 · Comienzo de la sublevación
19 de julio de 1936 · Declaración del estado de guerra
20-27 de julio de 1936 · Resistencia obrera
23 de julio de 1936 · Ataque a Santa María la Mayor
28 de julio de 1936 · Ocupación de Baena
28-30 de julio de 1936 · Ejecuciones masivas
28 de julio de 1936 · Muertes en el Asilo de San Francisco
1 de agosto de 1936 · Nuevo Ayuntamiento
5-6 de agosto de 1936 · Contraataque republicano
5 de agosto de 1936 · Ocupación republicana de Albendín
10 de septiembre de 1936 · Jaime Horcas Vigil
15 de diciembre de 1936 · Ocupación de Albendín
9 y 30 de marzo de 1938 · Primeros bombardeos
28 de octubre de 1938 · Bombardeo aéreo
1 de abril de 1939 · Final de la guerra
20 de mayo de 1939 · Consejo de guerra del Transío
22 de junio de 1939 · Ejecución de presos republicanos
RelacionEntidad
Véase también
- Baena
- Albendín
- José Joaquín Gómez Tienda
- Pascual Sánchez Ramírez
- Eduardo Sáenz de Buruaga
- Antonio de los Ríos Urbano
- Rafael de las Morenas Alcalá
- Jaime Horcas Vigil
- Plaza de la Constitución (Baena)
- Fosa del cementerio de Baena
- Campaña de la Aceituna
- Guerra Civil Española en Córdoba
- Bombardeo de Baena de 1938
Bibliografía
- «Los bombardeos de Baena y Cabra de otoño de 1938», Ares Enyalius, pp. 20-25.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 «Fosa del cementerio de Baena», Desaparición Forzada en Andalucía.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ «Antonio de los Ríos Urbano: preludio y epílogo de la República en Baena». Enlace (consultado el 9 de septiembre de 2026).
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 Arcángel Bedmar González,«La toma de Baena por la columna del coronel Eduardo Sáenz de Buruaga el 28 de julio de 1936», 19 de julio de 2015.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ «Baena, 90 aniversario de uno de los primeros crímenes de lesa humanidad de la Guerra Civil», Cordópolis, 28 de julio de 2026.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ Arcángel Bedmar González,«Justicia militar y Guerra Civil en Baena».Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ Arcángel Bedmar González,«Tabla comparativa de víctimas mortales de la represión en la Guerra Civil española».Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ «Corregidores y alcaldes de Baena», Ateneo de Córdoba.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ Arcángel Bedmar González,«Los presos de Baena en la posguerra», 6 de septiembre de 2016.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ Arcángel Bedmar González,«Investigaciones sobre la Guerra Civil y la represión en Baena».Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ «Los bombardeos de Baena y Cabra de otoño de 1938», Ares Enyalius, pp. 20-25. Enlace (consultado el 9 de septiembre de 2026).
- ↑ Arcángel Bedmar González,«Los presos de Baena en la posguerra».Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ «José Joaquín Gómez Tienda», Ayuntamiento de Baena.Consultado el 9 de septiembre de 2026.
- ↑ Francisco Moreno Gómez,«Listado de los fusilados en los pueblos de la provincia de Córdoba».Consultado el 9 de septiembre de 2026.
