El nacimiento de Falange Española en Córdoba recoge los orígenes, organización, financiación y expansión de Falange Española de las JONS en Córdoba y su provincia, desde sus primeras manifestaciones en 1932-1933 hasta el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936.
Orígenes de Falange Española
El partido fue dado a conocer en un mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. En febrero de 1934 se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, entre otros. Con esta fusión, pasó a denominarse Falange Española de las JONS (FE de las JONS) y finalmente Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS), tras la unificación con el movimiento carlista que llevó a cabo el general Francisco Franco en el año 1937.
Después de la Dictadura franquista, sobrevive el partido Falange Española de las JONS aunque dividida en diferentes partidos que pugnan por representar el partido fundado por José Antonio Primo de Rivera.
Antecedentes en Córdoba (1932-1933)
Las primeras manifestaciones de corte fascista en la capital coinciden con la oleada de conflictividad de 1933. En marzo de ese año, José Antonio Primo de Rivera autorizó a su pariente Sancho Dávila para organizar un grupo en Andalucía. La penetración inicial en Córdoba se debió a personas ligadas al Ejército y a estudiantes que traían propaganda desde Madrid y Sevilla.
Con anterioridad a la fundación del partido, José Antonio Primo de Rivera ya visitaba la ciudad, que recorría junto a Alfonso o Antonio Cruz Conde[1]:
- En aquellos años difíciles, precisamente por estas fechas, en 1932, José Antonio Primo de Rivera nos animaba con su presencia. Pasábamos de noche por las calles de Córdoba, por la zona artística, admirable entonces como ahora. Impresionado por su belleza y por su célebre definición de "ciudad en la que está tal vez escondido el secreto eterno de España", recuerdo sus palabras y su aliento: ser blanco de la revolución era un honor y, si ello exigía agruparse para hacerle frente, también había el deber de recoger sus nobles reivindicaciones. Más tarde nació la Falange Española y, ya en su línea política, en 1935 llevé a José Antonio en mi coche particular por los caminos de la provincia, en viaje de propaganda. Recuerdo cómo definía la farsa de las urnas, denunciaba los contubernios, maniobras y componendas, y anunciaba los ideales que triunfarían más tarde al alto precio de un millón de muertos.
Entre los primerísimos militantes cordobeses figura el estudiante de Magisterio José Luis Albendea Gómez, vinculado a la formación hacia 1932.[2]
Fundación (noviembre de 1933)
En noviembre de 1933, se reúnen en casa de Gabriel Delgado, este, Alfonso Cruz Conde y Pedro Antonio Vaquerizo, que acuerdan formar en la provincia Falange Española.[3] Según los testimonios de los protagonistas, las primeras reuniones clandestinas se celebraron en las bodegas de Cruz Conde.[3]
Había un triunvirato que gobernaba de facto la Falange Española formado por Rogelio Vignote, Alfonso Cruz Conde y Pedro Antonio Baquerizo. En esa época otros de los camisas viejas fueron Antonio Cruz-Conde (abogado y teniente provisional de Caballería, muerto en combate en 1939) o su primo Antonio Cruz Conde.
Según López Villatoro, la organización no tomaría verdadero cuerpo hasta la captación de Rogelio Vignote por José Antonio Primo de Rivera, quien como jefe provincial formaría la dirección apoyándose en militares retirados y en el mundo estudiantil.[2] En diciembre de 1933 ingresa, con dieciséis años, el estudiante de Derecho Juan Antonio Sarazá Ayustante, hijo del director de la oficina de Telégrafos y hermano del capitán de infantería Manuel Sarazá Murcia, que sería alcalde de Córdoba tras el alzamiento; y el 12 de octubre de 1933 lo había hecho, también con dieciséis años, Manuel González Gisbert, por entonces tesorero de la Asociación de Estudiantes Católicos y redactor jefe de la revista estudiantil Juventud.[4]
Organización y consolidación (1934-1935)
La formación vendría actuando de forma organizada desde 1934. Un hombre clave sería Francisco Vázquez Delgado, teniente de infantería que, por su situación de retirado extraordinario, se dedicó a la captación de afiliados, especialmente entre militares retirados. Durante los sucesos revolucionarios de octubre de 1934 asistió a varias reuniones en casa del jefe provincial, en las que se recibieron consignas de Madrid y se tomaron medidas para abortar la revolución: Vázquez tendría bajo su mando a ocho militantes para, en caso preciso, impedir el paso "a los del Alcázar Viejo y Puerta de Almodóvar" desde el edificio de la Cruz Roja.[5]
Al despuntar 1934 aparecen igualmente los primeros afiliados al SEU. Uno de sus fundadores locales fue el estudiante Felipe Romero Bartolomé, hijo del propietario soriano Felipe Romero Álvarez, que sería primer jefe provincial del SEU.[2] La formación falangista en estos momentos era notablemente inmadura, con la mayor parte de sus seguidores por debajo de los veintiún años y pobremente adoctrinados.[6]
Legalización y sede de la calle Rey Heredia
El 6 de enero de 1935 se reconoce a la Falange como Asociación legal por parte del Gobierno Civil de la provincia y se constituye oficialmente la jefatura local de Córdoba en su sede de la calle Rey Heredia, un piso alquilado en el que se acometieron obras de albañilería, instalación eléctrica y acondicionamiento del mobiliario. El libro de contabilidad de la organización constata su funcionamiento legal desde comienzos de enero de 1935.[5] El domicilio social se mantendría activo hasta su clausura tras las elecciones de febrero de 1936.[7]
Entre sus figuras clave destacaron:
- Rogelio Vignote Vignote: Jefe provincial ratificado en noviembre de 1934, encargado de organizar las milicias y la Central Obrera Nacional-Sindicalista (CONS).
- Francisco Vázquez Delgado: Teniente de infantería y primer jefe local, fundamental en la captación de militares retirados.
- Juan Antonio Sarazá Ayustante: Estudiante de Derecho que destacó en la organización del SEU y la propaganda desde finales de 1933.
Tras el I Consejo Nacional de Falange Española su estructura en Córdoba era la siguiente:[8]
- Jefe Provincial: Rogelio Vignote
- Secretario Provincial: Ginés Delgado
- Jefe Local: Alfonso Pérez Ramírez
El cuadro de mandos provincial y local se completaba, según recogen López Villatoro y el testimonio del comandante Vázquez, con los siguientes cargos y sus perfiles profesionales:[2][7]
| Cargo | Titular | Perfil |
|---|---|---|
| Jefe local | Francisco Vázquez Delgado | Teniente de infantería retirado |
| Jefe de Administración | Ginés Delgado Romero | Capitán |
| Jefe de Milicias | Antonio Alférez Ruiz | Militar |
| Política Sindical | José López Puig | Metalúrgico |
| Política Agraria | José Holgado y García del Prado | Propietario |
| Educación | Juan Ugart Fernández | Maestro Nacional |
| Asistencia Social | Luis Viana Rodríguez | Procedente de Renovación Española |
| Prensa y Propaganda | Emilio Anaya | |
| Central Obrera | Alfonso Ruiz | |
| Delegado de Estudiantes y menores de 23 años | Felipe Romero Bartolomé | Estudiante |
En el último trimestre de 1935 la formación parece haberse consolidado definitivamente, con Vignote al frente de la jefatura provincial y Nicolás Córdoba García en Administración, volcándose la organización en el socorro a militantes y en la campaña de propaganda por la provincia.[5]
Financiación y vida interna
La financiación procedía fundamentalmente de las cuotas mensuales de los afiliados, que oscilaban según la capacidad de cada militante. Los ingresos por este concepto nunca fueron seguros, dado que muchos no pagaban sus cuotas, de ahí que los donativos fueran la base principal de los ingresos, sobre todo las cantidades que llegaban de la jefatura nacional y de simpatizantes anónimos. El déficit económico de la formación a nivel local sería crónico, y sólo el apoyo entusiasta de algunos militantes, caso de Antonio Torrico —uno de los más firmes financiadores, que en junio de 1935 aportó 125 pesetas—, junto con el propio Vignote, la sacaría de dificultades. Los gastos ordinarios incluían el alquiler y acondicionamiento del piso de Rey Heredia, la instalación eléctrica, el mobiliario, la prensa local, el material de oficina y el sueldo del conserje.[5]
La jefatura local dirigía y administraba un boletín mensual titulado Todos, que Vázquez se encargaba de fijar en los sitios céntricos y concurridos de la ciudad o de distribuir por los barrios de la capital, y cuyo contenido estaba centrado en los Puntos Iniciales redactados por José Antonio y, más tarde, en el programa definitivo.[2][7]
De acuerdo con las cifras del libro de registro, en él solo podían figurar los mayores de veintiún años, que sumaban 421 afiliados en mayo de 1935, a los que se añadía en torno a un centenar de menores de esa edad. El mes de mayo de 1935 se cerró la cuenta mensual con un sobrante de 38 pesetas y 87 céntimos.[7]
Composición social de la militancia
Aproximadamente trescientos militantes contaba la organización en la capital en sus inicios —sin incluir los menores de edad, estudiantes en su mayoría, a los que estaba prohibida la afiliación—, con un notable grado de polarización socioprofesional. Por una parte, existía un grupo considerable de personas bien situadas y de posición desahogada, entre las que se encontraban muchos de los fundadores: casi todos africanistas, militares de graduación retirados que encontraron en la formación un medio de encauzar su malestar, y miembros de algunas familias acomodadas. Se incorporaron los abogados Manuel y Rafael Baquerizo Jiménez —su hermano Pedro Antonio Baquerizo García ocupó la alcaldía de Córdoba en 1934—, profesionales liberales, contratistas, industriales, administradores y funcionarios, así como individuos procedentes de Renovación Española y de la Comunión Tradicionalista.[4]
Pero, sin duda, el grupo más amplio y activo era el representado por los estudiantes. Entre los jóvenes militantes de la primera hora figuran, además de González Gisbert y Sarazá, Manuel Franco Márquez —ingresado en los primeros meses de 1934 con veinte años, hijo de un jornalero natural de Jerez afincado en Córdoba hacia 1914—, Manuel Santolalla Lacalle, José Coca Codes, Rafael Usano Jiménez, Rafael Colinet Vega, el estudiante de Medicina Clemente Lubián Rodríguez, el estudiante segoviano Florentino González Heydek, José Cabrera Perales —hijo de un empresario de cines, entre ellos el popular "Duque de Rivas" de la avenida de Gran Capitán—, Antonio Iglesias Losada y José Luis Albendea Gómez, entre otros.[4] Procedentes de la Comunión Tradicionalista se incorporaron también Fernando Villalba, Luis González Gisbert y Luis López.[3]
Las visitas de José Antonio Primo de Rivera
El mitin del Gran Teatro (12 de mayo de 1935)
La primera visita del fundador a Córdoba exigió un esfuerzo notable de la Falange cordobesa: durante el mes de abril y primeros días de mayo de 1935 se efectuaron contactos con otras organizaciones de la provincia —Cabra, Bélmez...— y se adquirió tela para confeccionar las camisas y demás símbolos.[5]
El 12 de mayo de 1935 José Antonio Primo de Rivera ofrece un mitin en el Gran Teatro donde participan entre otros Manuel Montoro, Rogelio Vignote o Pedro Algaba como representantes locales o Raimundo Fernández Cuesta, secretario de Falange a nivel nacional[9][10]. El acto estaba anunciado para el día 5, pero, ante la negativa del gobernador, se pospuso hasta la mañana del día 12. El fundador llegó acompañado por Raimundo Fernández Cuesta y Manuel Mateo y se alojó en el hotel Regina hasta las 11:30, momento en el que la comitiva —formada entre otros por el jefe regional Sancho Dávila, Vignote y Vázquez— se dispuso a empezar el acto. El teatro estaba abarrotado y los oradores fueron acogidos con una gran ovación. En su intervención, José Antonio definió el espacio político de Falange, desmarcándose de la derecha, de la izquierda y del centro, e incidió en la prohibición de usar las camisas azules —sólo autorizadas para el propio mitin—, afirmando que la camisa azul de primera hora olería a pólvora el día del triunfo. Hacia el mes de junio se publicaría un decreto prohibiendo el uso en concentraciones de prendas relacionadas con milicias o masas uniformadas.[5][11]
Tras el almuerzo, los oradores partieron hacia Fuente Palmera, donde intervinieron en un teatro de verano al aire libre ante un auditorio de más de tres mil personas, en su mayoría campesinos. Concluido el acto, ya entrada la noche, regresaron a Córdoba, dirigiéndose al domicilio social de Falange.[5][7]
La visita supuso un impulso para la formación, con el incremento de los afiliados, pero también un sobresfuerzo económico: el alquiler del Gran Teatro costó 300 pesetas; los dos coches a Fuente Palmera, 200; el local de Fuente Palmera, 50; la comida para cuatro camaradas, 44; los anuncios en la radio, 70; las facturas de la imprenta de Juan Moreno, 191; los telegramas, 77; y el material de costura, 19 pesetas. El déficit se corregiría a partir de entonces con los donativos y las aportaciones de Madrid.[5]
Por entonces, los falangistas contaban con organización en Puente Genil, Peñarroya, Priego, Montoro, Villaviciosa y Fuente Palmera.[5]
La ruta electoral de 1936
A comienzos de 1936, semanas antes de las elecciones de febrero, José Antonio Primo de Rivera visitó la capital por segunda vez en ruta electoral por el sur. Viajaba en un coche pequeño atestado de paquetes de propaganda, sobre las cuatro de la tarde de un día invernal, acompañado por el jefe nacional de Milicias, Agustín Aznar, dirigiéndose a la casa de Rogelio Vignote Vignote. Allí esperaban los falangistas Pedro Antonio Baquerizo, Eugenio Veredas Ostos, Nicolás Córdoba García y el teniente Vázquez. José Antonio subió con Vignote a la casa de éste, donde el jefe provincial le dio cuenta de la situación política de Córdoba y la provincia; por su parte, el jefe nacional les habló del Frente Nacional que había creado y les transmitió su pronóstico sobre los resultados de los comicios, reanudando después su viaje hacia Jerez y Cádiz. Poco tiempo después, Vázquez y Vignote se entregaron a la campaña electoral por la provincia —Montoro, Villaviciosa...—, en la que intervinieron como oradores.[12][7]
La Sección Femenina
Los pocos falangistas de aquellos momentos contaban con la ayuda de las también escasas militantes de la Sección Femenina. En enero de 1936, la Secretaría Nacional de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera, nombró Secretaria Provincial a Dolores Álvarez Vázquez. Era la época de las elecciones y la Sección sólo contaba con doce jóvenes simpatizantes, que repartían candidaturas y propaganda, guardaban en sus casas las pistolas y documentos de Falange, cosían las primeras camisas azules y bordaban sobre ellas las cinco flechas y el yugo. La correspondencia comprometedora venía a nombre de la secretaria provincial, y las militantes se encargaban además de hacer llegar a los afiliados el No Importa, uno de los periódicos clandestinos fundados por José Antonio.[13][14]
Expansión en la provincia
Hasta el estallido de la guerra, la implantación en los pueblos era minoritaria, adquiriendo consistencia definitiva con el avance de las tropas sublevadas. Si escasa había sido la actividad de la formación en la capital —donde no existía universidad—, en las localidades de la provincia el partido se constituyó gracias a jóvenes estudiantes derechistas que entraron en contacto con grupos falangistas en sus centros universitarios, o por iniciativa de individuos en contacto con el propio fundador. Este sería el caso de núcleos relevantes como Montilla, Puente Genil, Peñarroya o Villanueva de Córdoba; e incluso de otros de menor entidad, como Benamejí, que contaba con una de las organizaciones más antiguas.[13]
| Localidad | Fundación / Inicios | Figuras destacadas |
|---|---|---|
| Palma del Río | Finales de 1933 | Ángel Angulo Colomina y Rafael Carrasco Torres |
| Benamejí | Febrero de 1934 | Francisco Gallardo y José Velasco Jiménez |
| Castro del Río | Finales de 1934 | Juan Pérez Villar y Rafael Sánchez Pérez |
| Baena | Junio de 1935 | Cristóbal Ortega Pizarro y Francisco de la Moneda Ariza |
| Montoro | Finales de 1935 | Serafín Aguilar Tablada y Cobos |
| Lucena | Febrero de 1936 | Miguel Álvarez de Sotomayor y Nieto-Tamariz |
| Montilla | Etapa republicana | Francisco Enríquez |
| Peñarroya | Etapa republicana | Julián Navas Sánchez |
| Puente Genil | Etapa republicana | Jesús Aguilar |
| Zuheros | Etapa republicana | Pedro Tallón |
| Aguilar de la Frontera | Etapa republicana | Luis Gómez |
Los núcleos más significativos
- Palma del Río: Falange Española vio la luz tempranamente, a finales de 1933. El propietario Pedro Parias puso en contacto a los simpatizantes palmeños con Sancho Dávila, que se desplazó hasta la localidad para organizarla, designando jefe local a Ángel Angulo Colomina y secretario a Rafael Carrasco Torres. El denominador común era la juventud de todos los miembros, entre los que predominaban estudiantes, albañiles, empleados y algunos obreros agrícolas. Al final del periodo republicano había 82 afiliados, pero apenas desarrollaron actividad política y no disponían de sede oficial, reuniéndose la dirección en casa de la farmacéutica y presidenta local de Acción Católica.[15]
- Castro del Río: La fundación debe situarse en el último trimestre de 1934 y comienzos de 1935, momento en el que derechistas entraron en contacto con el partido. Uno de los primeros organizadores fue el conserje de Acción Popular y fundador de los Obreros Profesionales Católicos, Juan Pérez Villar. Como en otros lugares, la Falange no adquirió consistencia hasta las postrimerías de la República e inicios del alzamiento, nutriendo sus filas con derechistas e individuos cercanos a grupos republicanos, caso de Federico Millán, el que fuera primer alcalde de la República con los Republicanos Federales. En octubre de 1936 contaba con sólo 62 militantes, número exiguo debido a que la villa vio reducida su población en dos tercios por la huida masiva de vecinos.[16]
- Baena: Falange venía funcionando durante los años previos a la contienda, e incluso fundó una revista, aunque no adquirió proyección hasta el otoño de 1936. La junta local de FE se constituyó el 16 de junio de 1935. Entre los primeros afiliados y jefes locales destaca el industrial Cristóbal Ortega Pizarro, ingresado en 1935 con el carnet número 16; junto a él, el labrador Rafael Trujillo Ríos (carnet n.º 42) y el dependiente de comercio Antonio Moreno Casado (carnet n.º 65).[12]
- Lucena: La Falange lucentina surgió a raíz de las elecciones de febrero de 1936. Su primer jefe fue el propietario Miguel Álvarez de Sotomayor y Nieto-Tamariz, y el partido creció espectacularmente entre la clase acomodada pese a la clandestinidad: sólo en el mes de mayo recibió 71 afiliaciones, alcanzando las 150 en julio, la mayoría procedentes de las filas de los republicanos radicales, de las juventudes tradicionalistas y de Acción Popular. De los 78 militantes anteriores al alzamiento, el 44% eran obreros, trabajadores y artesanos; el 28%, propietarios; el 10,5%, estudiantes; y el resto, funcionarios, abogados, militares y empleados.[17]
- Benamejí: Una de las formaciones más antiguas de la provincia, contaba en febrero de 1934 con 30 afiliados. Sus fundadores fueron Francisco Gallardo y José Velasco Jiménez, que permanecieron encarcelados durante la República.[18]
- Peñarroya: Contaba con una de las formaciones más antiguas de la provincia. Uno de sus primeros militantes fue Julián Navas Sánchez, fallecido en febrero de 1938 con 25 años.[18]
- Puente Genil: La organización estaba dirigida por Jesús Aguilar, que más adelante se instalaría en la capital y desempeñaría interinamente la Jefatura Provincial del Movimiento.[18]
- Montoro: Organizada por Serafín Aguilar Tablada y Cobos, natural de El Carpio, ingresado en diciembre de 1935.[18]
- Montilla: Antes del Movimiento, Francisco Enríquez había reunido un grupo de diez falangistas. Durante la etapa republicana, Antonio Castro y Díaz Ruiz llegaron a plantear una polémica pública dentro de la propia Casa del Pueblo.[3][18]
- La Rambla: Durante los sucesos revolucionarios del 20 de febrero de 1936, el médico Juan Criado Luque —natural de San Sebastián de los Ballesteros, médico de asistencia pública domiciliaria y forense en la localidad desde 1923— salió a la calle pistola en mano para proteger a elementos de derechas gravemente heridos. Sería uno de los más perseguidos por el Frente Popular, que solicitó su destitución al gobernador civil por su ideología contraria al marxismo.[19]
Otros núcleos
- Bujalance: Localidad de fuerte carácter anarquista donde la Falange no logró constituirse formalmente hasta octubre de 1937 bajo el mando de Carlos Aguilar Cañete.
- Doña Mencía: En diciembre de 1937 contaba ya con 102 falangistas combatientes presididos por Francisco Blasco Vizcaíno.
- Posadas, La Carlota y Espejo: Recibieron el aparato de propaganda entre octubre y los meses siguientes a la sublevación de 1936.
Actividad falangista en los inicios de 1936
La actividad falangista en Córdoba y provincia se veía reducida a pequeños grupos que aprovechaban cualquier acontecimiento, sobre todo desde los inicios de 1936, para alborotar o difundir propaganda. Uno de los incidentes más sonados se produjo a primeras horas de la noche del 21 de enero, en la céntrica calle de Gondomar, al iniciarse la campaña electoral: un grupo de socialistas que colocaba pasquines electorales se encontró, a la altura de la zapatería "La Imperial", con falangistas que distribuían propaganda, resultando lesionado el falangista de veinte años Antonio Rodríguez Blanco, con una herida de cinco centímetros en la región frontal-parietal izquierda, asistido en la farmacia de Villegas.[20]
A los pocos días se inició un movimiento huelguístico en la Escuela Normal de Maestros, cuyos estudiantes se dirigieron al Instituto de Segunda Enseñanza para coaccionar a los alumnos, sin conseguirlo; algunos falangistas llegaron también a la Escuela de Veterinaria, donde se suspendieron las clases.[13]
En las localidades donde existía organización, la actividad militante se reducía a la exteriorización de simpatías al fascio o al adiestramiento premilitar. En San Sebastián de los Ballesteros, los vecinos Joaquín Rides Costa y Juan Giraldo Vázquez organizaron un escándalo público en plena plaza del pueblo con gritos de "viva el Fascio"; en Adamuz, Antonio Cano Ibarra preparaba a los jóvenes en ejercicios militares.[13]
Elecciones de febrero de 1936
En las elecciones de febrero de 1936, Falange Española concurrió en solitario por la capital, presentando como candidatos independientes a Rogelio Vignote y Pedro Antonio Baquerizo, que protagonizaron diversos incidentes con militantes de otras formaciones. El partido indicó a sus miembros que se abstuvieran de votar en aquellos lugares donde no se presentaran aspirantes propios. En pleno periodo electoral, Vázquez recibió aviso para presentarse en casa del jefe provincial, donde tuvo una vez más la oportunidad de saludar a José Antonio, que había llegado en coche, de paso para Jerez, con propaganda electoral y acompañado por el jefe nacional de Milicias.[21]
La prensa local cifró en 2.741 los votos obtenidos por la candidatura.[22] Según los datos del Boletín Oficial de la Provincia recogidos por López Villatoro, las candidaturas de Vignote y Baquerizo obtuvieron 1.533 y 1.333 votos respectivamente, en torno al 0,4% del total de los sufragios emitidos, lo que confirma las dimensiones reales del partido en la provincia.[23] El mapa electoral del 16 de febrero corrobora la escasa implantación del movimiento, aunque hubo zonas con mayor aceptación: la propia capital y localidades de peso como Puente Genil, Montoro y Cabra, y, sobre todo, Benamejí, Dos Torres, Encinas Reales, Villaviciosa y Torrecampo, que aglutinaron en torno al 70% del voto falangista provincial.[21]
Pese a los resultados, la organización interpretó los comicios como una etapa más: más que una derrota, los leyó como el derrumbamiento derechista del que se había salvado al concurrir en solitario. Las elecciones marcaron además un punto de inflexión, pues a partir de entonces la militancia se incrementó de forma notable con la afluencia de individuos procedentes de sectores conservadores.[21][24]
Clandestinidad, prohibición y represión (marzo-julio de 1936)
Tras las elecciones se desencadenó una escalada violenta que motivó la persecución de Falange y el desmantelamiento de su estructura organizativa, pasando a la clandestinidad. El 13 de marzo de 1936 se ordenó la detención de los mandos nacionales de la formación y del SEU, a la vez que la de cientos de falangistas en todo el país, y fueron clausurados sus centros. Pocos días después, el 20 de marzo, se cursó una circular secreta a todos los jefes territoriales y provinciales para la reorganización clandestina de la formación sobre la base de una estructura de células de tres miembros, mientras la primera línea, con la incorporación de los miembros del SEU, se preparaba para la lucha activa.[13]
A nivel provincial, la formación quedó descabezada tras la deportación de Vignote a Madrid en marzo de 1936 —a quien los sectores izquierdistas tenían conceptuado como "persona peligrosa y decidida"—. El 16 de marzo regresó a Córdoba, pero fue encarcelado junto con otros falangistas durante cuarenta días. Ese mismo mes, el 20 de marzo, fueron detenidos tres miembros de Falange Española tras disturbios con miembros socialistas.[13]
Tras los sucesos del 16 de abril de 1936 en Madrid,[25] el gobierno del Frente Popular prohíbe el partido político y detiene a sus máximos representantes por la geografía nacional. La decisión provocó cierta confusión en la provincia, donde en algunos pueblos, como Peñarroya-Pueblonuevo, se retuvo "equivocadamente" a personas derechistas ajenas a la organización.[13]
En efecto, el 18 de abril y siguiendo las órdenes del Gobierno, quedan detenidos los miembros de Falange Española en todo el país, produciéndose la detención en Córdoba de Rogelio Vignote Vignote, Francisco Álvarez Vázquez, Bernabé Cerezo Prieto, Fernando Gálvez Gálvez, Luis Viana Rodríguez, José Holgado García del Prado, Alfonso Pérez Ramírez, Francisco Vázquez Delgado, Luis Berenguer Espinar, Antonio Alférez Ruiz, Nicolás Córdoba García y Rafael Díaz Sánchez.[26][27] Días más tarde fue detenido Alfonso Ruiz Domingo, dirigente de Falange.[28] Los detenidos permanecieron en la prisión provincial hasta mediados de mayo.[12]
Los incidentes se sucedieron hasta vísperas del alzamiento. En junio, varios falangistas se desplazaron a Fernán Núñez, donde entraron en el "Bar Triunfo" dando vivas al fascio, gritos subversivos e insultos a la guardia municipal; a la una de la madrugada el alcalde telefoneó al gobernador civil, que envió varios agentes auxiliados por la Guardia de Asalto, siendo detenido pocos kilómetros antes de llegar a Córdoba el coche en el que viajaban Francisco Álvarez Vázquez, Enrique Cerezo Prieto, Luis Berenguer Espinar, Manuel Pérez Carmona, Antonio Díaz Ruiz y el conductor Juan Fernández Fuentes, a los que se incautó una pistola y dos navajas. En julio, la guardia de asalto detuvo en la Plaza de la República a Nicolás Feriche González, que portaba una hoja de propaganda fascista.[29] El 13 de julio fueron nuevamente encarcelados militantes considerados peligrosos, como Manuel Franco Márquez y Manuel González Gisbert, liberados en la noche del 18 de julio.[4]
Puesto en libertad tras su encarcelamiento, Vignote prosiguió la organización de la Falange en los pueblos de la provincia hasta el 12 de julio, fecha en la que, cumpliendo órdenes de la Secretaría General, se trasladó a Madrid para dar cuenta de la marcha de la formación. Como José Antonio permanecía preso en la cárcel Modelo, Vignote debió entrevistarse con su pasante, Matilla. La policía acudió entonces a detenerle a la casa de la calle Belén donde había fijado su residencia, pero su hijo Carlos, al tanto de la acción policial, pudo avisarle para que huyese de Madrid. Marchó a El Escorial, donde le sorprendió el alzamiento, y durante la guerra estuvo detenido y hospitalizado en el Hospital Francés de Madrid.[13][30] En su ausencia, ejercía como jefe provincial interino el capitán retirado Manuel Bello Verdejo, detenido en Sevilla en julio de 1936 junto a otro elemento importante de la organización, Eduardo Clavijo Clavijo.[31]
La organización permaneció en la clandestinidad hasta el 18 de julio de 1936, fecha del inicio de la Guerra Civil. En octubre de 1936 se fundaría en Córdoba Azul, primer diario de la Falange en la ciudad.[3]
Nota historiográfica
Las fuentes disponibles para este periodo son de doble naturaleza. Por un lado, la prensa del régimen franquista —en particular el diario Córdoba de 1950 y 1954, con crónicas conmemorativas de marcado carácter apologético firmadas por Francisco Navarro Calabuig y Antonio Ortiz Villatoro— aporta datos fácticos valiosos (fechas, nombres, actos) procedentes de testimonios directos de protagonistas como el comandante Francisco Vázquez Delgado, aunque sus valoraciones y tono responden a la propaganda oficial de la época. Por otro, la investigación académica de Francisco López Villatoro, apoyada en documentación del Archivo General de la Administración, boletines oficiales y prensa republicana (La Voz, El Defensor de Córdoba, Diario de Córdoba), permite contrastar y precisar aquellos testimonios con datos de afiliación, contabilidad, composición social y resultados electorales.
Referencias
- ↑ Discurso de despedida de Antonio Cruz Conde de la presidencia de la Diputación (1967)
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía, Guerra Civil, Movimiento y División Azul. Córdoba (1934-1945), Asociación Cultural Cantamora, pp. 46-47.
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 Ortiz Villatoro, Antonio (1954): "La Falange Cordobesa en la Victoria", en diario Córdoba, 1 de abril de 1954, pág. 3.
- ↑ 4,0 4,1 4,2 4,3 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 48-51.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 5,5 5,6 5,7 5,8 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 52-53.
- ↑ Ruiz Carnicer, M. A.: El Sindicato Español Universitario (SEU), 1939-1965, Madrid, Siglo Veintiuno de España Editores, 1996, pp. 59-60; citado en López Villatoro, op. cit.
- ↑ Jefatura Territorial de Andalucía de Falange Española. Disponible en internet
- ↑ Resumen del mitin ofrecido por José Antonio Primo de Rivera en el Gran Teatro de Córdoba
- ↑ Los mitines del domingo. Diario de Córdoba. 14 de mayo de 1935. Disponible en internet
- ↑ El Defensor de Córdoba, 13-5-1935; citado en López Villatoro, op. cit.
- ↑ 12,0 12,1 12,2 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 54-55.
- ↑ 13,0 13,1 13,2 13,3 13,4 13,5 13,6 13,7 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 80-83.
- ↑ Gallego Méndez, M.ª T.: Mujer, falange y franquismo, Madrid, Taurus, 1983, pp. 41; citado en López Villatoro, op. cit.
- ↑ León Lillo, A.: Palma del Río 1936-52, Córdoba, 1990, p. 230; citado en López Villatoro, op. cit., pp. 58-59.
- ↑ López Villatoro, F.: Cambios políticos y sociales en Castro del Río (1923-1979), Ayuntamiento de Castro del Río, 1999, p. 118; citado en López Villatoro, La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 54-55.
- ↑ Bedmar González, A.: Lucena: De la Segunda República a la Guerra Civil, Córdoba, 1998, pp. 99-100; citado en López Villatoro, op. cit., p. 59.
- ↑ 18,0 18,1 18,2 18,3 18,4 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 58-61.
- ↑ A.G.A. P.S.G.M., Caja 52/2963; citado en López Villatoro, op. cit., pp. 56-57.
- ↑ La Voz, 22-1-1936; citado en López Villatoro, op. cit., pp. 82-83.
- ↑ 21,0 21,1 21,2 López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía..., pp. 60-61.
- ↑ Las elecciones en Córdoba. Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos Año LXXXVII Número 30508 - 1936 febrero 19
- ↑ B.O.P., 24-2-1936; citado en López Villatoro, op. cit., p. 61.
- ↑ Chueca, R.: El fascismo en los comienzos del régimen de Franco, p. 132: las elecciones de febrero de 1936 provocarían una avalancha de nuevos afiliados que, hasta el pronunciamiento, supondría un 170 por ciento; citado en López Villatoro, op. cit.
- ↑ Ese día, durante el entierro en Madrid del guardia civil Anastasio de los Reyes, que había sido asesinado dos días antes por pistoleros de izquierdas durante el desfile militar celebrado para conmemorar el quinto aniversario del advenimiento de la Segunda República, se produjeron enfrentamientos directos entre bandas de izquierdas y derechas con el resultado de 5 muertes.
- ↑ Detención de fascistas. Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos Año LXXXVII Número 30555 - 1936 abril 19
- ↑ Falanguistas detenidos (sic), en el diario El Defensor de Córdoba, 18 de abril de 1936, pág. 2.
- ↑ De Falange, en el diario El Defensor de Córdoba, 20 de abril de 1936, pág. 2.
- ↑ La Voz, 28-6-1936 y 15-7-1936; citado en López Villatoro, op. cit., p. 83.
- ↑ En octubre de 1939 regresó a Córdoba como jefe provincial de F.E.T. y de las J.O.N.S., falleciendo en esta capital a mediados de septiembre de 1942 (Azul, 10-10-1939 y Diario de Córdoba, 16-9-1942; citado en López Villatoro, op. cit.).
- ↑ La Voz, 14-7-1936; citado en López Villatoro, op. cit., p. 82.
Bibliografía
- López Villatoro, Francisco: La Falange Republicana en Andalucía, Guerra Civil, Movimiento y División Azul. Córdoba (1934-1945), Asociación Cultural Cantamora.
